Caracas y México.

He comprado un ejemplar de 1981 de La mujer araña de Manuel Puig por internet. Ni siquiera sé quién me lo ha vendido. Tampoco hubiera preferido verme cara a cara con el vendedor, simplemente es aquella curiosidad: la de ver el rostro de alguien deshaciéndose de un libro. Es eso lo que me sacude más: Caracas-México- Seix Barral.

En la fotografía no olía tanto a viejo, ni parecía venir de un lugar tan difícil al que volver. Ni siquiera me ha importado cómo me ha llegado, al no haberme previamente planteado que fuese a estar pintado y que las solapas estuviesen tan descoloridas. Si lo abres tiene rastros de corrector en línea en la primera página y algunos subrayados en bolígrafo rojo. Si pasas el dedo índice por encima de esos trazos irregulares se puede sentir el atractivo que provocó al lector o lectores anteriores.

Sin duda pude comprármelo nuevo, pero ahora mismo no querría estar acurrucada leyendo otro ejemplar que no fuese este porque viene desde muy lejos para hacerme feliz. Y si algún día mis libros estuviesen sin mí, me encantaría que corriesen el mismo destino que este. Verlos desde algún lugar, convirtiéndose en objetos puros y eternos.

Voy a seguir leyendo y a ver qué pasa.

El beso de la mujer araña, libro

a,

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