Todo esto está bien, pero.

Voy a empezar a escribir con la televisión muda, pero van a continuar los personajes vomitando, intuyo que debe ser algún trasunto o alter ego del hecho abstracto del verbo. Mantenerlos medio vivos y a la vez tan muertos, me permite castigarles a ellos y a los de su condición, loros, cotorras y demás cotillas.

Tras la icónica fotografía de Ana Botella, vistiendo visón, junto a los trabajadores de los servicios de limpieza de Madrid, he reflexionado -seriamente, lo juro- sobre la conveniencia de incluir dicha estampa en a) La Rolling Stone, b) Mi carpeta de la universidad o c) Una futura revista literaria que se llame ”Bassurismo”, con dos -ss- por aquello del siempre tan de moda ”afrancesamiento”. El hecho es, que durante todos estos días hemos estado pisoteando, escupiendo y asqueándonos ante la basura que se amontonaba en todos los rincones de una ciudad, que para algunos es nuestra casa. La cantidad de cartón de las calles se convirtió en un esqueleto blandengue, los restos org-(puaj)-ánicos eran unos músculos que en nada desmerecían en consistencia a la tripa de cualquier hombre pasados los cincuenta, y las bolsas, las hojas de otoño caídas de no se qué árbol -porque en Sol no hay árboles-, conformaban un bonito collage que giraba alrededor de las cabezas de los transeúntes, orbitando, como en American Beauty. Una vez pudimos salir de ese caos ,volviendo a contemplar nuestras calles aseaditas, me pregunté: ¿Qué ocurriría si otro sector iniciase una huelga? Ésta vez han sido los servicios de limpieza urbanos de jardines y parques pero… ¿Y si de pronto toda la seguridad nacional del territorio dijera ”Hasta aquí, Mariano”? Las porras se arremolinarían por las esquinas volando en torbellino violento, las placas serían los nuevos tazos de la chavalería. Uniformes y cascos se venderían en las tiendas rotos, como trapos. Un nuevo hombre renacería, vestido de paisano sin pistola. En los bolsillos interiores de la chaqueta deben ir las carteras con fotos de familia, no armas que tal vez nunca lleguen a accionar su dudoso gatillo. Porque debajo de los sobacos (o axilas, es un debate al rojo vivo) debe ir sudor, vello y poco más. ¿Piercings? No armas de fuego. Lo que no sé es si el cese d su actividad haría que los ladrones, todo el pillaje de Madrid se destapara, como si los hombres y mujeres de la Puerta del Sol que trabajan disfrazados de (terribles) personajes de dibujos animados (espeluznantes) se quitaran la pintura de la cara: Claro que no soy Bob Esponja las 24h del día, pendejadas. No sé, es raro, quizá veríamos asesinos, violentos besucones y viejos verdes. Timadores y aprovechaos, todo muy castizo. La realidad es que creo que todos los políticos, en ese momento, el instante en el que digan los policías un ”Nunca mais”, deberían ponerse un gomet amarillo en la frente, para que pudiéramos reconocer, si es que no lo hacemos ya, a los verdaderos delincuentes.

¿Es esto motivo de multa? No lo sé, ya que ahora todo se resume en dinero, dinero y dinero por abrir la boca y soltarnos el pelo. De todas formas si lo analizamos bien, yo sólo protesto contra el uso de pieles animales. ¡ABAJO EL VISÓN!

antonio lopez_jpg12

a,

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