“Us and them”

A Clara,

brindando por el rincón íntimo de su poesía.

 

Los recuerdos frívolos a veces nublan el abanico variado de ideas que podamos poseer, o haber creído experimentar, en torno al amor. Tú no tienes ni idea, poeta. Yo sentada y tú ahí, de pie, recitando desde un micrófono que más bien unas cuantas pre-mujeres consideran el altar elegido para la sucesión del Eros: quieren tu teléfono. Esta noche se producirán varios sucesos- de los que tendrás que hacerte cargo, pseudo-poeta. La luz sensual ilumina una estancia entre patética y psicótica, de madera torpe y moqueta pegajosa, es decir, alguien ha tocado el interruptor del baño y parco y terco es el resto, necesitaba escribir con las llaves de casa que, esa noche, te había visto y que te quería, pese a no conocerte, pero al leerte hallarse en el privilegio de tu nombre. Lo más poético de esta noche ha sido tu reflejo en la botella verde, que se reflejaba, y a mí me ha parecido hermoso que tu figura, apenas descompuesta, describiese un divertido giro en el nivel de cerveza que a medida que escupías palabras de un amor que, no me creo en absoluto, revivas. Pero no he venido a juzgar tu vacío ni tampoco el mío, y que tú escribas y que yo desde hace mucho no, aficionado a escribir poemas de amor. Porque sabes, tan bien como yo, que esto es tan sólo un juego en el que tú me cuentas que te has enamorado, y yo confirmo: “y todos algún día lo hacemos”, y añado una pregunta que de primeras pueda incomodarte y sacar a relucir tu verdadero color y pintes diferente lo que siempre se escurre del mismo modo, como el agua que se desliza entre la toalla de la ducha al estrujarla: dime por qué tu amor sirvió para tantas cosas tan poco útiles, oidor de poesía en recitales nocturnos. Sin embargo también he de decirte, que no estoy del todo satisfecha del tono que empleas, ni de tus gestos ni de tus “no pienso ponerme un cinturón; supone encorsetar lo que aún no puedo sentir y llevo conmigo y no acentúo tampoco, ni leo en las profundidades marcas de estilo”. Porque pese a no encontrarme del todo en una posición justa y sincera, te escucho y me emociona, pero vuelvo, vuelvo siempre a lo mismo, siendo siempre, aproximadamente, una media hora -tal vez larga y tan breve-, obvia (tú) que medio auditorio vaya a empatizar con tus palabras y busca el verdadero camino que me conduzca a pensar que tu amor es distinto y por qué se merece todo lo que tocas y gira, “hombre” que será por fin “humano”. Así podré terminar el último trago de espuma, que no obstante es siempre una decepción -por no decir mierda, mierda y mierda-, como el amor. Solamente traza la siguiente línea entre el Us y el them.  

Helmut Newton, junto a June (Alice Springs).
Helmut Newton, junto a June (Alice Springs).

a,

 

 

 

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