Diar Misis Valencia

Diar Misis Valencia,

Sé que pronto partirás a Birmingham, los ingleses han vuelto a robarnos, qué le vamos a hacer. Pensábamos que ocupándonos las Baleares con turistas y Gibraltar con ciudadanos bastaría. Parece que han decidido no darnos tregua. Digo diar, donde pudiera decir dear porque estoy tomándome una relaxing cup of Nesquik in cocina de mi casa. ¿Sabes?

Todo esto del inglés ha provocado mucho revuelo actualmente, hemos venido a echarnos las manos en la cabeza cuando ya las teníamos, así que prácticamente podríamos decir, también, que nos han crecido dos extremidades más, que ya no es suficiente con rezar a Dios y hemos tenido que acudir al culto hindú para repartir nuestras plegarias, salir de la crisis y por favor, por favor, borrar a algunos miembros del COE la idea de volver a presentarnos a los Juegos de 2024, contra dos de los aliados y los prusianos. Fin.

Socialmente hablando aquí las cosas no cambiarán mucho cuando cojas el avión, es decir, se removerán un par de corazones, pero lo que es el grueso de la población no sufrirá impacto ninguno y no sé por qué. En realidad yo creo que un ligero espasmo sí, pero, ¿Sabes por qué? Creo que han dejado de preocuparnos las cosas importantes porque han pasado de golpearnos de vez en cuando a hacerlo constantemente, y es como ese ruido de la calle por la noche que al principio arrancaríamos, ¿Te imaginas despegar un ruido de la realidad? y que después deja de incomodarnos. Por eso que tú te vayas, no que nos abandones nos producirá una sensación de colapso durante unos instantes. Lo que dura un anuncio de Antena 3. Y eso, amiga, es bastante. Ahora son las cosas pequeñas las que parecen importar. Sin ir más lejos han discutido en un pueblo andaluz sobre el nombre de una calle. Querían ponerle algo relacionado con Colón y los grupos minoritarios del ayuntamiento se han negado porque hace referencia al Imperialismo español y yo, obtusa ante todo esto, seguí viendo la noticia. Proponían ponerle Vía Romana, a pesar de que la verdadera se encontrase a unos metros de esa calle. Volvemos a lo de las manos a la cabeza, así se las puso el que estaba escuchando la propuesta y dijo que los romanos habían invadido a los pueblos autóctonos de la zona sometiéndoles y bla bla bla, todo muy epígrafe de historia. Luego siguió diciendo que era una barbaridad, manos en la cabeza, ¡Por Dios, por Dios! Luego se disculpó y dijo: –¡Perdone! ¡Por Marx, por Marx!– ¿Ves lo del culto? Si es que ahora parece que podemos acudir a casi cualquier cosa, hermana.

¿Por dónde íbamos? Ah sí…

Recuerdo cuando te conocí. Segundo supe de ti por nueva. Nueva en el colegio donde estudiamos. Pero fue sin embargo un año antes, por infantil. Primero infantil porque eras la anterior novia del chico que a mí me gustaba por aquel entonces. Por aquel entonces, digo, parezco una mujer rota en su salón, hundida en su sofá, fumando algo que parece que no va a acabarse nunca. Y de repente deja el cigarro en el cenicero, se incendian sus cortinas de lino hasta el suelo. La siguiente imagen es la misma, la de esta mujer en la acera de su calle, con todos sus vecinos mirando hacia arriba, los bomberos sofocando el fuego y tirando escombros por la ventana, entre ellos restos de sus libros y estanterías, y ella con el pelo enmarañado, tranquila. Fumándose el mismo cigarrillo. ¿Está usted bien?
Por eso al verte en septiembre, al lado de la piscina, sabía quién eras. Juzgué un libro por su tapa, el interior era maravilloso y me dije que había sido una idiota. El mundo está lleno de cosas bellas.

A ti que tanto te gusta hablar de Benedetti, de Cortázar, de las tonterías que escribo. Y que tú también escribes, y fenomenal, pero menos tonterías que yo. A ti que eres feliz. A ti que quiero que lo seas. A ti por la atemporalidad de tus sentimientos. Por que es lo que sientes y crees que debes hacerlo. Ayer te dije que te veía diferente, algo en tus ojos, distinta. No como antes. Y me pareció estar viendo a la chica de septiembre. ¿Dónde ha estado todo este tiempo? Sumergida con delfines, o con marmotas, ¿Qué eran? He visto la foto en internet y ya no lo recuerdo. Fantástica.
Creo que es muy sincero vivir actuando como uno siente y me alegra saber que no es una de esas cosas mitificadas, como los cortes de digestión, los Reyes magos o las amebas. ¡Eres tú!

De ti aprendo que hay que hacer muchas cosas. Cosas que te llenen, y que si no lo consiguen es porque no lo estamos haciendo bien. Cuando cenábamos ayer, más bien, devorábamos, hablaba con Antonio, el amigo de Belén. Había estado hablando contigo sobre periodismo, sobre la desilusión sobre la falta de opciones. Yo creo en las tuyas. Porque esas cosas a las que me refiero han sido conquistadas por ti, y si no lo han hecho no han sido por falta de ganas, ¿Alguien vio tanto entusiasmo resumido en alguien? ¿Hasta ahora? Yo personalmente no. Si quieres ser periodista social, a por ello. Nunca nadie sabe nada de mañana porque ni si quiera recordamos qué hicimos hace un par de minutos, ya ves, así de rápido se pasa el tiempo.

Lo que tienes ahora debe convertirse en un par de alas enormes que te ayuden, aunque no te dejen, cruzar la tierra hasta allí.

Nosotros de aquí, no vamos a movernos.

Montemos entonces el campamento gitano.

¿Un interrail en verano?

Te adora,

Andrea.

DSC_8738

Esto ahora es casi como mi canción favorita.

***

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s