lieber Freund Matsu

lieber Freund Matsu,

He preferido no poner tu nombre, es más sencillo. Llevo tus palabras atadas en las patillas de mis gafas, sin contestar. Ni un sólo gesto desde que tu misiva electrónica aterrizó y aquí estoy, treinta y desconozco grados a la sombra, diez de la noche, enciendo el cacharro del aire acondicionado. ¿Qué tal Berlín? Gaza mal, Ucrania mal, España mal. ¿Cómo va el presente? El futuro se ha echado a perder. Ese día en la presentación de mi “libro”, mucho vértigo paliado con ingentes cantidades de caña-descuento, en el agujero menos humillante del barrio, y ¿sabes qué? supe que existía porque tú lo señalaste en el mapa: trabajo a veces allí. Quisiera pensar que no todas las palabras son siempre agresivas y efervescentes y que me lees, en ocasiones, desde una pequeña pantalla de ordenador sobre un escritorio pequeño, junto a una ventana destartalada y una cortinilla amarillenta por los bordes debido al sexo y al tabaco, al sexo y a la cerveza. Lo que realmente quisiera pensar es que las palabras amables se han concentrado en burbujas instaladas en las conversaciones de autobús y pequeño lugar del mundo otro llamado “cafetería de la facultad” entre tú y yo y con eso, amigo, es suficiente. Nadie es bueno, ninguna de las caras del poliedro. Ahora una pregunta fácil, ¿leer o escribir? A Pepe le gustó mi libro, al menos eso me dijo y sentí que era feliz un momento, hasta que lo vi alejarse por el pasillo con unas chanclas arropadas por unos pantalones de gasa rosas y blancos, preguntándome qué era lo que tenía que hacer en ese momento con mi vida. Algo haré, pensé, algo haré, pensé que le decía. En realidad estaba muda.

Pd. Da recuerdos, allá donde estés a aquellos que te hagan sentir como en casa, que no es más que el corazón de uno y todo lo que tenga que contar.

Epílogo. Mi intención fue la de enfadar a mi destinatario a base de silencio, tratar de que se le olvidase que me encontraba en la parte del debe a declarar mientras esperaba, no sin esperanza, que me decidiese a escribir. Luego pensé en crear un efecto óptico en el que se prefigura como un sueño, ¿realmente esperamos que nos contesten a algo que podemos haber escrito o no? El resultado, no obstante, fue una entrada nueva a este maldito y [solo] blog de internet.

Playa de Marbella, hace pocos días.
Playa de Marbella, hace pocos días.

a,

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