¿Problema? No, claro que no.

Esto no forma parte de nada, simplemente una breve entrada en la que informo sobre una situación terrible. Qué putada tener tanto mundo interior. No tiene nada que ver con la intelectualidad, ni mucho menos es una cuestión de inteligencia. Lo malo de esto es que puedes pasarte la tarde creyendo que has hecho muchas cosas cuando en realidad a lo único al que has consagrado tu tiempo es a estar tirado o tirada en la cama mirando el techo, arreglando una parcela de esa bonita finca interior, que por supuesto nadie ve, no se puede escribir en el currículum al ser algo muy personal y tampoco es tema de conversación digamos, normal.

– ¿Sabes qué?Hoy he comprendido por qué a veces no saludo a toda la gente que conozco y me encuentro por la calle.
– Ah, ¿sí? Por qué es pues.
– Ah nada, por pereza. Sin más.

Ahí tienes tu trabajo. Una palabra con tres sílabas.

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