Proyección fantastique.

Me quedé dormida en la esquina de mi cama. Mis músculos se tensaron y me estiré como un gato. Apoyé la cabeza en la almohada, acomodándome tímida y lentamente. Empezó la proyección. No había nada que comer, nada que beber y que besar. Cerca. Volví a inventar el sandwich sin Lord Sandwich. Acurrucada en la esquina de una mente frágil me dispuse a clarificar los hechos.Tomé asiento.

Primero pareció que esta chica, o sea yo, se hallase en una tremenda discusión con alguien en una parada de autobús. Se resuelve en un par de gritos, varios insultos y un: a tomar por culo que se adhiere a su cosmovisión… Tras esto viene una denuncia y consecuente abandono del país por el bochorno. El caso es… el caso es que de pronto aparece en Estados Unidos con nacionalidad de algún país de latinoamérica donde llamarse Jimena Cecilia Laura sea legal. Se baja de un Mercury blanco, aplastado, muy largo junto a una señora brasileña, que intuye que algo tiene que ver con los vídeos que estuvo viendo el día anterior por la noche en la red. Se encuentra junto a una maleta y frente a ella una gran explanada verde, que me ahorquen sino es la pequeña pradera de cuando visitó Filadelfia. Donde la campana agrietada que tienen expuesta como si fuese un sonido celestial hermético.

Salto temporal hasta conocer a un escritor que ha visto por la televisión y que encima es secretamente un asesino en serie. Sólo mata a mujeres rubias. Le dice que se llama Casandra y sólo se acuestan en la primera cita, sin cuchillos y sin nada. Se levanta por la mañana a la nevera y hay manos con sangre. Sin hacer preguntas se marcha a su residencia universitaria, ¿?, donde saluda a Sally y a John, parece que son amigos. Viene corriendo a su cuarto la señora brasileña y le dice que el escritor le está buscando, qué apuesto, qué talante, le está buscando. Se asusta un poco pero se le pasa cuando vuelven a acostarse y se sube a su deportivo negro con detalles en rojo. El caso es que todo se vuelve un poco Miami Vice o CSI Miami y le inculpa de los crímenes de esas pobres mujeres. Sin embargo él se evapora y ella va a la cárcel un año completo, y cuando sale no hace más que repetir: no sabes lo que es estar en la trena, no sabes. Él saca un libro que causa el furor de la masa mentalmente entumecida, haciendo olvidar sus crímenes y volviendo no obstante a matar. Corta con ella, claro. Convertida en toda una macarra camina por los edificios de un Nueva York complejo y se encuentra frente a Chapman, asesino de John Lennon. Tan sólo le sale llamarle: hijo de puta, iluminativo cabrón con esquizofrenia.

Seguidamente me levanto y me pongo a estudiar poesía del siglo XVIII, sin problemas. Aún recuerdo la cara de ese escritor con el pelo oscuro y despeinado, incluso su barba y el daño que hacía. Parece que aún le quiere.

Desde luego tengo unos sueños tan raros…y tan nítidos…

Linterna mágica

a,

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