2013.

Bien. Voy a argumentar de forma sencilla qué ha sido para mí este año que dejo atrás: cubo de palomitas a medianoche.
Parece una buena idea ponerlas en el microondas, relajarte en tu cama o sofá y ponerte a ver una película o una serie, en mi caso, cualquier tontería de serie de Rtve. Te las comes y crujen, crujen, crujen. Retozas un poco y descubres que hay algunas quemadas, las tiras a la basura. Pero a esa no la has visto y acabas metiéndotela en la boca y mierda, joder, sabe fatal, pero de esta sales, aprendes. Luego de pronto, ahí estaba: la palomita que se ha hecho sólo un poco y que parece, venida a menos, una especie de flor. ¡Ay!
El caso es, que al ver el fondo del bol, te va dando pena que se acabe. Piensas, bueno, ya se acaba. ¿Para qué hacer más? Mejor irse a dormir, y ya veremos. Es un poco así, ¿No? Lo vivido ya está hecho y no puede alterarse. Estaban ricas.

Te levantas al día siguiente con dolor de barriga y pensando por qué coño te encaprichaste. Tienes un trozo de maíz entre los dientes.

Pop Jackson