Post-deseo, pre-amor.

Dedicado a un “fingidor” que me presentó a John Donne: “¿Por quién se doblan las campanas?”

¿Cómo voy a explicar por ti cosas que ni siquiera sé?

Sangre en el ojo, Lina Meruane.

No desconfío del silencio o de ti mismo.

Temo: palabra ajena / cuerpo raro / beso huraño.

Ecos contra la pared de nada, nadie, nunca.

Golpes mentales hacia una escritura

de vaivenes en nuestra deriva.

Ahora. Ya en serio. Sobre todo el abandono.

O la dimensión de tus glóbulos (rojos, blancos) anulando

la función del amore, mio amore.

En tu ciudad irrumpo de todas formas como un dinosaurio de

cartón -piedra en una pantalla

pequeña y sórdida. Sin volumen. Sin telemando. Sing, sing en

China o prisión de Ossing, NY. Cualquier lugar de tu geografía: todo es Varsovia sin

ti. Y cuantísima tristeza.

El nuevo lord de mi estantería.
El nuevo lord de mi estantería.

a,

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