Drama y número.

Prometo que todo lo relatado forma parte de una sección estrictamente veraz de lo que ha pasado hoy. Los hechos son ciertos, lo pomposo, mío.

Me senté en el autobús empapada de agua, con los libros húmedos en la mano y algo de apatía nebulosa. La señora que estaba al lado mío me dijo que llevaba una bolsa muy bonita y que ella llevaba otras dos del mismo corte. Me las enseñó. No me gustaron pero seguí mirándole a los ojos, no tengo ni idea de quién es ni de cómo me ha empezado a hablar. Yo sólo me había limitado a sentarme y a pensar en que llegaría tarde a francés. Y lo hice, diez minutos concretamente, que no se vieron reflejados en aquel ”sólo os quedan cinco minutos” y aún no había contestado a la mitad del test.

Dijo que tenía siete hijos, pero que recientemente se le habían muerto dos, uf, me dije, uf, qué dolor. Es doloroso. Debe serlo, se me escapó. Me dijo que sí, pero que era la vida y que ahora sólo tenía muchas ganas de ayudar, ayudar de forma desinteresada. Su marido se estaba muriendo en el Barrio del Pilar. No en todas las esquinas sino en un centro de salud, con la maldita diálisis. El caso es que allí mismo, encontró a una mujer con un hijo, muy estudioso asegura, le he visto estudiar mucho me dice, que llegaban llorando y con una maleta en la mano. Total, que decide acogerlos en casa de uno de sus hijos, soltero, tenía los muebles nuevos. Así me ayuda a pagar el piso, cada mes con lo que puede, es una buena mujer. Tú también eres buena persona, Andrea. Pareces ser buena persona, estoy convencida de que lo eres. Ah, vale, ya recuerdo por qué sabía mi nombre. Yo misma se lo di cuando me dijo que escribía y le contesté que yo estudiaba filología, para terminar dándole mi dirección de casa, pues quería enviarme sus libros, que a decir verdad nunca publicó por vergüenza. A la hora de la comida, contándoselo a mi abuela me dijo que querría dinero, nadie es tan altruista. Yo me había creído un cuento. Miré al bajarme del autobús unas postales que me dio, cuando me dijo que escribía mucho, antes mucho, ahora no tanto porque la tristeza, ya se sabe. Lo que me contaba no tenía ni pies ni cabeza. Escribía mucho, pero luego me dijo que no había leído absolutamente nada nunca, salvo algunos libros que leía y releía con avidez. Eran fotografías de La piedad, la Mona Lisa, una paloma que entiendo que representa la paz con la rama de olivo y otras que tengo guardadas en el bolso de hoy y que aparecerán en el bolso de mañana. Son poemas profundamente místicos, se agarran a la religión como un puñal ensangrentado que desea volver a penetrar en la noche y adormecerse con una sangre oscura y sin sabor. Tienen un sin fin de faltas de ortografía y son algo tétricos pero muestran una métrica y un ritmo que realmente te hacen pensar que esta señora ha estudiado las formas tradicionales, pero salgo de mi engaño al mirarme a los ojos y con los labios muy prietos y rosados: es intuición, hija.

María de la Luz me ha deseado un buen día, y que me saliese bien el examen. Me dijo también que recibiría noticias suyas, ya había mandado otros correos certificados a otras personas.

Luego huí, cuando bajé del autobús huí. A pesar de haber dicho que únicamente bajé de él, o incluso a pesar de ni siquiera haberlo mencionado. Cerré los ojos, mandé correos electrónicos, hice el examen y salí de él indignada. Je suis dessolée. Parpadeé y estaba enfrente de una funcionaria del estado a la que, según salieron sus palabras, caí bien y la cual me regaló una tarjeta blanca, que nunca antes había visto. Me dijo que había estudiado Historia del arte en mi universidad, aparta de mí ese cáliz pensé, y estaba de investigadora en la Biblioteca Nacional.No me salió un: como yo, puesto que ya no puedo ir. En la cartera que me robaron, motivo por el que me cuenta otra cosa que luego diré, estaba ese carné del que tan orgullosa estaba. Prepara una tesina sobre la intencionalidad de las imágenes del siglo XV, huye de la concepción de imagen=hecho pictórico para convertirse en hecho semántico, mensaje, es decir: jornalero del XV no dejes que a tu mujer le haga el amor otro que no seas tú, y en ese ”otro que no seas tú”, tampoco entran animales. Realmente, mientras me habla, pienso en algo, aunque no sé si es del todo cierto y está poniendo en práctica su axioma. Las imágenes de los santos son un verdadero decálogo de un enorme ejemplario que se encuentra situado en la biblioteca de Babel, a la que un tal Borges tiene acceso libre. Ah, pues mira, de ahí no tengo carnet.

Más tarde tuve de nuevo francés, y más tarde aún otra persona confió en mí y el lunes, si dios quiere, que parece que sí, digo lunes como cualquier día, volveré a tener una de esas cartulinas que ya fue tachada de mi lista de wishes cuando entré en la carrera. Lo de ”si dios quiere” lo analizamos en sintaxis como perífrasis verbal teológica. No sé si forma parte del mundo real, la tradición o la psicología moderna. O lo profundo de los pueblos de España. O La Celestina.

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Hoy es 25 de febrero y digo esto.

Lo cierto es que hoy no he parado de pensar en las ganas que tenía de ver un lunar en el inicio del dedo corazón de la palma de la mano de alguien. Y en que ,por cierto, Munir Hachemi ha escrito una novela muy buena que merece la pena y sobre la que escribiré muy pronto una reseña, o al menos lo intentaré. Se titula ”Los pistoleros del eclipse” y tal y como escribe: «está a la venta en Granada y en Madrid. El precio, invariablemente y/o indiscutible e hipopotámicamente es de 10 (diez) euros (€).

Para leer el primer capítulo y así conocer la gratitud e ingratitud del texto en sí mismo de cara a una posible (aunque no probable) compra o adquisición del texto en formato libro, previo pago o aforo de la cantidad estipulada, dirigirse a:

http://issuu.com/ebediziones/docs

Siguen los puntos de venta.

Madrid:
.::. El dinosaurio todavía estaba allí (C/ Lavapiés, 8).
.::. Chamarilería (C/ Olmo, 24, cerca de la Filmoteca).

Granada:
.::. Librería Bakakai (Tendillas de Santa Paula, 11, al ladito de Gran Vía de Colón): http://libreriabakakai.wordpress.com/
.::. Persona física de Munir Hachemi Guerrero (ubicación variable)»

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Hoy, ha sido hoy.

El día se ha agitado y yo no he podido más. Se ha puesto a llover y he tenido que salir corriendo una vez he bajado del autobús con la bufanda en la cabeza y el paraguas en casa. el clima de Cantoblanco, señores, hablo de ese clima que nos impide alcanzar un verdadero clímax.

Estábamos como drogados y no entiendo bien por qué, a la pregunta de qué has hecho este fin de semana, le correspondían respuestas vagas y nada interesantes o tal vez sí, pero hemos arrastrado nuestra mierda por el pasillo hasta que lo hemos pulido.

Hemos dado unas clases muy raras, es decir, hemos analizado por un lado la oración [Juan quiere a Pedro y viceversa] durante una hora y hemos tenido que acoger la llorera de César Vallejo durante otra. Sigo sin saber qué ha pasado.

Lo bueno ha sido el haber ido a casa de mi abuelo y entrar en la habitación de mi tía. Había varios libros sobre las estanterías, algunos muy buenos, no entendía cómo no estaban en mi casa, no sé papá, qué poco enrollado eres, pero mi abuelo me ha dicho que eran de mi abuela, que le gustaba mucho leer. El libro sobre la reina de Plaza y Janés me ha jodido un poco pero bueno, un cómic sobre María de Jorge Isaacs me ha hecho desear revivir una conversación sobre libros, que nunca llegamos a tener, porque yo era muy niña, y ella se fue cuando yo aún no sabía quién era. Ni brevemente.

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«lo he de vivir»

Entrar en ti. Nacer pero al revés, huir ahí dentro.
En tu oscuridad.

Toros en la Wii, Love of lesbian.

quisiera parque fresco y alegre
donde cogidos pudiéramos caminar y nunca
creernos que mi corazón tenga casi tantas
fascinaciones como lugares apartados de ti
charcos llenos de barro, asfalto reciente
y unos zapatos viejos y soloS.

creíste que caminaba, y que no
iba a lo que pasara, yo era un todo reflexivo
y ameno, risa en plato hondo con fideos
canciones en las que se dice siempre y jamás
cualquier cosa juntos, como bonnie y clyde:
un libro y una cámara aparecerán en nuestro concierto.

y bajo esto, contradigo, estorbo,
huyo corriendo con la cabeza en el aire y el pelo girado
sintiendo dentro de mi boca,
que tal vez uno sepa que quiere a otra persona
cuando piensa en ello como una de esas primeras veces:
aprender a leer, primer beso de rubia
y al tipo de turno,
es húmedo, es tierno, es lo que tenga que ser.

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«Esto es…la ONU», según el ron.

À toute l’heure.

Espera un momento. Tengo que quitarme la pintura de los ojos y sola no puedo. Se me ha quedado toda la sombra negra de ojos en el dorso de la mano y ahora me pica, me pica mucho. Creo que voy a tener que levantarme de la cama. Creo que voy a tener que ir al baño, y ron, y de paso cojo una toallita de esas húmedas, y baratas, y me ducho, y agua. Qué asco beber sin hielos, me molesta. Bien. Ya estoy lista, y huelo a colonia.

Esperamos a que pudieran abrir la puerta e incluso tú, Irene, lo intentaste un par de veces y me decepcionaste. Habías sido capaz de recomponer, en otro día, la cadena de mi bolso, la cremallera de menganita, el reproductor de música electro pop latina sangrienta de fulanita e incluso aprender a hacer trenzas, de las de raíz, que soy incapaz de reproducir a zutanita. Y va, viene esta puñetera puerta que no entiendo a estropear tu rollo McGiver. Lo cierto es que era una puerta muy rara, casi al revés. Tenía un tirador en la parte central y en horizontal. No era muy grande, blanca y con la mirilla por debajo de nuestra cabeza, casi en el cuello El habitante de la casa alcanza los dos metros, y nosotras, metros setenta tenemos que agacharnos. Clac. Conseguimos abrir y llega el perro. No me gustan, como a Cris, que los odia. A los gatos más, pero habitualmente los perros no le disgustan. Eso no quiere decir que la gusten simplemente acepta su existencia en este micro-cosmos creado como invitada ocasional. ¡Hola! ¡Hola, Arnold! (Los perros según tú, sólo pueden tener un nombre con dos sílabas que les permita recordarlo y asumir su identidad de best friend of the human being . )Hube de repetir la palabra ”Hola”, al menos treinta mil veces y si no una. En esa noche. ¿Hubo llamadas telefónicas verdad, Ese? Ele no debe estar muy contenta, rompí el pacto y con lo que bebí ni siquiera le hablé para no hablarle y decirle que ”’nesé esrivir”. Suena francés. A propósito del francés. Ayer francesas en el piso, franceses, cantante francés en el reproductor y un correo electrónico bilingüe. Au revoir, dije. Pero sére tonta. De qué coño estaríamos hablando, de qué cojones.

Dejamos nuestros abrigos y éstos comenzaron a hacer el amor, o tal vez eran los extranjeros que comenzaron a llegar agolpándose en la puerta, con regalos para ti, habitante de la cueva, para ti, hospedero y organizador de la fiesta, dueño y señor del piso junto a una de mis librerías favoritas. Y pongo énfasis en el para ti, puesto que trajeron chucherías y tú nos dijiste que hacerte amigo de los extranjeros había abierto tu mente, y mientras tanto el perro comienza a sonreírme como la copa que llevo en la mano, que los extranjeros te habían hecho pensar que es una cosa horrible llegar a un sitio en el que por pereza nadie te hable porque tan sólo se establecerá una confusa amistad y algo de compromiso que no tendría sentido. Hablo de esas amistades de verano, de las que piensas que van a ser para toda la vida y se traducen en un mensaje cada cierto momento del año: tenemos que vernos, pero ya, ¿eh? y que contestarás con un: me cago en la leche, a ver si es verdad, joder, cuando quieras. El cuando quieras es un enterrador alegre.

Comenzamos a beber alcohol malo. Malo, porque era del Alcampo, qué asco. Seguimos bebiendo y la gente empieza a fumar. Hablamos de tatuajes y desde aquí veo a la francesa sacar un cigarro larguísimo y lo quiero. Le doy una calada a un piti, por ye old times y estoy afónica durante casi tres cuartos de hora. Empiezo a chupar hielo para que se me rebajen los granitos que deben haberme salido en las cuerdas vocales. Llega Arnold, lo cojo y lo mezco, mientras tú, pequeña perrilla, me dices que no tengo ni idea de cómo coger a un perro y te hago fotos con él y yo me quedo sin ella. Tenías que haberme visto cogiendo al perro, Sergio, Ese, Sergio, hubieras alucinado. No creo que vuelva a hacerlo nunca más. Nos metimos con el perro en el baño tras haber robado una tarta de galletas azul. Era azul. Era droga sin cortar. Era chocolate. Cualquiera que lea esto va a pensar que era algo ilegal de verdad. Era cacao del Mercadona, ¿Compra usted en Mercadona, eh?

Nos partimos de risa con un tipo que dice ser de Angola. De capitales africanas ni idea, oye. Solo Nuevo Zancíbar y porque lo he visto en un capítulo de los Simpson, así que Nueva República de Zancíbar promocionado y bajo la custodia de Pepsi. Me vino un tipo en un momento de la noche y me dijo que el Mercadona, otra vez tú, mayorista, aumentó el precio de los packs de esta bebida tras el sabotaje a Coca-Cola por los despidos. Quién se ha bebido la Coca- cola. No me queda redbull y tengo a Arnold. Cuidado. Viene el anfitrión y lo toma en sus brazos. La piel del pobre perro espachurrada se mueve de un lado para otro mientras cantas: El baile del salmón. Ahora sí que siento compasión por los pobres animalitos, Ele, ahora sí que entiendo y empatizo con estas criaturitas del señor. Lo beso.

Estoy sentada en un taburete de la cocina que es bajito. Muy bajito. Hay briks de leche, hay proteínas en un cubo enorme que parece de fregona. Han traído hielos, están los italianos en la cocina. Que se vayan. Tú Erre que Erre. Nos hacemos fotografías y viene un tipo que dice ser de Moldavia. Irene, cómo se te ocurre decirle: Moldavia, two points. Y golpearle el brazo de forma insistente y guiñándole los ojos, aunque yo creo que esto lo haces por el ron, diciéndole al pobre muchacho: Eurovision, eurovision. Y me cago en todo, me cago en todo porque no sabemos ubicar su país en el mapa. Me cago, esta vez, en la puta, por creer que diciéndole: Ah, sí, sí. Antigua Yugoslavia es un término englobador, como si nos dijesen a nosotros ”Gibraltar no español”, pues cien mil patadas y ninguna en el aire.

Cojo mi móvil para llamarte y que me digas ahora que te dije ”Hola” unas cien mil veces sin saber por qué y descubro, aún en la cocina, que cuando empezaron a llegar la riada de extranjeros al piso, habías escrito por un grupo de mensajería instantánea, que esto parecía la ONU. Luego nos pusimos a hablar de lo que estaba pasando en Kiev y en Venezuela. Se nos apagó la televisión y tú maldita, pequeña perrilla, tus manos se deslizaron por un cigarro de liar estándar. Ni muy corto ni muy largo, tampoco trompetero, aceptable y con un filtro de la verdad.

Llego a mi portal y perpetúo esa puñetera llamada telefónica, subiendo por las escaleras oscuras. Tienen sensor y no me reconocen, no soy yo, soy media botella de ron Trinidad. Me tumbo en el sexto piso y mis botas negras con cordones tocan una bolsa de basura que sinceramente espero, sea morada. Hablo contigo cabreada, como si me pasara algo y es que alguien me dijo esa misma noche, tal vez Ele, que estábamos parados y algo iba a pasar. Por cierto, estuve pensando toda la noche que quería trabajar en algún momento de mi vida traduciendo cosas. Pero yo que sé. Era de noche y estaba oscuro y aún recuerdo el sabor de la copa sin aliñar.

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Herencia

Recuerdo, en mi más tierna y cruel adolescencia, que me gustaba estudiar francés. El acento fingido de mi lengua sobre cada palabra parece casi de mentira. Tal vez tenga que repasar la fonética, pero fonética de qué si en mi vida me lo he tomado en serio, tan sólo quise hablar esa lengua y otras tantas. Delante de mi una hoja de papel reciclado con unas preguntas que incluso mi hermano podría responder por mí y haría sustancialmente mejor. Pero bueno, cada cual sirve para una cosa en la vida y la mía no es comprender cómo de pronto he abandonado le cherche de l’amour.

Lo que fue un estudio constante durante cinco años se tradujo en un bonjour, je m’appelle Andrea, el primer día de esta asignatura. Por eso pienso que las almas viven en patios circulares de recintos cerrados, y que el logro reside en salir de ellos sin daño y habiendo aprendido cosas que no tengamos que poner de manifiesto a no ser que se nos provoque o se nos incite a pensar en contra de nuestro personal caldo de cultivo. Si tuviese, por ejemplo, que demostrar que sé construir sintácticamente frases cuyo contenido advierta hipótesis diría:

L’hypothèse sur le futur:

Si soy humana, durante el invierno sentiré frío. Sino seré un oso polar blanco y arisco que vendrá a comerse los manuales de gramática francesa.

L’hypothèse sur le present:

Si vine al examen, querría que al menos sonrieras a la española. Sino me temo que tendremos que retomar la Pepa y descubrirte como afrancesada de un partido neoliberal, conservador y de Botella.

L’hypothèse sur le passé:

Si hubiera dormido la siesta, habría pensando que sería mejor no escribir nunca jamás nada, por ahora. Sino tendría que mirar mi jersey rojo negro y blanco, que me gusta, y dejar de compararme con tu pantalón de talle alto de ejecutiva. Pero que viva la jerarquía entre profesores y alumnos, gracias por enseñarnos que ir a la estación es irse a la porra, es decir: Á LA GARE!

Otra expresión que esta lengua no recoge o contempla es la suposición de llegar a casa y que tras un examen haya puré y pescado. Puré lo dejo tal cual, que la tilde le aporta ese toque chic del français, pero el pescado es poison que se parece al anglicismo poisson, que es veneno, madre.

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Tened cuidado porque en francés no es lo mismo decir ”voy a darte un beso” a ”voy a hacerte el amor”, aunque parece ser que a primera vista, lo segundo escrito, bien pudiese decir lo primero no obstante, my coloquial y vulgar. No entiendo qué le ven de malo los franceses a cualquier manifestación húmeda y cariñosa. Rien, de rien, mon frére!

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Mis premios

Siempre me ha llamado la atención que un día del año se destine a celebrar nuestra llegada al mundo. Primero me dije, que tal vez sería mejor si celebrásemos la hora exacta en la que lo habíamos hecho, es decir: ¡Felices 21! Hoy ya es día 20 de febrero y son las 13:15h. De este modo invalidaríamos la nemotecnia de aniversario y sería casi imposible recordar sino para olvidar. Por ello gracias por lo pequeño que es lo que a mí me gusta, por mi tarta de chocolate con lacasitos, re-buena porque ha sido compartida e incluso la botella de sidra que ha acabado en el pasillo de la facultad. Es increíble ver cómo pasan los años y la gente a la que adoras se mimetiza en pantallas, llamadas telefónicas y mensajes cósmicos que se suceden durante 24h hasta las 00:01h de esa misma noche. Para mí el verdadero premio es ver cómo ellos mudan de lugar pero que permanecen sonriendo casi estáticos aquí (dedo índice al corazón) y aquí (mismo dedo a las sienes). Claro que pasan los años, Teresa. Claro que pasan. Y es muy hermoso.

Alles gut zum Geburstag!

(«Es un regalo compartir día contigo», para mí también lo es, Eva).

El cuello más bonito del mundo tejido por Bea con el color universal.
El cuello más bonito del mundo tejido por Bea con el color universal.
En el clavo. Triángulo.
En el clavo. Triángulo.
El paseíto que me he regalado después de ir a la universidad.
El paseíto que me he regalado después de ir a la universidad.
Las cosas bonitas que nos suceden a diario.
Las cosas bonitas que nos suceden a diario.

Y sobre todo gracias a ti, que te quiero, te quiero a rabiar, S.

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«Fútbol y futurismo, sui generis génesis».

A Víctor, Vade Retro o 3, que me entiende y hace fav’s a personajes triangulares y se fía .

En los bonitos mil novecientos y poco, se estrenaron nuevas sendas que según un tal Borges, se bifurcaron. Europa se rindió ante el caos artístico que era no obstante, tremendamente atractivo. Crear un cuadro con tan sólo una pincelada y decir que ese trazo negro informe – un pegote de los de toda la vida – venía a decirnos que el hombre es un lobo para el hombre y que la causa de la decadencia de occidente en pos del sóngoro cosongo de Guillén, se debía principalmente al tedio con el que caían las motas de ceniza de los largos cigarros de la belle époque. ¿Que había intrigas palaciegas? ¿Y quién no? La muerte del archiduque fue un cotillón que ni en Nochevieja, desencadenando la primera guerra mundial, recordemos hasta el diecisiete. El caso es que entre todo ese follón de individualismo extremo supeditado a unas pocas mentes privilegiadas y creadoras de corrientes/ movimientos, armas, líderes políticos frustrados desde el bautismo como Benito, o desde la cuna del saber, como Hitler y su denegación de ingreso en la academia de Bellas Artes y poemas que no se sabía muy bien qué venían a decirnos, pinturas desapercibidas por lo extraño, médicos que te dicen que desde tu más tierna infancia quisiste acostarte con tu madre y filósofos que escupen: Dios ha muerto, por ello emplear minúscula, dios ha muerto aparecerá La Vanguardia.

¿Para qué nos interesa todo esta parrafada semi-histórica ficto-real? Bien, pues cómo no. Para hablar de España.

El señor Ramón Gómez de la Serna, excéntrico manifestado, uno de los primeros vanguardistas españoles y demiurgo de espacios privilegiados para el sueño incitado… esperen… lo que quiero decir es que este señor agrupó a un conjunto de jóvenes entusiastas creadores para configurar la literatura que se estaba preparando en ese momento y que radicalizaría el panorama olvidando la Regente. El sueño viene porque parece ser que en este café, El Pombo, solía haber bastante aforo puesto que este señor, anteriormente citado, sus greguerías y su ego eran demasiado como para permitir que otros jóvenes proclamasen la asunción de una nueva forma de amar, un conocimiento reflexivo sobre el otro, esculpido en palabras feas y horrendas con posos de la tradición lírica. Siempre resulta aburrido escuchar a alguien que se está escuchando también así mismo. El hombre es una voz, dice, a lo que se contradice el resto de la gente y según Whitman, es todas y es una.

¿Don Ramón? Bien, tus pupilas son como estrellas que no cantan ni dispersan (por ejemplo), tradujo un manifiesto que el españolito de a pie desconoce, en cuanto a significación o repercusión de timbales psicológicos concierne, aunque también la presunción de existencia se haya algo ausente. En estos años relatados, un tal Marinetti se buscaba los garbanzos en Italia, proclamando la abolición del claro de luna romántico, al más puro estilo Chopin o George Sand, y promoviendo una literatura que se basara en el dinamismo de los poemas y en la búsqueda de figuras que se pongan en marcha al empezar a componer como locomotoras perfectas, haciendo que lector oliera el humo que despidiera las chimeneas del primer convoy y saborease el metal burdo de las paredes oxidadas con destino a: Tabaco’s don Giovanni o Marlboro. Todo lo moderno cobró una importancia vital, lo estridente, las bobillas, la tecnoogía, el marchar hacia delante, el marchar hacia delante, el seguir, marchando hacia adelante, sin detenerse, como ecos de los pasos de un batallón de artillería, había que crear versos con el hedor que despedían los rifles y pistolas, teníamos que quitarnos con la lengua la pólvora, tragárnosla, digerirla y generar un gran hombre perfecto cuyo puño se alzase en el cielo convirtiéndose en dios y señor del universo, esto es, el saludo fascista que adoptó Serrano Súñer junto a formas de vestir, comportamientos cultura y educación para el gobierno dicatorial, que ¡ay¡ señor, tuvimos que soportar durante cuarenta años, que se dice pronto. El fascismo a saber principalmente el italiano, el alemán y el español tomaron, o sea, tergiversaron una propuesta de hacer ”realidad” otra ”realidad” siendo esta última la tangible, y la primera la del papel. No estuvo bien, he de decir. Para no quedarse al margen el buen Marinetti se volvería fascista, para otros, que no yo, un mismísimo hijo de su mamá o dicho de otro modo para la Logse, ”su ideología sería cercana a los postulados base del movimiento nacional-socialista”.

En España tuvo poco eco. Rafael Alberti compuso un madrigal a las maravillas del Metro, el mandibulón de Pedro Salinas, incisivo, dentaloide, pusilánime, escribió a la bombilla y a la máquina de escribir, y volvemos con Alberti. Por qué, Rafael, ¿por qué escribiste un poema a un portero de fútbol? Por qué prostituir a la literatura, para qué engañarla y decirla que hable de músculos, de precisión fuerza y honor, de sentimiento de equipo para un auditorio en el que es sembrar algo y se convierte en cultivo principal como el trigo?

Se fusilaron a las oscuras golondrinas de Bécquer, Dalí escribió un catálogo sobre veintiocho cosas antiguas que deben desaparecer, entre ellas los edificios de más de veinte años. La realidad es que si hubiéramos prestado atención al buen pastor de relojes derretidos la multitud desnuda se hubiese agrupado frente a un gran televisor, sin ropa, comida y vivienda para ver jugar a los hombres con una pelota y dar palmas y beber cerveza, apoyada en no sé qué lugar de la tierra.

Viva el fútbol, y viva el futurismo.

En realidad es todo una broma, simplemente quise recalcar que no es lo mismo pronunciar el nombre de Dios en mayúsculas que hacerlo en minúsculas, Munir. Tal vez podamos establecer una más que probable pronunciación, aunque sea de mierda. ¡Ah! Y el futurismo no existe. Ni el fútbol. Son los medios de comunicación. Es Dalí. Digo Gala. Es Víctor, es el puto oráculo de Delfos. Es Nietzche cuando dios le deja. Es Dios. dios.

Futurismo

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Nuevo movimiento poético

El 17 de febrero del año 2014 se registró una nueva onda poética, más concretamente en la zona norte de Madrid a las 12:18 de la mañana, de día tan fatídico. El autor afirmó que se trataba exclusivamente de una puntualización artística en cuanto a lo que poesía concierne. Las bases eran, a grandes rasgos, el respeto fiel a la sintaxis española, la huida de rupturas para crear símbolos que provoquen al entusiasta lector y la adscripción primera, que bien pudiera ser primaria debido al instinto, de representaciones que cumplan con lo real de forma directa, sin invenciones. Tan solo enunciados, eso sí, uno tras otro, como secuencias matemáticas que el lector pueda interpretar de forma que el lenguaje le permita hacerse una idea somera de lo que le circunda. La nueva poesía se sustentará en unos nuevos ecos arrítmicos y fugaces, debido a la cuestión del lenguaje, que es puro fluir. Obviaremos la métrica y las estrofas, hablaremos en este caso de ”paradigmas”, que a su vez constarán ya no de versos sino de opciones semánticas que interpretan este mundo al que no dejamos de referirnos en ningún momento. Es fundamental que a través de oraciones gramaticalmente correctas o estables podamos construir un mundo abstraído de tabúes inciertos, pues otra condición más sería que esta nueva poética cumpla con lo enunciado, es decir, la formula sería:

Conocimiento del mundo (subíndice=variable=número de opciones semánticas o número de entidades que conformen el paradigma) x valor proposicional (entendiendo ‘estado’ o ‘acción’ que se derive de la circunstancia del individuo en un evento o anclado en el tiempo) → 0.

CDM X VP=0

– No debe olvidar el futuro escritor de esta corriente la numeración de cada opción semántica. Si comenzase a escribir su primer poema debe titularse: 1. Las entidades deberán comenzar por: a, siendo esta la primera, en consecuencia b, c, d y así sucesivamente. Se acepta: 1.1 , 1.2…etc

Las composiciones no deben recogerse salvo en volúmenes agrupados en ”manuales” y deben ser recitados tal y como se escriben, evitando la prosodia y el fervor fanático. Debemos proceder a una lectura generativa como diría una de las influencias de este movimiento, Noam Chomsky. Es preciso apuntar la importancia de la puntuación. Las tildes deben ser más que obligatorias, esto ya entra dentro de la moralidad de cada uno, los puntos siempre serán finales y corchetes y paréntesis serán meros artefactos visuales. Un mecanismo poético habitual será la construcción de erróneas realidades indicadas mediante un asterisco al principio de la opción.

Otra desviación dentro de esta nueva poética, o mejor, la representación llamémosla otra, de esta poesía aparecerá a través de ramificaciones funcionales. Cada rama indicará exactamente la función que desempeña cada palabra dentro de una misma entidad, así también dentro de un paradigma, palabra que recoge un conjunto ilimitado, como bien hemos señalado anteriormente. Recordemos que el tema de los paradigmas debe ser siempre el mismo, a no ser que aparezcan bajo asterisco.

Aún quedaría por dilucidar algunas máximas de este movimiento que dice desvincularse de la Vanguardia por aparecer en pleno anacronismo siglo veintiuno, y que tan sólo afirma ir contra todos los movimientos, corrientes y poetas que hemos disfrutado en esta pequeña historia de nuestra historia, es decir: en esta nuestra existencia inserta en la realidad universal. Simpatiza, no obstante, con el Creacionismo en literatura, al haber sido esta una propuesta que no entendió nadie nunca jamás salvo su creador: Vicente Huidobro y otros engañados como el verborreico Gerardo Diego. Y en cuanto a lo pictórico con el cubismo por la fragmentación de espacios y proyecciones mentales. Al proceder a efectuar la pregunta al autor/señor/ señorísimo/ ilustre Unnhtaleguren acerca del nombre con el que bautizaría a su creación decidió marcharse y continuar mañana. Entre los asistentes al encuentro, cada lunes, tan multitudinario (unas trece personas) se decidió barajar diferentes nóminas: objetivismo directo, homocategorismo sintáctico, manualismo seleccionado, sintagma determinantismo o novogramatismo.

Me tomo la licencia de incluir un par de paradigmas, pequeño muestrario.

1.

a. [Juan vende pisos]o y [Ana compra apartamentos]o.
b. Juan [vende pisos]sv y [compra apartamentos]sv.
c. Juan [vende]v y [compra]v pisos.

O=Oración
SV= Sintagma verbal
V= Verbo

4.

a. *Han aumentado todas las exportaciones [españolas]SAdjetivo y [de vino]SPreposicional
b. *Creo [siempre]SAdv y [en ti]SPreposicional.

Sintagma adjetivo
Sintagma preposicional
Sintagma adverbial
Sintagma preposicional 2.

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