Paquita le había dado un beso

Sin duda creo que esto, el título, es lo más emocionante que pudo haber pasado en el periodo Ilustración y Naturalismo.

Después de Góngora, parece ser que las cosas degeneraron un poco y la gente se volvió más oscura si cabe, enfundados en un traje extremadamente barroquizante y que el lenguaje se vació tanto que empezó a no significar nada. Así pudieron pasarse a lo sumo un par de siglos, aprovechándose de la figura de un hombre decrépito- genio sin embargo- narizotas y religioso. Como en España parece que si no se nos motiva no actuamos, aparecieron los franceses con sus ideas salvajes y ultramodernas. Sembraron sin recoger pues al poco tiempo las cabezas de la familia real empezaron a rodar por el suelo en París, muy poco chic el panorama, el caso es, que las ideas se instalaron en la mente de algunos hombres con afán e inquietudes intelectuales a los que comenzó a llamarse ilustrados. Muchos de ellos ni si quiera habían salido de España, y para ellos patria, estado y nación eran unos factores que se agrupaban dentro de la ciudad de Oviedo, en el caso de Feijoo. El extranjero eran las lindes de provincia, Galicia desde esta perspectiva era ab initio y finis mundi, interesante. Tiempo más adelante esta misma ciudad, en lugar de recalcitarse y pecar de introversión, se expandiría al mundo bajo un pseudónimo, Vetusta, a bordo de un título: La Regenta. Diremos que la protagonista, Ana Ozores, trasladada al mundo actual, puede que hace unos años o simple y directo a la mente de Almodóvar, hubiera sido una mujer al borde de un ataque de nervios cualquiera, una auténtica diva.

Me distraigo, yo lo sé. Digo emocionante, ¡Oh Dios mío! Enormemente excitante, porque fue lo que apuntó Leandro Fernández de Moratín en su diario. Se ve que tenía una querida con ese hombre del que estaba profundamente enamorado pero que no llegó a más. La figura de su padre le asfixiaba, no quería compromisos, viajaba viajaba y leía. Pues ole tú.

El caso es que esto me ha hecho reflexionar sobre el tiempo. Si yo misma soy capaz de resumir tres siglos en unas frases con poco sentido y un par de chistes malos, ¿Cómo va a ser el resto de mi vida? ¿Una comedia de los Monty?

Cuando vi el suspenso en oración simple, al instante me vi conduciendo a la biblioteca durante un mes por las mañanas pensando que mi verano iba a ser regular y que llegaría muy quemada a septiembre. La realidad es que me quemé en Cádiz no psicológicamente porque volví fresquísima. Luego resultó que tenía que irme urgentemente a Santiago a ver al apóstol, porque parece que encomendarme a la estampita de San Judas, patrón de las cosas imposibles no me estaba saliendo muy bien. Y ya Mojácar, simplemente por ser testimonio de lo que allí sucede, tanto músculo, tanto sin camiseta, pues oiga. Una que tiene que vivir las cosas, y el amor. Luego festival, Estados Unidos y ¡Plaf! Universidad. Tengo un miedo terrible al tiempo, es que se pasa sin que me de cuenta. Sin que nos demos. Y joder, qué es lo próximo, ¿Cerrar los ojos y cumplir treinta tacos? SOS Sálvese quien pueda.

Déjenme vivir hombre, déjenme mujer.

Por eso, me subo a la mesa para anunciar el nuevo calendario, o nueva medición del tiempo. El año empieza en septiembre. Y esto va a ser así. Porque el año hay que empezarlo en condiciones, con alegría, que en septiembre todo es muy guay, todos es muy tengomilcosasquehacerperoestoybien. Lo he puesto todo junto en plan, hashtag del Twitter, que soy una modennna. Ocho mil cosas en la cabeza, pero sacamos tiempo para todo. Las paranoias más normales en filología son tener la cabeza como una olla exprés, por lo tanto estar excusado/a de llegar tarde a cualquier sitio, olvidarte de algunos planes y limitarte a vivir con las cosas que aparecen por generación espontánea. En mi caso, es decir, en mi casa, parece que los libros se reproducen. Cachis. Pero no seré yo quien proteste, a lo que vamos. Eliminamos las estaciones para implantar: Hace calor o hace frío. Bueno, no las eliminaremos del todo. El verano comenzará cuando Nela se ponga las faldas que tanto nos gustan de Desigual, y se confirmará con la combinación de sandalias. Cuando los pantalones hippies de Ángela desaparezcan y venga el bolso verde étnico de Lola diremos que es otoño. Otros síntomas: la chaqueta de cuero negra de Bea, las camisas de manga larga de Luis de vestir, el que limpia las hojas de mi facultad, la cara de siesas de las de reprografía. El invierno vendrá marcado por el abrigo con interior felino de Julia. Y la chaqueta con una letra de Marcos. María lo sabrá porque saldrá de noche de Getafe, para Thomas será de día y como estará cerca de Tailandia pues… yo que sé. No os despistéis, Paloma siempre lleva leggins, es atemporal.
El resto del año se sucederá entre muertes de amor, algunos mimos y zalamerías. Fiestas de donde sea, actos de bohemios sin corazón, lo que dura una lectura de la Regenta y espero que muchas cosas más.

Querido Leandro… última vez que escribes el Sí de las niñas. Me pregunto por qué tu padre no lo llevó a la trituradora, pero entiendo que fue importante y que todos tenemos que tragar y pasar por cosas a veces. Sólo a veces.

Andrea.

En fin, todo se resume a: Puñetera Paquita.

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Pongo esto, porque se me ha acabado Dexter, en realidad se acaba mañana… ¡Recomendadme series!

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