La masa gris o el cerebro de Fernando Ossorio.

Bien, hoy estoy aquí para recomendar una buena lectura, no me mojo más, Camino de perfección de Baroja .Recalco lo de buena lectura porque no quiero llantos, al no haber salido de mi boca la palabra libro. Bien, una vez que hemos aclarado este punto empiezo.

A todas luces-pese al oscurantismo noventayochista-, se nos presenta al típico hombre abúlico, desgarbado o al menos, así me lo imagino, sin pretensiones. Comienza Baroja empleando una tercera persona cegadora, habla un compañero de estudios de este tipo, que responde al nombre de Fernando Ossorio. Comienza en Madrid, presentando paralelamente a miembros de la cercanía de Fernando, familiares, obsesiones femeninas que se quedan en meras imágenes -salvo una- el interés por lo pictórico, en especial destacaríamos la mirada hacia los pintores anteriores a Velázquez como Zuloaga, en resumen, lo que rodea al hombre, también le define, idea, en mi opinión, vértice de la novela. Más tarde saldrá de la ciudad y comenzará un camino bebiendo de las aguas místicas de la historia española, atravesará un locus poco amoenus, y huyendo del olor a ermita que desprende la tierra, se dirigirá sin saberlo a la sepultura del espíritu vitalista que le mostró el personaje de Max Schultze .Culminará pues su viaje, en un principio a la poblada introspección al entrar en contacto con el Mediterráneo -eterno caldo de naufragios de la estepa- a la deshabitada conciencia, al tomar por patria una mujer, unas costumbres, un hijo al que criar, en la feliz ignorancia de la España de comienzos del XX. Evidentemente, la tercera persona inicial va desapareciendo hasta convertirse en primera. Es apenas perceptible si estás atento/a la lectura y arregla el desajuste de coherencia final.
Sin duda pienso que Baroja muestra una cobardía horrorosa al hacer brotar en boca de Ossorio una voz que no es la de nadie, es estúpido querer que su hijo viva en la ausencia de lo real, del problema, si lo llamamos de alguna manera, para que atraviese la barrera que él mismo rompió para encontrar su camino y completar una supuesta formación que lapida al final, pues su esperanza del mañana no es más que un fracaso circular que seguirá repitiéndose eternamente, hasta el último despertar, que desde luego no será ni el suyo, ni el de su hijo, ni el de nadie en tres generaciones en adelante. Ya lo dijo Machado, hay que confiar en la España no de mañana, sino de pasado mañana.
Creo que a partir de ahora, es necesario establecer la estructura o hilo de la novela, porque es una novela, por mucho que la crítica diga lo que fuere.

Camino de perfección

Mentalmente hemos de dibujar una pirámide invertida. La base simboliza el campo abierta de la conciencia del hombre como individuo que acaba de aterrizar sobre la verdad de lo que somos y que inicia un camino. Todo lo que le sucederá, aquello con lo que se encuentre y las personas o valores encerrados en personas no serán más que impulsos o peso en la espalda que irá con él. La pirámide se cierra en la cúspide, van desapareciendo dudas y confusiones, y veremos a un Ossorio totalmente definido que no se parece en nada al Ossorio volátil y sugestivo de antes. El camino, ciclo, destino, recomenzará con su hijo, que nacerá en un ambiente profundamente dictaminado por la espiritualidad de la tradición y que seguirá huyendo, ensanchando el horizonte, como la figura geométrica de la que me sirvo para hacer esta especie de ¿Simil? Bien.

Way de perfección

En fin, basta ya de spoilers. Hay que leer más. Baroja novelista está bien, El árbol de la ciencia, Mixtificaciones de Silvester Paradox, Zalacaín, La sima… Como poeta, mejor lo dejamos. Hace poco descubrí esto, y… bueno. Gracias por no dedicarte a ello.

Poesía de Baroja

Andrea.

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Pésima y ancha reverberación.

El movimiento ondulado de la carretera hacía que me moviera hacia un lado y hacia el otro, mientras trataba de leer, unir al menos, dos palabras que tuvieran sentido de aquel maldito libro, que poco tiempo tardé en guardar. Contemplando la fila de edificios que iban apareciendo como de la nada a través de las gotas de agua que se resbalaban por la ventana, comprendí que mi casa volvía a ser un hueco vacío si es que alguna vez había dejado de serlo, y que yo ya no sentía nada. Nada bueno. Emoción, amor, canciones como el ”bésame mucho”, tensión… Angustioso mundo interior que más de una vez se me ha repetido entre comida y comida. Ahora pululan dentro de mi cabeza y me son extraños, al tocarlos no se asustan, ni se disuelven, y tampoco dicen: ”Te llamaré”, sino ”Cógelo”.

Mi casa es ahora un lugar transitado por cuerpos cuyo sentir vive al partir. Antes se escuchaban gritos, aullidos astutos, se llegaba a oír el crujido de la piel al ponerse de gallina y no creo que deba decir mucho más sobre esto, que es bochornoso, casi patético. Y yo no puedo cerrar la puerta, decirles que no vengan, que dejen de entrar en mi vida, porque ha empezado a apetecerme que me la compliquen un poco, y cada vez un poco más – por favor- y así voy, cogiendo el autobús cuando debo estar en clase ordenando mis bártulos, leyendo el periódico y esperando el chaparrón verbal ante la inminente entrega de la calificación.

A todo esto, ellos son culpables de la búsqueda de trozos de personas dentro de cada uno de nosotros. Ellos tejieron un mundo real visceralista mentiroso, que ardía en las manos y en la boca por crear poesía adscrita a un movimiento vacío, como mi casa. No pertenecer a ningún lugar por no ser de ninguno en concreto, pero ser de todos a la vez que para eso hemos venido y el mundo es nuestro. Ahora Belano y Ulises Lima se ríen de nosotros vendiendo droga por las calles del DF a cuatro tarados, pintores y teóricos poetas. Entreteniendo a gente como yo, a otros, obligándoles a hablar y a definirse estigmatizándose de la sociedad, que evidentemente siempre ha estado podrida. Putrefacta.

Mi casa siempre ha estado así, entiendo. Sí. Mi casa siempre estuvo así, pero yo no vivía en ella. Ahora sí. Llena de libros y de amor. Malditos perros románticos.

losdetectivessalvajesPortada

Andrea.

Estamos hablando de educación,

Ni de corrupción, ni de terrorismo, ni de política. De educación. Y parece que a mucha gente se le olvida que esto, el momento actual, es lo realmente importante.

La sociedad de medios en la que nos encontramos embotados, se ha empeñado en presentarnos a una juventud, de la que me considero parte, vándala, sin escrúpulos, alborotadora e idealista en la que no tiene cabida la apertura al diálogo entre generaciones. Esto no es más que un invento de aquellos que malversan con el poder y que desde ahí arriba se ríen de nosotros. Sólo parecemos ser de pronto una cifra, otra huelga más, cualquier actividad organizada por un colectivo sin miras. Ahí se equivocan y queremos que nos oigan, de una vez por todas.
Los que secundamos el posicionamiento en contra de la LOMCE, hemos sido tachados de rojos, de anarquistas, estúpidos niñatos románticos, perros enfurecidos y flautas, cuando en lo único fin que buscamos es la manera idónea de vivir educando y aprender para la vida.

No entiendo cómo se puede idear un sistema educativo a expensas de un puñado de consejeros expertos en economía y un ministro que recibe críticas y como el que oye llover. Realmente pienso que los planes de estudios deberían dejarse en manos de personas que se hayan formado en una determinada materia y desde ahí decidir qué es lo mejor y qué métodos se emplearán para que funcione.

Dejar que la filosofía sea una asignatura optativa es eliminarla, con las ventajas que trae, ¡Nos permite pensar! ¡Qué desfachatez! La Historia tampoco debería ser una opción, nosotros mismos somos porque hemos sido. La unificación de las Humanidades y las Sociales es un despropósito porque es la excusa perfecta para derruir las facultades de filosofía y letras del territorio. Eso sí, las ciencias intactas, que no deja de ser paradójico. No se tocan pero no se invierte en ellas, ¿Es esto correcto ministro? Si usted no es consecuente y abandona este sin rumbo, tendremos fábricas de ingenieros y licenciados en empresariales al más puro estilo Another brick in the wall de los Pin Floyd.

Ahora voy a poner una fotografía de Francisco Giner de los Ríos, clave de la Institución libre de enseñanza, para que se avergüence de lo que está haciendo por la educación en detrimento a lo que hizo este gran hombre y educador. Y no voy a seguir porque me produce abulia, aburrimiento y náuseas el pensar lo poco que se valora la enseñanza en este país por la mayor parte de la clase política.

Giner Warhol

Andrea.

Viva la educación, abajo la ausencia de valores.

Lo ensordecedor del deseo.

Juan de la Cruz, cariñosamente ”Mi Senequita” para Teresa de Jesús, hizo del deseo una de las primeras realizaciones humanas -conseguidas- de la historia de la literatura. Reflejó el instante máximo de la conciencia individual, el orgasmo, a través de una poética amorosa de corte divino. Hubo hace tiempo, un grupo monjitas fanáticas que llegaron a creer que tras sus palabras se escondía la efervescencia divina del creador avivando la llama de la fe. Sin embargo mis amigos y yo, creímos que se trataba de una exaltación del deseo, como lo fue en su día el Cantar de los Cantares, si cabe, el poema amoroso más bello, ¿No? No lo llevaron a la hoguera por ser hombre, y Santa Teresa se libró por los pelos.

El deseo viene jodiéndonos – irónicamente- desde que el hombre era hombre, quiero decir, nos echaron del paraíso por querer coger una manzana. Yo no lo hubiera hecho, por la sencilla razón de que no me gusta esa fruta porque me produce abulia, pero oye, aquí cada cual que coma lo que le venga bien, como todo. Luego vino un hombre cargado de valores que en conjunto deseaban la salvación de la humanidad, y acabo crucificado porque nadie quiso entenderle. Más tarde fue un problema que Juana deseara fervorosamente a su marido y que él deseara a otras, conduciendo a esta a la locura y trayendo un heredero alemán que provocaría a unos cuantos comuneros segovianos, pero qué os voy a contar.

Ahora resulta, que el deseo en sí, volvió a ser un problema antes y después de la guerra. Cada hombre debía amar a una mujer, no podría enamorarse de forma libre. Y si quería expresar su amor, podía reflejarlo de forma artística, epístolas, imágenes, poemas… eso sí, desde un lenguaje que aportase la libertad necesaria como para hacerlo sin revelar su alma del todo, el surrealismo. Fue una época extraña, a cualquier persona podían señalarla con el dedo, tras crear los poemas de amor, que expresasen su deseo más íntimo, de forma sincera. Los bárbaros los censuraron o los mataron. Asesinaron el deseo, o al menos el recipiente del mismo, que no es otro que el propio ser, convirtiéndose en entres vacuos intolerantes y retrógrados, como si el deseo pudiera escalarse. Claro que estoy hablando de Federico.

Ahora llega la doctrina Parot. El deseo de los familiares por ver entre rejas para siempre a los que aniquilaron, del modo que sea, a la gente que adoraban. ¿No es esta adoración deseo? Deseo de continuidad, de felicidad, de familia, de amor… ¿No es acaso estúpido? ¡Es inútil! Nace el deseo y se materializa en los que gustamos tener cerca, ¿Por qué deben marcharse? Yo no hablo de la muerte, que llega y punto. Hablo de lo estúpido, y casi transgresor que resulta ir contra la moral. ¿Es eso? ¿Os hace parecer más rebeldes a ojos de Bruselas? Esta doctrina viene a decir que el acusado cumplirá pena por un único delito, el primero, desestimando los demás. Ahora indemnizan a una etarra por los daños sufridos por sus derechos como individuo desde Bruselas y España vuelve a bajar servilmente la cabeza. Violadores, asesinos en serie, ladrones, terroristas, cuya cuna fue el deseo desde una perspectiva concreta andarán por las calles exhibiendo de nuevo ese deseo que siempre ha llevado a España a la ruina y al llanto. El hombre es el único -en teoría- animal racional y conservamos ese vestigio salvaje en forma de deseo, instinto, qué se yo, la popia voluntad. El llanto sangrado por Castilla, la lágrima de un colectivo que grita. Una masa informe llamada: pueblo de España, sufrió las consecuencias de ese brote espontáneo, las sufre y las continuará sufriendo.

El deseo siempre nos ha perdido y sin embargo, en ocasiones ha hecho que nos encontrásemos.
Aquellos tristes pueblos de España, corridos por el tiempo y por la muerte no son más que el recuerdo de lo que el hombre deseo, tuvo y apartó de su horizonte de expectativas.

La vida no es más que el deseo de la muerte por echarnos al mundo.

Andrea.

Teruel, Castellote

-Leitmotiv-

Leitmotiv

A Lola,

”Esta violencia es una calma que os revuelve”.
Jean Genet

El deseo del recuerdo
Cae dócil, y la pena
Dinamita
La voz: palabra escucho
Manchada de sangre. Voz
Que escribe
De nuevo el premio en la
Memoria…Un temblor breve,
Agitado.
Casi afónico, silencio.

Nace esperanzado el
Verbo, avocado a lo
Íntimo y a
La visión plena de reinar
Sobre lo absurdo: Nada.
Mientras tanto,
El alma entretiene el
Reflejo, ahora forma
Mi conciencia,
Si soy de aquí- me digo-
Ésta es, por fin, mi tierra.

Él rompe la obsesión
Para bautizar el grito.
Enciende la
Huida. Descúbrete, amor.

Andrea Toribio.

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Francisco Domado

Sale Francisco y le agarran de un brazo en el portal de su pensión. Le hablan de forma rápida, sin que pueda decir nada.

Escucha libertad, revelación, anarquía, amor a la patria. ¿Acaso usted no ama? Le hablan de un joven muchacho, con el puño en el alto, con la sangre en los ojos, con el campo en las manos. La tierra, le dicen, la tierra brota de la sed de los hombres por querer un motivo, alcanzar una fe, un sacrificio. Hombres y mujeres deben ser iguales, el verbo debe ajustarse al deseo. Lo surreal, lo dadá, la bohemia, el campesino, la naturaleza, el abismo deben contener su métrica, don Francisco, cree usted para nosotros. La voz desaparece y un joven miliciano se arrodilla otorgándole el precio de la victoria, unos cuantos visados al extranjero, no hay dinero, tiendas de campaña en la frontera. La cultura perdida y los hombres, asustados corren hacia sus adentros, por lo que pudiera pasar. Se alejan unos niños calle abajo con una vara metálica mientras le gritan, ¿Qué tal está su madre y el perdido de su hermano?

De perdido nada, le dice una muchacha tomándole la mano. Lleva un traje azul, un pañuelo rojo, sin maquillaje y el pelo recogido en una coleta larga. Las ventajas de amar la tierra, Salve María, Jesús resucitó de la tierra, el dulce olor a ermita, a jara y azucena. Los pueblos de España unidos bajo un poder grande, los pueblos de España bajo una voz soberana. Cohesión, futuro, independencia de la patria. España volverá a brillar, el sol no volverá a ponerse. Las siguientes generaciones perpetuarán la tradición… sangrarán los ojos de la Virgen, y los pecados se diluirán en los espejos del sótano junto a los enemigos de la patria, los campos, las canciones, la vertebrada…
Se tomarán las conciencias y se harán una, unidad, unidad, unidad, pinturas doradas, almas quijotescas cuerdas, hijos de buena familia, amas de casa perfectas, oposiciones y enjambres de bebés, futuros funcionarios al servicio de Franco.

Y entonces don Francisco Domado fue Antonio Machado y dijo…

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una
.

Tomó del brazo a su buen amigo Rubén y nos señaló la torre desde donde iba a precipitarse.

Antonio Machado

Andrea.

Volutas, volutatis

Las gracias comenzaron en el mismo momento, en el que decidieron que debíamos leer aquel libro. Ese libro maldito que sepulta cualquier ideal estático que puedas tener, uno de esos libros que te remueve la conciencia, para quien la tenga, claro. A mí, que me doblegue un buen libro -me dije- una cerveza o los brazos de alguien abrazándote de manera enérgica. Pero no un miembro de una generación decadente, no alguien que decide adoptar el nombre de un personaje creado por él mismo. No quiero democracias interiores ni paisajes íntimos.
Por eso tomo este autobús diariamente, y me siento donde puedo y no donde me dejan. Saludo amablemente al conductor, porque creo que es lo correcto y después me bajo al ver que es mi parada. Atravieso el puente, corro, bajo las escaleras de cinco en cinco y sin caerme, llego al pasillo de baldosas que me guían hacia la siguiente parada. La carretera de la izquierda me sopla detrás de las orejas y a pesar de la barandilla negra y fría el paso de los autobús me despeina el pelo salvaje. Alzo la mano y lo paro. Me subo a él, tomo asiento y miro por la ventana. No siento que mi expresión sea agria ni tampoco pienso especialmente en nada, sólo en los minutos, en el tiempo que no tengo, en los libros que aún me quedan por leer y si existe una vacuna contra el síndrome de Bartleby, vacunarme, vacunarme, vacunarme. Si tengo que escribir anónimamente y para mí huiré de ese patetismo extremo, no publicaré nada.
En el horizonte, a medida que el autobús pasa, yo leo, leo a Azorín, ese burdo personaje del que hablo, leo cómo José Martínez tiene la valentía de hablar a través de unos labios que no son suyos, que no paran de despegarse, que no paran de vomitar filosofía, literatura y vida. Y comienza, por si fuera poco, a charlar con Baroja de forma epistolar. El autobús se para, no me bajo, y veo una boina negra que sube. Un hombre mohíno, enjuto, con una chaqueta de pana ocre. Detrás un encinar, un hospital, y una residencia de ancianos. Se sienta delante de mí, y posa su brazo izquierdo por todo el respaldo del asiento. No para de mirar hacia todos lados, como si le persiguieran. Yo no paro de leer porque le temo. Es Pío Baroja, es él, no es realidad. Lo he leído y ha salido de mi boca, de mi mente, está conmigo y ahora me mira y tiemblo porque sé que está loco y que no me esquiva a pesar de que yo trate de hacerlo por todos los medios.
Me siento aliviada, veo que debo bajarme y me levanto agarrándome al tubo amarillo. Se levanta conmigo mientras le grita al conductor, ¿Es esta mi parada? ¿Acaso él lo sabe?, me digo. Llevo botas negras, medias del mismo color, charol, una chaqueta vaquera y una sudadera. Me mira de arriba abajo. Temo al hombre. De pronto me dice que el color negro que llevo encima no es suficiente como para equiparar la expresión seria de mi rostro. Le sonrío temblando, bajo los ojos y me río. En cuanto abre las puertas salgo corriendo, y cuando estoy a cierta distancia me doy la vuelta y ya no estaba. El viento me golpeó la cara y continué mi camino pensando en este hombre, en lo que me faltaba por andar y la voluntad que debería ponerle para ser en ocasiones, algo más valiente. Alejémonos de las mixtificaciones.

Pío Warhol

Andrea.

Es difícil encontrar nada más chabacano.

El espejo me está hablando, me doy cuenta, con éstas botas en los pies, parece decirme, qué digo, me dice, me dice, me repite, Quién piensas que eres con esas botas, y yo le digo que yo al menos tengo personalidad, y no la de mucha gente a lo largo del día. Para zanjar la discusión le digo a la dependienta que cómo pueden consentir espejos que hablan, Yo querría poner una queja formal, ¿Me entiende?

En resumen, mi bochornosa e ingente estupidez me ha hecho agarrar orgullosa una bolsa con un par de botas negras de charol con tacón, y yo más contenta que ninguna otra capitalista subsidiaria de un sistema embrutecedor. Pero yo no tengo toda la culpa, es lo que nos enseñan en televisión, después de todo es a lo que dedicamos nuestro tiempo libre los jóvenes, a emborracharnos de burda espiritualidad ochentera viendo el reality de Mario o a hablar por móvil segundo sí y minuto también. De todas formas, no creo que esto sea el problema, o los problemas principales, después de todo, Jose Ignacio dice que la penosa situación juvenil viene provocada por el bajo rendimiento. Esto mismo le decía yo a todos esos jóvenes con dos carreras tres idiomas y un máster que viven en el extranjero poniendo cafés, todo se reduce a la anécdota. Ellos no viajan, nos dijo Fátima por sms, ellos practican la movilidad exterior y yo no supe qué contestarle. ¿Te has educado con la ley LOMCE, Fati? Ay chica, es que con tan pocos años de democracia y tantos de pillaje, pues oye, y si encima le sumamos siete reformas educativas, me pierdo con tanto cambio. De todas formas mi madre es muy categórica en estas cuestiones, el complemento indirecto de su época era más sencillo que el nuestro y desde luego mejor no toquemos el tema de la Antigua Yugoslavia.

Algo de esta ley que no deja indiferente a nadie, es el tema de las reválidas, esas pruebas al final de cada etapa. Entonces, acorde a esto, cuando llegas a cuarto de la ESO debes elegir (Otros lo harán por ti) entre continuar formándote haciendo Bachillerato o a Formación profesional. Yo hice el bachillerato de ciencias y estudio filología. ¿Que cómo explico esto? ¿Que de dónde vengo? Manzanas traigo, ¿Sabes? No me parece un buen sistema, el hecho de ceder esta decisión de futuro a un chaval, algo que condicionará su vida. Ni si quiera saben aún cómo hacerse las duras con los chicos o cómo afeitarse por vez primera.

Lo que viene a jodernos la Lomce, es decir, a comentarnos, disculpen mi chabacanería hispánica, es que la educación es de tradición simpática. Los políticos se la turnan, piden la palabra sin la paz -porque se les olvida- pero a Pepe Nacho se le oye más que a ninguno. Filosofía y Música, ¡Optativas! y yo le digo ¡Borregos! ¡Borregos! ¡Borregos! Animales que rebuznen, que batan récords de ganadería, que el auge que conoció el sector primario en nuestro país renazca como, como, como el estampado militar y ese leopardo que no va a morir, a menos que…
El bachillerato de ciencias sociales y el de humanidades se van a fusionar, algo así como pasó en Dragon Ball, religión se hará asignatura obligatoria y contará para le media, así que bueno, frente a esto último… yo voy a ir a reclamar, porque claro tuve un sobresaliente en ambos cursos de bachillerato y quiero mi nota, no sé si me explico… bien… luego se mantendrán las ayudas para los centros que mantengan la distinción por sexo (Qué cojones), y las asignaturas se distribuirán en tres nutridos grupos: Troncales, específicas y de libre configuración. ¿No os suena a Bolonia? De aquí a cinco años tendremos cascadas de muchachos que estudien ingeniería y otros tantos que hagan ADE.
En este ambiente de dimes y diretes, al tener mayoría absoluta se convierten en el dedo del emperador, que el espectáculo gusta, dedo arriba, que salen los de cualquier otro grupo, partido, ideología, bando, estandarte, compañía teatral universitaria, colectivo de apoyo incondicional al papel higiénico con olor menta, yo que sé, lo que sea, a torear al ruedo, dedo abajo. A los leones.

Sin embargo, este viejo castellano místico no perdona. Se le ve contento y satisfecho en esta nueva senda de la iluminación, tanto que, su hermano, profesor de la universidad de Castilla y la Mancha firma contra él propuestas diariamente, no hay quien le quite la sonrisa de encima.

Mas no es el único cuya iluminación divina guía sus pasos, no señor. Ana Botella debería ser elevada como hermana de Santa Teresa. Si un mendigo tiene que pagar setecientos cincuenta euros por pedir limosna en lugar de robar y un músico urbano debe presentar su currículum en el ayuntamiento para poder ejercer el arte en plena calle, ¿Qué es lo que va a conseguir usted? ¡Manifestaciones! ¡Manifestaciones de criaturas del Señor! El único problema que le veo es… bueno varios, pero lo principal. No habrá mendigos sino hombres que luchen, que vivan por despertar mañana y un ejército de notas musicales que tocarán en Sol.

Volveremos a la España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón y de alma quieta. Ojalá no levantes los ojos hacia España, Antonio, estés donde estés, ojalá no lo hagas.

Por lo tanto no, que yo sea esclava de unas botas de charol es el menor de los problemas de los que puede vacunarse la sociedad en este momento.

Andrea.

A-Trip-to-the-Moon

Autopsia de unos ojos de mujer.

Esta mañana, una mujer, esencialmente bondadosa, visceralmente estricta, se paseó por una facultad de Filosofía de algún lugar que tengo en mente, o que debo. El día anterior había decidido cortarse el pelo, quizá no fuese ninguna tontería lo que se comentó en la misma cafetería, sin embargo, veinte años atrás. ¿Qué? Todo el mundo miente respecto a la edad, ¿No?
”Las chicas de filología sentirán en algún momento de su vida, que la melena corta es sexo, e irán a la peluquería y al salir pensarán que están guapas, que serán libres, que cualquier idiota con un mínimo sentido de la métrica le dejará unas cuartillas, qué se yo, lo típico”.
Pensó que quizá, mientras sus dedos daban vueltas por la goma de la carpeta, debía decírselo a las chicas que integraban su clase, todas necesitamos apoyo, pero no sabía si tenía que comunicárselo mediante una broma, algún chiste rápido sin calzador, o simplemente entrando aparentemente feliz por la puerta y deseando los buenos días. Llegó a su despacho y giró el pomo redondo, no le gustaba, los pomos no se giran, se abaten, y dejó la carpeta y cogió el ordenador. Se despidió de su becaria sonriendo, es cierto que siempre está de buen humor, por lo general.
Ese día había elegido una falda hasta la rodilla con flores de colores, sin medias, marchando desde la resistencia de este tiempo tan de modè, unos zapatos cerrados a juego con una blusa de botones sin mangas beige y un collar, una cadena de plata con una perla pequeña que hace algo de peso, quiero decir, la gravedad. El resto son matemáticas, y son ciencia ficción.

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Entra en el aula y se tropieza. Todos la miran, no se ríen, es humana después de todo. No es como los profesores del colegio, no debemos fantasear con su vida, después de todo, hay artículos con su nombre y varios vídeos en la red, no hay por qué. Adiós a esos encontronazos de fin de semana, donde el protoadulto se encuentra con un profesor y hacen que se esquivan, pero al final se chocan y resulta incómodo porque va con su mujer o con su marido, o con todos sus descendientes y tú vas con tus padres. Ella o él se regocijarán cuando vean alguna falta en tu examen o mejor, obtendrán el derecho de recriminarte que dejas de prestar atención y te la llamarán destacando el hecho de saber, por fin, quién te ha parido para cagarse en algo tangible, pues se acordarán de tu cara de pringada o pringado de turno y tú o yo ni palabrita del meeting. El profesor universitario, como digo, es otra cosa.
Parece que se ha cortado el pelo. Llevas algún tiempo pensándolo pero es que no te ves con el pelo por encima de los hombros. Se debe tener en cuenta el factor lluvia. Y el hecho de tener que empezar a levantarte cuando ponen las calles para alisarte un pelo, que supuestamente le dijiste a tu madre que te iba a quedar ”onduladito”.

– Mamá, ¿Me alisas el pelo? Por fi…

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Recién salida de la orden. Esta mujer no sabe vestirse. Lo hace a ciegas. Kyrie eleison, Christo, Kyrie eleison…

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Si la observas atentamente piensas que es buena persona. Si te corrige el examen y suspendes sigues pensando que lleva razón y estudias sin compadecerte, es más, te dices de forma seria, que tenías que haber estudiado más, o tal vez mejor. Es que es muy difícil pensar, mejor dicho, decir con toda la boca, articulatoriamente hablando, que es g i l i p o l l a s.¿Lo ves? Se te llena la boca de p… o sea, de consonantes velares. La ‘g’ es una velar. Velemos este entierro de humor.

Cualquiera podría decir, claro, lo dices porque tiene estudios, porque es culta, porque su nivel, quiero decir, lo que explica en clase es lo que exige. Si tanto se ha preparado puede pedir hasta ahí, y llevas toda la razón. Pero no me negarás que hay mucho subnormal que tiene la carrera de Derecho hecha y es presidente del gobierno, ¿O no?

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Hay que ver, mírala. Tanto estudio, tanta erudición, ¿Para qué? ¿Para ocupar un asiento entre tanto hombre? ¿Para que la mujer tenga voz y voto? A mí Reverte me importa un comino, Marías, hay que leer a Marías.
Mira, yo no estoy afirmando nada, sólo digo, que ella ha dicho, y que además ha sido estudiado por mucha gente anteriormente, que las mujeres hacen un mejor uso de la norma. La verdad es que siempre viste de forma sencilla, concreta, como sus explicaciones. Incluye bastante el color rojo en su día a día, y quién no, es poder, es sensualidad, es la ideología de las ideologías, es la autopsia de unos ojos de mujer. Yo voto, primero por destituir a la saboría de la delegada, y por institucionalizar el día de llevar algo rojo. Estaría bien decir, Es mi tía o al menos incluirla en el clan familiar. Ojo, madre no hay más que una, que sea de sus hijas y de nadie más, que la madre no se comparte. Muchas tesis, innumerables congresos, tantas responsabilidades que ocupan los dedos de todos los que se sientan a la mesa los jueves (incluyendo los de los pies) para que un alumno le haga un currículum vitae de dos sílabas y cinco letras: profe.

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Sale de la clase satisfecha. Ha dado una buena clase, conecta con los alumnos, a ellas no ha tenido que decirles nada, pero no las ha convencido. O quizá sí, dentro de veinte años… qué feo es mentir con lo de la edad.

Esto es un homenaje absurdo a la mujer que vale. Como la juez Alaya. Daos todas por aludidas mujeres del mundo. Tú no Ana Botella, tú no. Y punto.

Andrea

Mercedes Alaya

***

El gusto por lo nimio

Un esqueleto de mujer vestida -eso sí- a la última moda, se dirige al centro comercial más cercano para cumplir un favor que le ha pedido su marido, algo sobre un negocio familiar, no lo sé a ciencia cierta y tampoco tiene mucha importancia. El caso es, que se dirige con paso firme y seguro. Sus manoletinas atravesarán la acera, las rayas de varios pasos de cebra, titubearán un poco ante las pequeñas piedras que sientan sus plantas del pie y llegará a las escaleras mecánicas, donde colocará su mano derecha en la cinta negra y la izquierda se resguardará en el bolsillo de sus vaqueros ajustados. Mirará a su alrededor y observará unas trazas de luz que se cuelan por la obscena arquitectura de ese lugar, los escaparates de las tiendas y el público tan variopinto que suele haber entre las siete y las ocho y dieciséis minutos de la tarde. Entonces recorre la planta de abajo, se para en un par de tiendas, adquiriendo un collar metálico en una de ellas y seguirá hacia el puesto que hace esquina, o hacía, donde graban cualquier cosa en un objeto x.
Esperará unos minutos, y verá que en las vitrinas hay muchos ejemplos de cómo intenta el hombre marcar todo lo que mira. Subirá su mano hasta la altura de su cara y verá que no lleva la alianza de compromiso, porque no le gusta el oro, supongo que va contra su dogma de fe, como todo. Ahora lo llaman religión, ¿No es eso? Se santifica. Lo que quiero decir con esto, es que sólo espera que al llegar a casa su anillo, cuidadosamente guardado- aún así- en su joyero no lleve esas letras góticas que acaban de producirle un escalofrío, vuelve a hacerse la señal de la cruz. La figura de un niño en un cristal con su fecha de cumpleaños y su nombre le ha impulsado a dar un paso al frente y a decir: Es mi turno, disculpe. Le atiende un hombre con la cara marcada por no sé qué extraño motivo de la adolescencia, un bigote negro que parece recién peinado, un flequillo negro y unas manos cuadradas con dedos gruesos. Sin embargo, le llamará la atención -poderosamente- que lleve las uñas arregladas entre tanta grasa que producen los aparatos y los betunes del taller. Se retira el pelo de la cara y le pregunta a la señora, Qué desea usted señorita, a lo que ella piensa que no es de la tierra. Es extraño encontrar formas amables ante el ya habitual Qué quieres, pero luego recuerda que los españoles son dados a creerse amigos de todo aquel humano que comparte un cliché, como esperar la cola del teatro, de un museo, la fila de las palomitas, el estanco, sin tener en cuenta la parada de autobús o cometer una torpeza como que se te caiga algo del bolso, evidentemente sin valor, y que te toquen en la espalda sonriendo o no, esto último es opcional.
Que digo, le pregunta eso y ella dice o dirá que viene con unas monedas que le ha dado su marido para grabar. Encima. Unos nombres. De niños. Sí, sí. Ah claro. Es usted la mujer de ese hombre bajito.
De ese hombre bajito. Bajito. Hombre. Es un hombre, y es pequeño, dicho con cariño bajito. Pequeño. Nimio.
Volverá a su casa dando un rodeo mientras en su cabeza va pensando y riendo, porque claro, es que nadie ha reparado en el diminutivo de las palabras, que es algo realmente chistoso y con sustancia, y el tic tac de su reloj le acercará a otro pasamanos, esta vez de madera, típico de portal de un edificio de barrio, saludará a su portero, y cogerá el ascensor. Al llegar a casa, reirá y lo contará a sus amigas, a su hija y a su hijo. No recordará la estatura del chapista ni si le ha pagado o no. Lo que si hará al estrechar a su marido entre sus brazos, ya en la intimidad, será pensar la suerte que tiene de estar con un hombre de género español, de la media. Que entable conversación con cualquiera. Ni muy alto, ni muy bajo, ni muy feo ni muy guapo. Que entable conversación hasta con el apuntador, porque por conocer, hay que conocer en el mundo hasta a gente en el infierno. Porque todo el mundo sabe que en el infierno sólo se creo con el pretexto de encerrar a personas burdas. Como todos aquellos que se meten con el respetable mundo de las grandes cosas que miden más de metro setenta, dijo finalmente mi padre indignado. Y yo le dije algo así como que no se preocupase, que mucha gente a la que yo respetaba era de mediana estatura, que antes las camas eran estrechas y que me iba a pasar el fin de semana entero fuera de casa. Eso sí, haciéndole saber que Mariano José de Larra, uno de los grandes, medía tan solo un metro y medio, bueno, siete centímetros más. Y por supuesto ignorando el hecho de que acabase suicidándose por la cabezonería de una mujer. En fin, me digo a mí misma en este momento.

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Andrea.