Literatura de consumo

Al igual que entiendo, que al hablar con alguien que estudia derecho, posee unos conocimientos base lo suficientemente amplios como para tocar algunos temas que tienen que ver con lo que le interesa, comprendo que no es fiscal superior del estado ni el abogado primero de Bill Gates, y que mucho menos trabaja en conflictos internacionales en la ONU. Suele pasar con aquellos que estudian carreras sanitarias. Si me duele aquí, aquí y aquí, ¿Qué puedo hacer? ¿Qué crees que tengo? En segundo o en tercero de carrera son algo adivinos, de momento un diagnóstico como tal, lo veo complicado, a lo mejor es más rentable acudir a Sandro Rey. Algo similar ocurre con aquellos que nos dedicamos a las letras. Lo primero de todo quiero aclarar un par de puntos, que mira, no sé, llamadme loca, pero me tienen preocupada.
Los estudiantes de filología no han leído todos los libros del mundo. Preferimos no responder a preguntas del tipo: Ah claro, estudias esto porque te gusta leer, ¿No? Tampoco les interesan todas las literaturas, en mi caso, por ejemplo lo que es el tema Jane Eyre, de momento prefiero guardar silencio. No son correctores de texto. No son el diccionario panhispánico de dudas, y no, no no y cien veces no, cada vez que sale un libro no tienen el deber de leerlo si no quieren. Esa pregunta espantosa de: ¿Qué libro me recomiendas?, ¿Qué queréis que os contestemos? No sé si te gusta la poesía, el teatro, si prefieres la narrativa, si te van los libros de amor, aventura, el poco interés que existe ahora mismo por la filosofía… el ensayo… las biografías… un determinado autor, no sé… ¿Qué libro me recomiendas? ¿Qué libro me recomiendas? Santa María. Ni que fuésemos bases de datos.

El caso es que me he empezado a ir por las ramas, desviándome del título de la entrada. Literatura de consumo. Bien. Hace un tiempo, cuando estaba esperando junto a unos amigos en la estación de tren de Sevilla, me fijé en la tienda Relay, que también podéis encontrar en los aeropuertos. Venden muchos libros de bolsillo y diría que casi, superan en número a las revistas del corazón, de intereses particulares e incluso prensa más o menos seria, los periódicos. El precio de los libros, los de bolsillo, ha descendido mucho, y con ello la calidad de la edición, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que estos ”Nuevos libros” son ”Revistas sin dibujos” y ”considerablemente más largas”. Observando de aquí y de allá, los libros se han acomodado en las manos de los viajeros. Sin embargo creo que la vida de estas páginas no es muy larga. Comienza el trayecto, damos el fogonazo a la lectura, termina el viaje y llegamos a casa con él. Lo más probable es que ocupe una de esas estanterías de casa y se quede a vivir allí. Puede habernos gustado más o menos pero el caso es que nos ha entretenido. Lo que quiero decir es que la lectura últimamente, entretiene. Quizá vaya de la mano con la masiva afluencia de blogs, de las redes sociales, de la necesidad de compartir información en un aquí y ahora virtual… pero no lo sé,
ya intentaré pensar sobre ello más adelante.

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Los autores de estos libros que habitualmente suelen tener títulos atractivos para tranquilizar las ventas y engatusar al futuro lector, suelen practicar una escritura rápida, basada en códigos sociales que se reconocen rápidamente y que siguen un patrón. Típico hombre que nunca se ha comprometido se enamora de la típica chica difícil, que como dice Luzu en sus Vlogs, sexy, pero vulnerable, que así es más tierno… una protagonista cuya vida sufre un revés y emprende un viaje, un hombre que tiene que sacar una familia adelante, una guerra en algún lugar del planeta o no, alguna enfermedad que nos llame la atención, o bueno ya que se ha escrito Cincuenta sombras de Grey, se organizan libros que lo critican, se hacen versiones como la española y sus Cincuenta sombras de Gregorio, se habla de sexo, total, ha dejado de ser tabú… a pesar de que nunca lo fue. Los temas son muchos y muy variados.
La utilidad de estos libros es poca. Si te ha gustado, se lo dejas a un amigo, pero no dejas que se lo compre. Porque no merece la pena, pero bueno, para leer está bien. Es un planteamiento muy de ”Yo me compro la Vogue, tú la Elle, y luego nos las intercambiamos, pero comprar a título personal las dos, pues no”. Evidentemente, luego ese libro no se pide, y cuando esa segunda persona lo recomienda, le deja TU libro, el que compraste mientras te tomabas un café esperando lo que sea por el motivo X.

El caso es que son páginas tristes. Los personajes no tienen trascendencia, son comportamientos humanos y ya está. Luego pasamos a otro grupo de autores que tratan de escribir bien, o al menos, mejorar esta ¿literatura? que hemos denominado de consumo y que ansían ver escaparates con su nombre, firmas en centros comerciales… dentro de este grupo hay mucho famoso que ha aprovechado el tirón que le ha otorgado la fama, como cuando Raúl metía gol, que nadie sabía de dónde salía y quién se la había pasado, pero estaba en el momento exacto y en el instante preciso. Por eso ahora se dice mucho lo de ”Cualquiera escribe un libro”, no, disculpen, cualquiera no. Cualquiera que tenga dinero, talle y salga por la televisión, condiciones sine qua non para que una editorial vuele por encima del nuevo producto que quiere lanzar.

Saltando esto, tenemos un abanico de escritores, en los que yo situaría la delgada línea que existe entre el ”Algo más” y ”Otra cosa que no es”. AQUÍ nombro, y también escribo a ESCRITORES, que así es como deben llamarles, a pesar de que les guste más o menos, a Belén Gopegui, Iwasaki, Vila-Matas, Landero, Maruja Torres, Rosa Montero, Almudena Grandes, Javier Marías, Reverte (Esto es algo conflictivo), Javier Cercas, Luis García Montero, Juan José Millás, Andrés Neuman, Eduardo Mendoza, Julio Llamazares, Elvira Lindo, Muñoz Molina… La diferencia, la línea es evidente. Creo que todos los nombres citados han hecho frente a los escritores de ayer y de hoy. Se han enfrentado a obras literarias de hombres y mujeres que ya existían antes de que cogieran un lapicero o la misma máquina de escribir y han dicho: ”Vale, esto es lo que ya se ha hecho, ¿Puedo crear algo distinto?” Bien, lo han conseguido. Lo que creo que vive debajo de la línea que no paro de aludir, son personas, que no es que tengan menos carácter, ni menos voluntad, vocación o ese germen divino, sino que probablemente ni si quiera hayan escuchado la genialidad antigua, se hayan lanzado al abismo a ver qué sale en sus pantallas de ordenador y probablemente, en muchos casos han triunfado. Quizá uno de los secretos del Best-Seller actual sea eso, no tener en cuenta la calidad o el gusto anterior. Entrevistar a un autor de los que hablaremos de ahora en adelante ”Border-line” y preguntarle por Bolaño o por Gabriela Mistral produciría el mismo efecto que tirar una piedra a una zanja de obras. Un sonido repetitivo, que no para hasta caer abajo y que genera un sonido cortante y sordo. Sabrán de clásicos de oídas, y está fenomenal formarse de forma autónoma e independiente como hiciese en su día Juan Marsé. Pero hay una educación base diferente y es que hay un algo que no todo el mundo tiene. Se tiende a decir que uno no puede irse al otro barrio ”Sin plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo”. Los escritores, han hecho dos de esas tres cosas, no me meto en lo de tener hijos, que hay mucho bohemio, pero el resto, quizá debieran limitarse a perpetuar la especie e intimar con el señor Roca después de un café o un bol de fruta.

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Realmente creo que hay tipos y tipos de lectores. No por leer este género, porque considero el Best-Seller un género ya y no un fenómeno son menos inteligentes o no. Simplemente creo que no han tenido el tiempo suficiente de aplicar un criterio, por eso no está del todo mal leer libros de algún modo ”fáciles”porque por algo se empieza. Para tener criterio hay que leer hasta lo peor de lo peor y por otro lado de lo mejor lo superior. Sino, por mucho que critique a Kate Morton, por poner un ejemplo, si no lo he leído, es inútil que diga: ”Esta autora es escoria en comparación con Carmen Martín Gaite”, ¿Qué tiene que ver hablar de la mortadela de aceitunas para invitar a la fiesta al jamón ochenta jotas? Digo yo, no sé, sólo comento.

A pesar de todo, si tenéis amigos que estudian algo relacionado con el mundo de la cultura, preguntad si tenéis algún interés lector, ya se habrán tomado su tiempo en reflexionar qué tipo de libros sí y cuales no, ahorrándoos el trabajo de tener que comprar un libro que sólo leáis una vez. Os recomendarán algunos que se lean una y otra vez, que no se gasten y que las hojas sigan oliendo igual de bien que la primera vez.

Por último quería disculparme, por si he herido alguna sensibilidad he opinado mucho y muy fuerte. Cuando se trata de libros cojo carrerilla y es un no parar. Entre esto y que encima vivo en mi mundo de color y fantasía, pues la hemos liado.

Tal cual.

Gracias a la gente que ha alimentado mi amor por los libros durante toda mi vida y que a día de hoy lo siguen haciendo.

Andrea

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Un comentario en “Literatura de consumo

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