Gracias Yellow Mellow.

Lo peor de conducir hacia tu trabajo ocasional -porque no te llaman de ningún sitio fijo- no es que de repente te aparezca una nube de coches de todos los colores, tamaños, ¿Sabores? No, amigos, no. Lo peor es que te salte la Cope en cuanto pones la radio, que luego intentes cambiar mientras miras a la carretera, te hablan por teléfono, te llamen, salga Radio María, un consultorio, el We can’t stop y un tipo te pite. El canto de un duro me ha faltado para bajarme en medio de la M-30, darle unos golpes a su ventanilla y decirle: Efectivamente, no tengo el chichi pa’ farolillos.

De todas formas sí, te sientes insignificante cuando piensas que tus problemas son tema base de una discusión del G20, y no dan más que para un par de bolsas de pipas con tus amigas en el parque. El otro día, sin ir más lejos, sin tomarlo ni beberlo, voy leyendo La voluntad en el Metro y escucho: Próxima parada… Vodafone Sol. Y pienso: Broma, esto es broma, nadie ha querido decirme nada, pues oye, no estoy en ese grupo de Whats… Pues no. No era broma. No me había dado cuenta, pero momentos antes, la niña que se sentaba a mi lado en las piernas de su padre con su hermano colgado -literalmente- de la barandilla, le había preguntado a uno de los dos que si la siguiente parada era Vodafone Sol, a lo que alguien contestó que sí y una viajera, o cualquier otra persona, había sonreído ante el inocente gesto de la pequeña QUE EN REALIDAD ES UN MONSTRUO PRODUCIDO POR ESTA SOCIEDAD CONSUMISTA DESPROVISTA DE PRIVILEGIOS PARA LAS CLASES BAJAS Y… perdonad, es que el libro de Azorín sabe a comunismo mal entendido. Evidentemente me dije, oye, pues nada, Inditex Plaza Castilla, ¿No? Así de paso, que en la estación pongan música de Bershka y unos cubatas. Total, es un punto de encuentro de los nocturnos que bajan a la zona de marcha.

Luego ya pasamos a temas de diversa índole, dicho así en fino. Vas andando por el Rastro tranquilamente, los pájaros cantan, las nubes se levantan, achupé, achupé, tu chico te toma de la mano y te mira sensualmente y vaya. Llegas al puesto de libros y preguntas por la Regenta, que tienes que empezar a leer antes de ayer. Te dice el buen tendero, que ahora tiene una sombrilla, mera función informativa la mía, que está en dos tomos de Orbis, casi sin usar, que son verdes llevan una goma y que deben estar por ahí. Hay una línea infranqueable que no sabes muy bien cómo has traspasado, debe ser verdad lo que dijeron en una revista de moda que escupí hace poco, que leer está de moda. Con que está de moda, ¿Eh? ¿Cuándo no lo estuvo? A lo que iba, lo tiene el de la barba de la derecha, y no te lo da. Pero te haces la desamparada- literariamente hablando- si quieres, la Ana Ozores, que vas de sufrida pero tienes tirón, y le dices a tu chico en plan: Jo, bueno, a ver si en otro lado, a la que se gira y te dice el tipo en cuestión, Toma, toma, como si te estuviera pasando droga ahí en medio, no está nada mal.

Cinco minutos más tarde y después de haber comprado Cien años de soledad, ese libro que tanto me divierte y me emociona, para la universidad -que conste, juez- un niño intercambia cromos con otros y le dice a su madre que acaba de llegar, o al menos eso parece, Mamá, mamá, era el último que me faltaba, es Bale, Gareth Bale. Hacía sol y fue bonito, porque no paraba de sonreír, pero realmente me pregunto si el Madrid al comprar al inglés, pensó también que era bueno, pero al quitarle la pegatina se fue todo al garete.

Luego, por cosas de la vida, esta mañana en el autobús me he puesto de muy malas maneras -espiritualmente hablando, claro- y bueno, todo rodado. Que si me duermo en mi asignatura favorita, que si no puedo fumarme un insulso cigarro porque me da alergia el humo del tabaco, que si mira que me está mirando abrir la boca mientras lee Yo voy soñando caminos en la tarde… que si no viene fulanita, que si menganita está durmiendo, que si la facultad es de una burocrática tirana, obligando a recoger cincuenta firmas para que unos cuantos locos podamos reunirnos a recitar versos, (Gracias muchachos de FyL), que si luego salgo media hora más tarde, correr para coger el tren porque el autobús da una pereza de infarto, llegar a la parada y ver a una profesora de tu colegio salir de un bar con la mano en la boca y ale, a preparar una clase, tratar de leer un tratado de Historia del Teatro del XVIII… y ya al final después de todo, lo de la Cope ha sido lo máximo.

¿Qué ha sucedido entonces? Me meto en Youtube para coger un vídeo para lo de pragmática, y veo que Melo ha subido vídeo nuevo hoy y finalmente, ha salvado el día, os lo recomiendo.

Un A tomar por el culo cósmico, cúanta belleza oye.

Andrea.

Pd. Siento no escribir seguido últimamente, no me da tiempo a .

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