Ignorancia humana

Y digo ignorancia, como pudiera decir escasez moral, ética ausente y voz anulada. Así es como yo te veo, mujer. Desconozco tu ocasión. Es que no sé de dónde has salido, ¿Venías a mi clase antes? ¿O acaso eres nueva en el barrio? El caso es que me produce tu presencia vacío. Un espacio temporal que no tiene significado. Supongo que eso es lo que deberíamos sentir al mirar a alguien y no reconocer en sus ojos ecos que son lazos, el poder decir, Te conozco.
Pues bien, creo que estoy deshumanizada. Ni siento ni padezco. Y muchas veces creo que tú, y otras, y también algunos otros, dais forma a ese nutrido grupo, típicos adolescentes que vendrían a la facultad con un arma de fuego a volarnos la cabeza y a echarnos en cara, mientras nos retorcemos en el suelo preguntándonos por qué y quién un Yo, existo. También.
Hoy he entrado en clase y te he visto y me he preguntado a son de qué mi mala uva de los lunes. Lo hablaba con no sé quién de hecho. En cuanto ha intervenido la chica que estaba a tu lado, no sé si sois amigas o qué, le has tocado el antebrazo y le has sonreído, y me he dicho, ¡A son de qué! Incluso podría decir, que por lo bajinis le has dicho, Venga, ánimo. He envidiado tu humanidad de más, y he despreciado mi humanidad de menos, y por un momento, como estábamos leyendo a Valle-Inclán, he creído convertirme en un fantoche, recrear a La pisa bien, e irme a vender boletos premiados de la lotería, al creer que eso era lo único que yo haría bien. Al menos hoy.
Luego han venido tres animales, el Can, Miau y un loro, descubriéndonos a los demás, ¡Oh pobres mortales! , la correcta grafía y oralidad de la palabra sueño, el suspiro hecho conciencia y convertido a su vez en movimiento de Vanguardia. Las deidades reían, el coro sonando, porque la corriente, nunca estuvo bajo tierra. En fin, subrreal.
Ahí, tal vez, se me quitaron esas ganas -he de admitir, mínimas- de apostar por la raza y volver a mi odio patético y pésimo de los lunes. Pedí metralleta con leche y dos de azúcar, por prevenir. Y te miré con desprecio, porque no hay que fiarse de la gente amable, al menos no hoy. No un lunes, desde luego.

1989.55.12 001

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