Arriesgo mi poema por ti.

A mis amigas, Sóngoro cosgongo.

Arriesgo mi poema por ti

Es
tan joven
mi amor
siento
que si
abandono
a ti
nunca dejo
abandono
perpetuaría la orfandad
de los
mejores años
de
mi vida
y sin embargo
no obstante, diría que…
me arde
la cara
a mí
me quema
queman
a ti
allá, donde estés
qué sé yo
las lágrimas
que son de agua
caen sobre la cara
de forma
inevitable…
sobre la sábana
en la que tú
tú ya no estás
miro por la ventana
soy yo
la abandonada
y me agarro
yo
fuerte contra la puerta
y te agarras

suave bajo las legañas.

“Estamos en esa edad en la que aún podemos decir algo romántico sin recibir un disparo, sin que nadie tome represalias y pensemos que el mundo es una mierda, salvo cuando nos queremos (en tan señaladas circunstancias). Sobretodo podemos pensar que la utopía es algo tangible sin que nos persigan o peor…desaparezcamos”.

Novela altamente recomendada.
Novela altamente recomendada.

A.

Como dijo…

…Paco Umbral: – Yo he venido a hablar de mi libro. No, es broma, no es esto lo que quería decir pero me pareció divertido. He venido al considerar importante una cosa: llega un momento de la vida en el cual comienzas a vivir (seriamente). Siempre creemos que lo estamos haciendo con toda intensidad, o que por el contrario estamos perdiendo los mejores años de nuestra vida. ¿Aquellos serán todos esos momentos felices? Permitidme que lo ponga en duda. Sólo será la mejor etapa si nos mostramos coherentes, sinceros, débiles, fuertes y conformes con nosotros mismos. De ahí la satisfacción y el suspirito argentino qué bueno. En el momento en el que sentimos que nuestra forma de ser camina con nosotros, será cuando por fin exclamemos la identidad predicada por Freud. Supongo que lo primero será la voz en nosotros, para poder exteriorizarla después…

Pink Freud.
Pink Freud.

a,

Epístola de muerte.

No volveré a escribir jamás. El cuerpo se ha desvestido, quemado en el abismo de la ignominia. No volveré a escribir jamás, me digo. No tomaré el lápiz, no sacaré punta hasta hacerme sangre y que ésta caiga sobre el folio. No volveré a escribir jamais: duele. Si te paras un momento mientras caminas por la calle, sigues oyendo los pasos que has dado durante toda tu vida y que sigues dando. El caso es que ya no caminas. No volveré a escribir, nunca más. Mis pasos se asemejan a mis dedos golpeando el teclado: jamás, jamás, jamás. El cuerpo sigue tiritando por estar desnudo, pido algo de ropa con el poco espacio que me queda en la boca. Apenas puedo respirar, las lágrimas están surcándome la cara. De las grietas surge la primavera. Unas tímidas flores me despojan de la hierba seca. un RAYO de LUZ me ha cruzado el rostro. Esa nube que nos mira lleva el color de la muerte, el color de la muerte, el color de la vida, el color de la muerte. Yo no estaba llorando, era una gota de esa nube gris. Yo no estaba escribiendo, estaba viviendo. YO NO ESTABA, YO NO ESTABA, YO ESTABA escribiendo: jamás, jamás, jamás volveré a escribir nada. No volveré a escribir ‘jamás’ por que es como una risa perpetua. No volveré a escribir ‘nunca’ por hacerlo desde aquí, escondida bajo un juego de palabras sencillo, tras los besos de tu nuca que nunca abandonaré ahora que sé dónde se encuentran mis manos.

Y tras haber vuelto del otro lado, con esa mueca de la muerte y ese desprecio auto-impuesto, podré comenzar a decir: yo no habría escrito nunca, es decir, yo no habría escrito jamás. Hasta ahora.

James Stewart en Vértigo.
James Stewart en Vértigo.

a,

Libertad bajo el Aleph.

Debo asumir como organismo social que soy, que estamos solos. Entender que hablamos solos. Sentir que solo somos cuando nos encontramos sin nadie, y ¿sabes? eso no es muy justo que digamos. Lo que es el colmo es que nadie se haya dado cuenta de que el problema se encuentra en el reduccionismo de la contextualidad del ser, es decir, como las metáforas, que para Borges se reducen a unas pocas (nuestras vidas son los ríos que van al mar…), nuestros temas, lo que somos al fin y al cabo, también se ve apocopados. Nuestro devenir se reduce a: sexo (otros lo llaman amor), paso del tiempo y…No lo sé.

Desde luego así muchas cosas cambiarían, la gente moriría porque las experiencias vitales asignadas se habrían agotado, así como el papel social que desempeñaban. También se podría morir de amor (o mientras uno tiene sexo). El caso es que se trata de las pocas cosas en la vida que no se pueden llevar a cabo en compañía. Hablamos solos en la muerte y a lo que dice Paz sobre ”el hombre se ve pensando que piensa”, nos vemos morir mientras vivimos. Solos. En silencio. Completo y oscuro silencio.

Lo único bueno (por suerte o por desgracia) es que somos más que todo esto.

10173697_10152763686632923_1681142920_n

a

Ventajas de la vigilia.

Esta noche me he sentido estúpida. Soñaba que trataba de hablar con la gente que me rodeaba, y que les era indiferente. No me escuchaban o no querían escucharme, mientras me amparaba en la esperanza de que no pudiesen hacerlo. Sentía cómo me hundía en una ratonera de la que me iba a ser imposible salir, una especie de laberinto de un cuerpo, el mío, que me impedía comunicarme.

En aras de mejorar esta situación, me tranquilizaba e intentaba hablar con una claridad exquisita, impropia en mí, soy muy dada a introducir descalificativos constantes, palabrotas. Habitualmente uso mucho: joder, y puta, pero no hablemos de mí. Oídos sordos. De pronto, alguien se giraba desde algún punto de ese pasillo que no he mencionado. Bien, todo ocurría en un pasillo. Se acercaba a mí y a un palmo de mi cara me decía haciendo uso de una perfecta dicción: A nadie le importa lo que tengas que decir, porque no hay nada que decir.

Una zozobra me inundaba el cuerpo y esa persona giraba sobre sus pies y emprendía de nuevo su marcha. Pronto me di cuenta de que no solo yo no podía transmitir, entre los integrantes de ese pasillo nadie hablaba con nadie y una silencio omnímodo tomaba las paredes y el suelo frío (porque tras estas palabras aceradas yo me tumbaba en el pasillo a oír los pasos, como motor comunicativo), fundiéndolos en una línea gruesa y amarga. Supongo que tenía miedo, al haberme enterado de que no era nadie. Tan sólo una boca concreta en la que se concentra un silencio más que ruidoso.

Uno siempre está solo
pero
a veces
está más solo

Idea Vilariño, 1 de octubre de 1969.

Fotografía del gran amor de Idea Vilariño, Juan Carlos Onetti.
Fotografía del gran amor de Idea Vilariño, Juan Carlos Onetti.

a,

El Gabo.

Se habla (constantemente) de las dotes mágicas que destilaba tu mente instalada en un pasado infinito. Hemos vivido recientemente una época en la que cada día, el telediario emitía noticias con la muerte de personas dedicadas al culto de las letras, y bien, yo me pregunto, ¿Qué ocurre cuando muere alguien que es uno de los cultos en sí? Pues nada, no ocurre nada.Todo es frustración al fin y al cabo. Sucede que no nos parece una muerte real, porque los mitos no mueren jamás y porque, si nos remontamos a su origen, los desconocemos y por descontado, podemos dudar abiertamente de su existencia. Pero lo que sí que es cierto es que, aunque no hayas cumplido cien años (tal y como se prometió), serás siempre esa emoción y muchas veces garante de lectura para cualquier muchachito curioso que decida tomar prestado un libro tuyo, en cualquier parte del mundo.

Si me paro un momento, se dibuja una imagen. Un escritor, como enloquecido, dando (larga) vida a Melquiades (otro mago), mientras una mujer en el marco de una puerta, que pudo ser la de tu casa, te pregunta al volver de trabajar (porque ella es la que trabaja), cuánto te falta, y tú sonríes y agitas la mano, restándole importancia al asunto mientras dices: una eternidad, una eternidad.

gabo_1902_dos

a

«sombras de plumas»

«Y como el mar camino, sin armas, sin escudo»

Leopoldo María Panero

Sombras de plumas

Allá donde los cuerpos
Desnudos se están tocando para abrir
La tierra a la infinitud
Del agua, es la sordidez de un cuerpo
Alado la que se extiende sobre la
Llanura del abismo.

Recorre el vasto nombre
De la razón, perdida entre los bosques
De fuego y esa línea temblorosa
Del horizonte… Un haz
De respiraciones agitadas y
Susurros elásticos
Pueblan la tierra y comienza a diluviar.

Los amantes se descubren el rostro
Lleno de arena y saliva. El sol cuartea su piel
Para avanzar
Y sobreponerse a lo que
Consideran ‘perderse
En uno mismo’ y caen
Sobre el pavimento, como cayó la
Ropa al suelo del tejado, mezclando
Partes de sus ‘yo’ que alguien
Recoge para formar un
‘Nosotros’ anclado a un remolino de
Viento… Y vuelan.
Se alejan.

Hunden, abstraen, mojan su
Mente, en el origen:
Bronca explosión demente.

a,

Romance_paintings_by_Jack_Vettriano_5

«cuadernos de arena»

La verdad diría que, el mar
aquella noche , se abrió.
Del sendero surgido, -esa pérdida
de realidad-la fundición del horizonte y
el regreso de las criaturas. Brotaba una
espuma difusa en identidades.
Pensamos haber muerto, como peces
de red,hombres pescadores
de hombres… Pero fue la arena entre dientes
y lengua, el húmedo latir de las pisadas
y los pies descalzos…lo que nos mintió acerca
de si estábamos aún vivos o no.
Parece que al fin y al cabo, es todo
naufragio y olas frías. Luz.

Cuadernos de arena.
Cuadernos de arena.

a