Escalera de alambre.

¿Leyeron Naranjo de los osages?

Todo lo que aquí se dará cita a continuación forma parte de una mentira tal y como ocurriría en el relato anterior.

«Se levanta uno por la mañana, y todo es tan horrible…»

Pistas

1) Usted tenía en la suela de los zapatos sal. En el cuello de la víctima, debajo de las uñas y en las muñecas también encontramos la misma sustancia. ¿Se cree usted acaso, que la policía es tonta? De forma evidente podríamos estar hablando de distintas densidades, a saber, usted en el supermercado puede comprar sal gorda o sal fina, dicho de otro modo: para aliñar la ensalada o para cocinar una rica lubina a la sal. Sabemos por su vecina que cocinó este último plato, que disfrutó de una película después y que a continuación se fue a la calle con un abrigo hasta los pies.

2) ¿Quién coge flores por la noche? Los capullos se encierran encerrando el tesoro de los días pero de usted consta una fotografía procedente de las cámaras de un banco cercano a su casa. Presentaba unas flores en torno a la cintura, al rostro e incluso una se le escurría por la manga de la camisa que asomaba del abrigo. Según puede apreciar en esta fotografía lleva consigo unas flores de una belleza in con me su ra ble. Lo peor de todo es que en las fotos que le mostraremos a continuación usted hace el pino. Corre por la calle. Se monta en un coche en marcha y bueno, salta y hace acrobacias poco precisas y descoordinadas. Las flores no se caen. Parecen crecer. Y, ¿qué podría decirnos de la flor que le brota de un fotograma al siguiente? Si estamos ante un truco de magia, le rogaríamos que nos desvelase cómo lo hizo. Y lo más importante, ¿Dónde están esas flores?

3) En esta sin embargo, aparece usted encima de un rastrillo. Rastrilla toda la calle. Aparecen flores entre los adoquines. Por si no fuese suficiente, de pronto se convierte en una larga y estrecha avenida de tierra fina y clara. No encontramos una solución que sea capaz de llenar nuestra incertidumbre. Esta sucesión de anacronismos naturales nos altera la sangre y sobretodo, nos disgusta una barbaridad.

4) Hemos encontrado así mismo una flor morada en la solapa de la víctima. En su declaración consta una orquídea morada sin llegar a mencionar que constituye una contradicción accidental y sin embargo, tan beneficiosa para nuestra investigación…

5) ¿Qué puede decirnos sobre la hoja marrón de los zapatos del muchacho? ¿Qué explicación cabría? Usted ni siquiera puede responder al jugo rojo que se escapa de nariz, boca, ojos y labios del cadáver pétreo. La sombra que emana el rostro le perseguirá siempre.

No ha comprendido el amor que uno puede llegar a demostrar ni las diversas manifestaciones que de él podemos experimentar. Es nuestra piel. Si usé sal fue para derretir su hielo. Yo esa noche cené pez. Cada minuto de esa película consumía el tiempo que esperaba la cita. Tenía que haber sido antes de comer, o citarnos en un bonito restaurante pero prefiere ir a su jardín, que es algo vanidoso y esquivo. Aproveché la sal de la que me embadurné para el pescado. ¿Qué tiene de malo? Salí de casa y al ir a coger el autobús no me dí cuenta de las botas que llevaba puestas, suelen hacer estragos en el parqué de mi casa, bueno y qué. La calle es mi casa y la adorno como bien quiero. ¿Es que usted nunca ha tenido flores ni ha sentido mariposas por dentro? Cada uno exterioriza como puede, ¿No? No era un romántico, no hay duda, yo misma le tuve que comprar y poner mi flor favorita en la pestaña de su chaqueta. Me dijo que le molestaba pero que me quería. Creo que la hoja de la maclura pomífera, si bien más conocido naranjo de los osages, la colocó usted. El tiempo y el espacio se dan cita en esta sala de modo estacional.

¿Es acaso coincidencia que queden 47 días para mi equinoccio, que 4+7 sean 11 y que 1+1 sea el orden natural del mundo, siendo dos la única respuesta y proporción apta, a la distribución de las parejas? No, otoño. No lo es. Así el mundo está estructurado. Al igual que él no ha muerto, simplemente está hibernando.

Una luz se apagó y se llevó a la primavera al calabozo, donde se marchitaría hasta el 21 de marzo. Fecha del juicio.

«Uno quiere explicar que la realidad es como un alambre por el que debemos trepar aún a riesgo de que se doble y nos deje caer de forma brusca y muy violenta contra el suelo. Tenemos que fiarnos de ese hilo metálico que se volatiliza en nuestras manos y además debemos creer que la culpa la tiene la química que impregna el envés de nuestras extremidades. Como resultado diré que será mejor convertir al hombre en una planta terrenal que brote y crezca, se reproduzca y muera al no poder trepar por el fino gemido que nos separa de la tierra». Siendo ésto uno de tantos, entre todos los postulados de la ciencia.

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