Hábito

He tomado rutina y hábito de un edificio que lleva soportándononos ya casi tres años. Su café me mantiene despierta continuamente, soñando vivamente y proporcionándome una energía brutal, energía que sale disparada por mi sistema nervioso en cualquier dirección y materializada en un movimiento molesto y desesperante: la pierna vibra continuamente contra el suelo. Suelo que guía mis pasos a través del corredor, andando calmada cuando es considerado el día y no aún, la noche, nueve de la mañana y a clase.

Estaba mirando fijamente a un amigo en uno de esos momentos graciosos de complicidad, cuando nos da por reír, ¿sabes? Al darme cuenta que ante el chiste nos habíamos buscado y que unos minutos más tarde, esta vez una amiga, completaría una frase en la que yo había estado pensando sin haberla pronunciado.

Volví a encontrarme con ese estupor que te invade por la espalda cuando te sientes en un lugar querido que retransmite cómo te sientes y que a la vez proyecta las luces de otros, luces que inciden sobre lo que conforma el ‘yo’ del momento, resaltando el lugar en el que se encuentran nuestros pies: siempre en la tierra. Tierra amable y a veces áspera, pura realidad, para que nos entendamos.

Il est interdit d'interdire!
Il est interdit d’interdire!

a,

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s