Vocación literaria.

Hace no mucho tiempo, se paró a recordar, perdón, fue invitada a recordar unas palabras de un tipo no muy simpático, todo sea justicia y no quede vanidad, que venían a decir algo así como “¿acaso es que no come usted?” a lo que le respondía “sólo cuando el papel guionizado que interpreto hace referencia ex profeso al proceso de la ingesta”. “No sea usted tan retórica señorita, ¿desayunó esta mañana?”, “No, no me da la gana”. “¿Educación ha recibido usted o tampoco?” a lo que cortesmente, entonces sí lo intentó, otras veces se cuela algún que otro “eres un cabrón, joder” y que no falte;  dijo “si con ‘esta mañana’ entiende cualquier mañana, sí, desayuné”. “Debería escribir todo aquello que le atormenta: un vaso de leche, un poco de cacao en polvo, unas galletas perseguidoras por el corredor, todo”. “¿Ah, sí? Qué motivo tiene usted, es decir, qué razón debo tener para ponerme a escribir sobre cualquier cosa.”. Se inclinó levemente sobre la mesa de madera que cojeaba y simplemente dijo “la pasividad es destructiva”. “Eso es de un libro”. “Nada, no importa, nada”. Lo peor del caso es que aquel tipo tenía un bigote barredor y algo dictatorial. Nadie es perfecto. (“Eso es de una película”. “bueno, ¿y qué?”. “Nada”.) a,  

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s