Luis Cernuda (Dos puntos)

Hoy, como a tantos otros, vienes a mí. Hace cincuenta años te fuiste tal y como dijiste ”Para el poeta la muerte es la victoria…” y sólo puedo pensar en que tú, poeta, eres mi recuerdo emocionado. Vibrante- descontrolado. Desconocía la dificultad de lo verdadero, de lo real, era una época difícil. Sentía miedo en ocasiones, incertidumbre porque temía que yo no fuera suficiente para la vida y que a veces, llegaría a decepcionarme al no alcanzar mis expectativas. He vuelto hoy a aquel libro de literatura en el que aparece uno de tus poemas que recuerdo más vivo. La introducción del tema, Generación del 27, vino dada por una foto de La edad de oro, de Buñuel, un fotograma de El perro andaluz, y una fotografía de La Residencia, que no tardé en visitar. En tus páginas tan sólo dos cuadros tristes y melancólicos que expresaban la noche y la imposibilidad de los amantes. A día de hoy sigue siendo un destino fatal y muy triste. Con el paso del tiempo entendí que tu tristeza era un estado emocional escogido, tan sólo rebatido por una alegría efímero que te atacaba cuando venía el amor.
Los versos que leí, pertenecían a Los placeres prohibidos, ”Diré cómo nacisteis, placeres prohibidos, como nace un deseo sobre torres de espanto, amenazadores barrotes, hiel descolorida, noche petrificada a fuerza de puños, ante todos, incluso el más rebelde, apto solamente en la vida sin muros…”. Nunca imaginé que diría feliz: Leo poesía, y sin embargo ahora pienso, no sólo en el ámbito personal o académico, sino en mi, en mi propio principio que es algo bello, vitalista si bien en otras ocasiones teñido de cólera o de dolor. Lo mismo le ocurre a la multitud de paisajes interiores que aparecen en el resto de tus poemas, en los que me fui adentrando débilmente, hasta profundizar en un mundo íntimo arrojado a la llama de la vida, y a todo lo que el amor conlleva. Y sí, que llevabas razón, ¡Lo que duele amar! Pero es un sacrificio que pervive hasta en el olvido, ”Allá, allá lejos; donde habite el olvido…”.

Siempre me impresionó esa habilidad que destila tu poesía para hacerme creer en los símbolos que esconde la realidad. Por eso comprender que aquellos referentes podían aplicarse al amor por un cuerpo que inspire etapas, esperas, anhelos y nostalgias era algo excepcional. Ni si quiera el Se querían de Aleixandre podía hacerme sentir la explosión tan fuerte que provocaba la lectura de tus textos de etapa mexicana, en los que se entrevee Andalucía a través de las esquinas de las calles y los suspiros colmados de silencios en boca de hombres que viven bajo un sol extremo, una luz infinita.

Para mí, eres mi poeta. No diré el poeta, porque si bien es cierto, todo el mundo debería tener un fetiche, pero creo que no sería justo, porque al hablar de ti y compartir tu poesía, leerla, apreciarla, saber quebrarla en ocasiones, es una de las cosas que a día de hoy sigo disfrutando más. Eres mi poeta, porque te leí en un momento preciso, claro. Lleno de lluvia.

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– Retrato de Luis Cernuda, por Gregorio Prieto.

Ojalá algún día pueda ir con Lola a dejarte un par de rosas a Méjico.

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– Emilio Prados, José Moreno Villa y Luis Cernuda.

Andrea.

https://www.youtube.com/watch?v=pA9erBvCiKE

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