Retratos de muerte.

Ayer. En la noche. Dejé de tener miedo. Ya no reniego del perchero, las fotografías y la ventana de madera. Tan sólo temo a las palabras .Nos vedan el acceso. Impiden el sueño circular. Intuyo, sí, en la noche, el alcanzar aquella idea que, sin quererlo, se figure como una vértebra indispensable, hueso externo que me proteja y que me cuide. Piernas que caminen. Intuyo, definitivamente, la palabra en la noche: es mi cuerpo.

Joachim Patinir -La destrucción de Sodoma y Gomorra.
Joachim Patinir -La destrucción de Sodoma y Gomorra.

a,

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Cómo calibrar contornos.

y era como si nosotros mismos fuésemos esos paisajes  -Raúl Zurita.

Exprimo mi cuerpo, luz

que irradia todo; visión

es sensible. Pasarán los días como eclipses,

alterados bajo el agua; iluminación

es sensitiva. Urgen las manos como escarcha,

suaves sobre el fuego; provocación

es nada. Silencian el deseo como esfinge,

derruida sobre los cielos.

Exprimo un cuerpo, silueta

que irradia todo; relato

de lo ajeno, que ellos… que tú…

Brueghel el joven, "El olfato".
Brueghel el joven, “El olfato”.

…de todo se posee una ligera intención.

a,

Expediente disciplinar.

Si añado furia y momentos de continua felicidad, encuentro poca disciplina en mis palabras. Nuestra valía reside en aquellas palabras que preferimos no pronunciar por lo hipócrita, por lo esteril, por la fugacidad de lo que la vida -en valores absolutos- representa o mejor, puede representar. Es siempre representación. Como personajes, marionetas, gigantes y terribles cobardes actuamos. Y guardamos un silencio que es siempre el mismo, perpetrado por pensamientos compartidos (filosofía neoplatónica, racionalismo, “Dios no existe”, que dijo Nietzsche), miles de generaciones se han metido la lengua por el culo / perdidas, mudas y casi heréticas. ¿A son de qué el paroxismo de “recoge, muchacha, la rosa”?  Muchos hacen proselitismo y dicen “claro, con lo fácil que sería decir un simple ‘menudo hijo de la gran puta’, ¿no?”, pero, sinceramente. ¿De qué serviría destruir la belleza del discurso? Por ello, si añado furia y momentos de continua felicidad, encuentro poca disciplina en mis palabras. Concretamente desde el “yo”. Identidad que por reducirse a la nada, se expande al todo. Y acabará devorándote, ya verás. La hermosura, joder, vive en el lenguaje. No lo olvides.

Dalí ve a Juan de la Cruz.
Dalí ve a Juan de la Cruz.

a,

Lo importante no es todo esto.

“Pues todo ese deseo sé que no

echará raíces”.

Otro perfume de hablar, Sesi García.

A veces querría reinventar mi piel y decir: aquí vive mi amor. Mi único amor que es, tras muchos años, una nostalgia de geografía infinita. La aceptación de todo mi yo sin un ápice de falsa modestia; el dolor es un laberinto terrible que lo inunda todo y a la vez lo sublima. Somos algo desagradable golpeado una y otra vez por una carcajada sórdida e hilarante que nos hace compañía, que es la única verdad de la existencia: el hacerse estatua de látex. Tierna y achuchable. En ocasiones me pregunto si la imagen que toco con las yemas de mis dedos sobre el cristal es capaz de advertir la caricia que denoto o si afirma mi identidad desnuda. Sin ningún tipo de pretensión, me desvisto y creo imaginar que ahora me estás pensando como Dios me trajo al mundo, tumbada y fría, sobre una cama de tantos centímetros que apenas te alcance la vista para percibir alguna de las curvas que deforman mi cuerpo y se proyectan contra la pared mientras veo algún telefilm en la noche. Insistirás para que veamos aquella película que deseas ver tanto y tan poco mientras hacemos el amor y se duplica la intensidad del juego de sombras. Siempre quise verla primero yo, mi hábito ha creado una visión interesada en ti, y es hermoso. Ahora me meteré en la ducha y me restregaré con saña hasta herir aquellas partes sensibles que besas, muy de vez en cuando, a no ser que me resbale y mi cabeza emita el sonido más bello contra la cerámica de la bañera. Se abrirá el grifo del agua y se mezclará con una sangre a borbotones que cubrirá unos labios deseados al borde de la fantasía paranoica. Pero no, esto no ocurrirá. Y apaga el televisor de una vez. Deseo dormir. Dormir para siempre. Abrázame por detrás y pega tu respiración a mi cuello. La noche es larga y quisiera sentir que vives. Te quiero porque tú nunca hablas de lo indómito del tiempo, de la vaguedad del amor y de lo estúpido que resulta el sexo una vez explicado. Se pervertiría la comprensión y las conciencias chapotearían en alguna sustancia que no preguntaré “¿de qué se trata?” por lo grosero de mi impertinencia, que es siempre preciosa.

Man Ray, "sólo es un truco".
Man Ray, “sólo es un truco”.

a,

curso de antropología

Latía sobre el suelo

abierta en canal, en tu cama

la saliva a raudales

en tajos sobre ti corría la sangre…

deseo: amor, deseo.

La lluvia comenzaba a lloverme dentro de aquel

cuarto sin aire y luz, luz en cascada sobre tu

cuerpo…centelleante

la sombra sobre la espalda, volvían los tiempos

del canibalismo. Enclaustrados en la tarde,

avanzaban los dientes.

Poupées de Hans Bellmer.
Poupées de Hans Bellmer.

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