Un cuerpo de bronce.

Buenas tardes amiguitos,
He estado una semana ausente, en la playa. Mojácar es el Gandía andaluz, hay mucho postureo, pero es un buen sitio para ir a disfrutar entre amigos. Y para ser feliz. Os dejo con algo que he escrito, y que probablemente vaya moldeando, está en estado beta.
Mañana vuelvo a marcharme al festival de música más solitario de España, el Arenal.
Vamos a morir.

Un cuerpo de bronce

Surcaba las manos una brisa de verano,
Una sombra extraña… unas horas. De pronto
Se olvida el viaje recorrido, personas,
Otros días tranquilos. Me centro en un
Susurro elástico, en la nada infinita,
Pues nada somos, pero siempre seremos. En el
Tiempo podremos ser. Avanzo por campos llenos
De olvidos, pieles pegadas, calor, la noche
Se ha salvado y románticos dormimos al fin.

Sed felices.

M10

Esta soy yo medio enfadada porque los tirantes no funcionaban bien. Así soy.

M8

Y éstas son las preciosas vistas desde nuestro apartamento, ”junto al mar”…

Ésta es mi música, es el pituti.

Lo dicho vivid felices,

Andrea.

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Camino de Santiago, fin.

Había mucha humedad, y yo estaba metida dentro de un saco Quechua pasando los tres mil grados de temperatura sin un Laurence de Arabia a mi lado. Eso sí, unas tres cantimploras al lado llenas de agua fresca y una caja de galletas de chocolate y avellanas. Tenía la mano sobre la frente, y con la otra subí la cremallera de la sudadera que tenía puesta hasta arriba, qué frío. Miré hacia arriba y vi unos tablones de madera sosteniendo el colchón de arriba. Estaban pintados. Firmados. Dibujados, escritos. ¿Nadie ha reparado en la literatura de madera? No estoy hablando del tablón innecesario de García Márquez… que Dios me perdone. Los peregrinos se dedican a escribir allá donde vayan su experiencia, no es suficiente con los cuadernos d visitantes que llenábamos con estupideces del tipo: Esta etapa casi me cuesta la salud.

Me pareció bonito leer en más de una ocasión, porque Irene se apropió de la cama de arriba, voces, palabras, incluso en otros idiomas. Parece que lees algo que no es tuyo pero que te pertenece hasta que terminas de leer, es algo mágico. Y todo lo mágico dura poco. Lo poco compensa, y lo que vale la pena está bien, digo yo.

Ahora están siendo días raros. Me levanto, no es de noche, y hace mucho calor. No tengo que salir a la puerta del cuarto y tener que saludar a mis botas de montaña con un, ¿Preparadas? No tengo que desayunar rápido y mal, para volver a hacerlo tres horas y media después tirada en algún punto geográfico gallego que no tiene nada en veinte kilómetros a la redonda, salvo esos paisanos y sus consejos tan optimistas sobre las etapas. No tengo que sacar el saco, ventilarlo, doblarlo y extenderlo en el suelo. Tumbarme encima y que salga todo el aire, doblarlo y meterlo al macuto. No tengo que hacer inventario mental de todas mis cosas cada minuto y medio. Echo de menos ausentarme del teléfono móvil, de leer a Machado en los ratos muertos. De ausentarme de mí misma. Pero siempre tenemos que volver, el lugar de donde somos nos reclama. La pieza del puzzle puede faltar un tiempo pero no siempre, el mundo se construye en base a múltiples rompecabezas de los que formamos parte a la vez. Es maravilloso vivir, viviéndolo todo, o al menos tratando de hacerlo. Mañana con un poco de suerte partiremos a la playa, a dejar un trocito también allí, y a llevarnos algo de playa y mar. Digo con un poco de suerte porque se me ha roto el circuito eléctrico del coche y tendré que ponerle ojos tiernos al del taller, esperemos que funcione.
Desde aquí abrazo y doy las gracias a todas esas personas con nombre que han hecho mi camino. Lo de caminante no hay camino, se hace camino al andar es muy relativo, realmente creo que el camino es la propia existencia de otras personas que pasan por tu vida en un momento de reflexión y que crean en ti unos ojos nuevos para ver la vida, y esto, es un camino. Gracias así mismo a los anónimos, a los otros peregrinos, a la gente que nos ha prestado fuerza para seguir caminando. Todos aquellos que no nos han hecho olvidar nuestro motivo.

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Andrea

PD. Nos vemos en una semanita, creo.

¡Felicidades Loli!

:]

Camino de Santiago, segundo sueño.

Y te sientes solo, en mi caso sola, que para eso me estudié un tema entero del género gramatical. Y puedes ir kilómetros sin mediar palabra con nadie, únicamente maravillándote del paisaje. Recorres caminos, senderos, ríos, puentes, puertos de Montaña y carreteras. Una vez cerré los ojos cuando un camión pasó a mi lado por una carretera nacional y una especie de sensación me hizo continuar andando mirando el horizonte sin más motivo que el de ver más líneas discontinuas.

Recuerdo cuando llegamos de cenar al albergue de Ribadeo. Un hombre muy alto junto a dos chicas acababa de llegar. Cogió el colchón de la única cama libre que quedaba y lo sacó al saloncito común. Apartó las sillas y las mesas e hizo un hueco. Luego cogió dos esterillas y unas mantas e hizo una cama improvisada para compartir. Nos vio entrar con una caja de pizza e intercambiamos algunos comentarios típicos de peregrinos. Dicho así queda muy… de postureo, pero creedme cuando os digo que hay conversaciones de horas únicamente hablando de material, comida, etapas, duchas y demás cosas que echamos de menos de nuestros hogares. El tema de los personajes que ves andando por ahí también da mucho juego, sobre todo el mundo guiri.
Al día siguiente marchamos y Dioni desayunó pizza, como los campeones, sí señor, y lo bien que sienta tras una noche de fiesta.

También les vimos en Lourenzá, llegaron bien y pudieron dormir. Pero de repente en mitad de la noche nos preguntó si nos sobraba alguna cama en nuestra modesta habitación de cuatro. Éramos cuatro. Yo seguía dormida, creo que fue Luis el que se enteró de todo esto y al pobre de Gonzalo le desarmó el tendedero improvisado al girar el manillar. Se me viene a la mente la imagen del mismo albergue por la tarde a su llegada. Hablábamos Gonzalo y yo con dos vascos que se habían hecho amigos de un extremeño e iban en bici, con la pareja salmantina y quizá, con alquien más que ahora no recuerdo. Dioni se tiró en la pequeña cuesta de césped del albergue y se fumó un cigarro tumbado en el suelo, las chicas llegaron después, lo habían conseguido.

Gontan estuvo mejor, había una piscina natural, habían hecho una pequeña presa con el río. Allí pudimos hablar con Esther y Raúl y entre risas, él nos confesaba lo friolera que era Esther. En ese momento llevaba el cortafríos de North Face, claramente.

Dejamos este pueblo, subimos una cuesta de cuatrocientos metros hasta Abadín, a pesar de habernos asegurado que no había más cuestas. El día anterior nos habíamos chupado una etapa muy dura. Comenzaba desde un páramo perdido en una fábrica de mármol de vaya se usted a saber qué año, hasta una carretera que me quemó los pies. Nos encontramos con un alemán, que me frustró mucho. Llevo días diciendo que en septiembre me apunto a alemán. Lo de los idiomas es un factor importante en el camino, si chapurreas algo de algo es mucho más divertido. De hecho en el monasterio estuve practicando mi francés- lo sé Lola es bastante increíble- con Alan, un francés muy agradable que tan sólo quería une lit pour dormir.
En el claustro había un monje que se parecía demasiado al que aparece en la película de El nombre de la rosa, con un siempre sexy Sean Connery, el que muere en un barreño enorme dándose un baño con hierbas. Nos dio gasas y fuego. Al día siguiente entró a recoger no se qué mientras dormíamos y daba bastante miedo. Entre eso y las campanas no pude dormir. Clon, clo, clon.

Vivimos una experiencia religiosa a lo Iglesias. Por la noche en el claustro del convento, una pareja que la noche anterior había estado observándose durante tres cuartos de hora seguidos, rozándose de forma rarísima, nos deleitó cantando a los Beatles y el Aleluya. Le pusimos ”My darling” como el novio americano de Inés en Cuéntame, porque ella era española y se habían conocido por los senderos del Señor, todo muy bien.

La gente miraba, seguía con palmas, grababa. Aunque no supieran inglés movían la cabeza, aunque no supieran lo que significaba la letra entendían que era algo bello y con eso bastaba. ¿No es precioso? Dioni sacó la funda d su cámara y vimos que era verdad, que lo de los Nikonistas era cierto. Tendremos que informarnos compañeros, no sólo es una estrategia de venta del mejor de Albacete.

Esa misma noche Raúl se puso la Ibiza global music que escucha nuestra segunda madre, Esther, y con el frontal en la cabeza y la luz parpadeante roja nos deleitó con unos pasos de baile cañeros. Dioni abrió el ojo y dijo: Que yo tenga que ver estas cosas, es innecesario. Amén hermano.

Mañana sigo y termino, aunque mucho podría seguir hablando y hablando…

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Andrea.

Camino de Santiago, primer sueño.

Llegamos desde Ribadeo a Lourenzá sufriendo los siete males y perseguidos por los cuatro jinetes del apocalipsis. Durante el camino nos salvó una conversación con unos ancianos nonagenarios más frescos que nosotros. Aprendimos a no fiarnos de los paisanos, porque para ellos, lo que sus padres se hacían a plena luz del día en una hora nos ha costado ampollas y una tendinitis. Sin embargo me quedo con una frase de aquella conversación absurda entre Madrid, Barcelona, Galicia y un servicio militar hace ochenta años cerca de Cibeles: ”Yo no hablo con barcelonistas, ¿Para qué hablar con tontos?”.

Yo que nunca en mi vida he andando tanto y tan fuerte, creí con toda seguridad poder hacerlo sin ningún problema. Así nos fuimos, con las planchas del pelo metidas en el macuto y todo. Ya veis que la inteligencia es algo muy propio de mí. El primer kilómetro son todo risas, al quinto parece que llevas trabajando en el Valle De Los Caídos, desde que el pequeño Generalísimo alzó las manos a la antigua forma de los faraones egipcios.

El albergue estaba al lado del inicio de la etapa del día siguiente. Un escalón, a la izquierda una casa construida en la roca y a derecha un muro con una flecha amarilla pintada. En medio un camino oscuro y empinadísimo. Fenomenal.
Fuimos al albergue, a las cuatro de la tarde paseamos por el pueblo moribundos, buscando un alma caritativa que pudiera darnos de comer y que nosotros pudiéramos pagar tal regalo. Una señora de Gijón, enfadada con el mundo por haber cambiado esa aristócrata vida por un pueblo de apenas mil habitantes que cada mañana amanecía desierto y con la bruma al nivel del asfalto, nos preparó un plato combinado.

Al volver al albergue, charlamos con otros peregrinos. Resulta sorprendente, pero vuelves a creer en el género humano cuando gente que no conoces te presta hasta lo que no tiene o directamente te lo regala. Tus cosas te dejan de pertecer, siguen siendo tuyas pero las compartes de forma muy natural, y te ríes. Claro que te ríes. Luego dimos con un hombre en esta primera parada que llegó muy tarde, por la noche, y que al día siguiente se estaba comiendo lo que habíamos dejado. Cuatro días más tarde su olor inconfundible a vino tinto se hizo un compañero más. También su navaja de veinte centímetros con la que hacía ”cosas”. Le bautizamos Pocholo, y así se quedó el de San Blas. Sin pagar en un solo albergue, bebiendo vino y sin un duro. Habiéndose reído de los precios de las botas de montaña para acabar haciéndose el camino con unas chanclas que compró en el chino de su barrio por tres euros y que le destrozaban los pies. Cuando firmamos la compostela en Santiago, nos lo volvimos a encontrar tras tres días sin verle y nos miró, con el dedo índice en el aire, ¿Creíais que no iba a conseguirlo?

Así mismo, hay mucho espectáculo. Un italiano comía en ese momento una fuente de espaguetis con tomate, sirviéndose de un bocata de jamón y queso para empujar la comida al tenedor. Más tarde supimos que se hacía cerca de setenta kilómetros diarios y que le llamaban Pompeyo. Pasaron algunos días para que se me iluminara la bombilla, concretamente en Gontan, un pueblo que casi nos cuesta la salud, para que cayese en la cuenta de que Pompeyo era el nombre de un dibujo animado, un soldado romano loco. Imaginación peregrina.

Comprobamos la habilidad de ese primo Gonzalo y yo, al distanciarnos de Irene Y Luis, nuestros compañeros de aventura, cuando caminábamos por esos dieciséis kilómetros cuesta arriba- subiendo un puerto de montaña- y nos pasó con tal ligereza que parecía que nada le pesara. Como si cada paso que diese se fuera quitando algún tipo de carga moral o espiritual que llevase encima, dejando atrás algún rastro optimista que supimos recoger y que nos hizo llegar a comer un trozo de tarta de Santiago en el siguiente albergue.

Con esto quiero decir que todas las personas a las que conocí, rectifico y añado, todas las personas a las que tuve el gran placer de conocer y poder charlar aunque fuese unos instantes, tenían un motivo por el que levantarse a las cinco y media de la mañana durante los días que fuesen para llegar a Santiago y poder decir: Lo he logrado. Creo que tiene que ver con el hecho de poder decir, si he sido capaz de conseguirlo, puedo ser capaz de conseguir otras cosas que creí no poder hacer. El hombre se limita, no sabemos hasta dónde podemos llegar hasta que lo conseguimos.

Mañana seguiré con un par de reflexiones sobre este camino, que tanto hemos querido y odiado, sigo descansando.

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Andrea.

PD. Sí, la que está haciendo de forzuda soy yo. Me ha salido moya de tanto quitarme el macuto para descansar cada veinte minutos, gajes del oficio de postureo peregrino.

Día 12. Volví a ”escribir”.

Más allá de la idea del tiempo

Si muriera
Que fuese de pronto, sin motivo,
De forma rápida. Sabiendo, únicamente, que he vivido
Y gracias.

Un rostro sin nombre
Borra mi vida
Y Diciendo: ¡Hasta la vista!, Se marcha.

Otro en el horizonte, si acaso libre, exclama:
Adiós, adiós. Hasta mañana.
La nada infinita apagando la llama…

Ausentarse en silencio,
Rozando las flores
Ya marchitas, sin equipaje.

FRoses

Posdata.

Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Allá vamos… para el 17 estaré de vuelta.

Andrea.

Día 11. Tribunal de mujeres.

Nos hemos convertido en una especie de género estúpido.
Dicen que la prostitución es el oficio más antiguo del mundo, y acompañado de una multitud de carpetovetónicas expresiones similares, así hemos seguido. Si lo dicho anteriormente es cierto, entonces podremos decir que el cotilleo es el deporte por excelencia desde que el hombre es hombre, es decir, desde que Dios quitó una costilla a Adán para que saliéramos nosotras diciendo: ¿Sabes que fulanita es un zorrón?
Nos hemos empeñado en comenzar una guerra contra nosotras mismas. Que si es tal, que si es cual, que si mira lo que ha hecho, pues a mí no me parece bien bla bla bla. Yo creo que debe ser muy fácil, de hecho LO ES, opinar, hablar sin un ápice de empatía sobre otra persona. Yo lo hago. Realmente no creo que nadie llegue a comprender a otra persona, no creo en el ponerse en el lugar de otro. La empatía es sólo un término, una palabra. Al igual que leer a Whitman en inglés o hacerlo en español. Es lo mismo, pero… ¿Lo mismo significa igual o simplemente parecido? Cuando alguien nos cuenta su historia es muy sencillo divagar, volar sobre soluciones. Alguien objetivo siempre va a beneficiarnos. Pero es una lástima que la objetividad sea tan profundamente… tan jodidamente difícil. Nunca llegamos a serlo cien por cien.
Reivindiquemos un poco más la autonomía. No debe importarnos lo que hagan unas, lo que hagan otras. Debemos ser en libertad. Que cada una haga lo que quiera. Ser una golfa, pasarse al otro bando, cambios físicos, estupideces varias, novios vacuos, piercings, estudios… ¿Qué debe importarnos? Tenemos que contar con estar bien, ya no sólo con ser felices, si no sentirnos agusto. ¿Tú estás bien? Pues olé tú, que eso es lo que cuenta. Ya veremos mañana. Deberíamos preguntarnos por qué criticamos tanto, por qué hablamos, murmuramos… son detalles que generan polución social. Podemos obtener respuestas variadas del tipo: Vale, lo acepto. O quizá: No si a mí me da igual lo que haga con su vida PERO… Esto es el problema amijos y amijas. Siempre hay un pero. Que nos fastidia. Claro que no es envidia, es ese… ¡Ay! Yo no tendré ocasión de hacer eso, porque me de la gana, porque sí. Hay ciertos comportamientos que algunas personas tienen limitados, por temor, llámalo x. Pero así es. Hay algunos desmelenamientos que no están hechos para algunas personas. Puede que esas idas de olla estén mal y moralmente sean una basura que contribuye a producir esquizofrenia colectiva pero… en fin, al igual que no existe un controlador de la ética, no siempre encontraremos respuesta para preguntas genéricas como las de por qué un chico si está con muchas chicas es un listillo y porqué si una chica lo hace es demasiado lista. Esto va muy en la línea de esas personas que viven sus vidas y caen bien a todo el mundo. A esos pobres angelitos no les va bien nunca, porque ni llueve a gusto de todos ni a todo el mundo podemos caerle bien. Esto es así.
Podríamos probar a dejar de lanzar piedras contra nuestro propio tejado y anular el género. Que en ambos casos esté regular y punto. Y diréis… que esto…es demagogia barata. Lo es. Pero… yo creo que cada uno debe hacer con su vida lo que desee, lo malo es que todo lo que hacemos tiene consecuencias. Otros demagogos lo hicieron antes que yo: Que cada uno apechugue con lo suyo.
Destruyamos el género y convirtámonos en una humanidad continua. Que cada uno se ocupe de su moral. Dejemos de preocuparnos por el culo de los demás y mirémonos un poquito a ver si somos perfectos y por eso podemos escupir propaganda rosa entre anónimos.
Esta utopía cursi e inalcanzable se me ha ocurrido hace nada y menos. Quizá todo nos iría bien si fuésemos más de frente, no sé. Si fuéramos claros. La verdad es muy jodida, más si viene de la gente a la que quieres. En ocasiones es lo único que nos apetece escuchar y deberíamos empezar a plantearnos por qué la necesitamos. Muchas cosas irían mejor si el mundo tuviese un ombligo y no seis billones.

Escrito por alguien bastante pinche pendejo cabreada.

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Y si es tan fácil… ¿Por qué nos cuesta tanto?

Perdonadme, estoy leyendo la correspondencia de Gil de Biedma y me irrito.

ÑAAAAAAA.

Preferimos siempre lo más trágico.

Marabunta.
Millones golpeando el suelo. Aviones que naufragan en el mar. Pies que se mojan en charcos. Personas ahogando sus dudas a las seis de la mañana. Hombres sin complejos, mujeres absortas en exhibir su condición, comen pizza en los alrededores de Callao. La vida está para celebrar, callar y mentir. Nunca fue más triste lo que vemos en el horizonte.
Miré los ojos de mi amiga desde la nube gris. La confusión asfixiaba lo poco sano que mi mente podía retener y ella se deshacía mientras otros, borrachos, estúpidos, borrachos, felices, borrachos, subían por la calle del Pez, y lloraba y no sabía qué decir, y repetía un nombre que por momentos de desgastaba y dejaba de tener sentido. La diferencia entre ella y yo era temporal, para mí el problema había hecho mutis por el foro. Para ella seguía saliendo una y otra vez, como cuando el público reclama ver a los actores para seguir aplaudiendo y afirmar que el espectáculo debe continuar.
Afirmo sin temor a equivocarme: Me mareé. No quería que el amor fuera dependiente, narcisista, casi una mezcla perfecta entre dolor y lujuria, notas rasgadas en una guitarra. Yo no quería ser un instrumento de nadie, yo tengo mi esencia, la vida, y no quiero que nadie me haga ser más. La complementación sin embargo, de ese modo es casi perfecta, idílica, de estrambote. Ya quisieran muchas historias cursis de princesas contar que los amantes son, en suma, un lamento gitano, un grito, un cante jondo. Jondo. Jondo. Por lo tanto vale. Que nos rasguen, pero con cariño, ¿No? Todo hasta ahí bien. Pero basta de sufrimiento y de ojos que suplican que corra detrás de nosotros alguien que se despertará mañana siendo feliz en cada momento con la misma intensidad.
Alzo la mirada y veo millones de banderas de mil colores ondear cuando no corre ni gota de aire. Tan sólo el movimiento del mundo y un par de orientales vendiendo cerveza, a horas que no corresponden.
Debemos combinarnos de forma imperfecta, para que la mezcla no sea un subterfugio, y dejar la soledad rompiéndose en cualquier eco tardío, de los coches que iluminan el inicio, ahí subiendo… por la Gran Vía.
Porque el amor no debe ser esclavo, y si las cadenas existen que sean débiles, quebradizas… para decir que no tienen excusa, que son una mierda. Y es un asco que las personas tiendan a idealizar la literatura porque yo idealizo el amor, e idealizo la vida y luego aparecen preguntas difíciles que inducen al silencio. ¿Es que es mejor leerlo o vivirlo? No quiero estar entre la espada y la pared.

Al final ella salió corriendo, en dos ocasiones, y nosotras fuimos detrás. Y cada encuentro era un tortazo, algo innecesario. Agarramos la calle y decidimos marcharnos, porque era lo mejor.

Las reinas se multiplicaron en la claridad de la noche. El deseo descarnó lo poco que quedaba del alma en sí.

Memorias de África

Memorias de África.

Andrea.

PD. He empezado a leer a Gil de Biedma y bueno… yo… en fin. Basta.

Día 10. Me da igual, me encanta.

A la comunidad leísta de Madrid, de España.
A los queridos leístas del mundo, a todos.
Hemos ganado, pero no han ganado los malos. Hemos ganado nosotros, los leístas. Mi siete en oración simple lo demuestra. He aprobado, nosotros somos nosotros nunca ha sido menos agramatical. Ay, ahora quiero a todo el mundo. Me he vuelto una hippie de mierda, y ¿Sabéis qué? No me importa. Me da igual, me encanta. Pongo el vídeo de las Nancys, que la ocasión lo merece, ¿O no?

Ésta mañana me he levantado con mucha energía. Ayer estuvimos dos amigas y yo cotilleando en la terraza de un bar de por aquí que está fenomenal. Está bien para gente como nosotros, personas con paga y trabajos de uvas a peras y alegrías esporádicas. Bueno, bonito y barato. Estupendo.
Era ya tarde y tuvimos que volver a pata porque no pasan autobuses, no os riáis, que he dicho que está cerca de casa a modo de eufemismo. Me estoy reformando, soy una princesa. No iba a decir que está a tomar por culo, encima la vuelta es una cuesta jodida. Pero qué basta soy. Cogí el coche y acerqué a una de ellas a casa, al fin y al cabo soy buena persona. Volvimos y nos echamos un cigarro en el portal. Si no la más, es una de las poquitas cosas que se disfrutan.
Como he dicho, y como dijeron Hombres G, Hoy me he levantado dando un salto mortal. Raro en mí. Porque me suelo quedar haciéndome la dormida. Mimos. Ha sonado la alarma de mi teléfono y como ayer no lo apagué al irme a dormir, he visto un correo electrónico que me mandaba la Doloritas. Me ha alegrado mucho. Me he duchado corriendo, incluso me he lavado el pelo, y no he tardado medio año en arreglarme. Soy la fucking master of the universe. He llevado a mi hermano al metro de Mirasierra porque iba al parque de atracciones. Últimamente estoy muy altruista, trabajo de taxista gratis llevando a la prole de mi niño bonito. Olé.
Esta mañana escogí la camiseta de los Guns and Roses, me da mucha suerte. Que yo recuerde nunca me ha pasado nada malo con ella. Tenía la revisión y estaba cagada, literalmente. He ido conduciendo a la universidad por el camino más largo, retrasando el momento .He llegado y he dedicado a aparcar diez minutazos de mi vida. Me he dirigido de forma resignada a la cafetería, donde había quedado previamente. Seguía siendo pronto. Me interné por los pasillos donde un montón de personas fabulosas, lo más probable, estaban preparando unas jornadas pequeñas de cuenta cuentos y mini-teatros. Había dragones, mazmorras, castillos de cartón y un montón de libros que hace unos meses eran para mí pesadillas teribles que se repetían de forma constante con una voz con tics, algo carrasposa. El libro del Buen Amor del perverso de Hita, El Conde Lucanor o como morir lentamente, las Trescientas, o mejor alguien debería llamarlo las Casi trescientas, porque son 298 estrofas. Me lo ha asegurado mi amigo el guiri, así que, palabrita del niño Jesú. Princesas no había porque estaba yo y con eso sirve. Ahora mismo me estoy riendo de la tontería que acabo de decir, pero que sepáis que como tuvieron que usar agujas finitas mi amiga la futura doctora Flores Navarro me ha asegurado que es de princesas. Y como estoy intentando ser una señorita… pues… JAJAJAJA VALE NO LO VOY A CONSEGUIR. ¿CAMISETA DE GUNS AND ROSES Y BETTER A TODO GAS POR LA CARRETERA DE COLMENAR? ¿PERO A QUIÉN ENGAÑAS ALMA CÁNDIDA? ¿A QUIÉN?

Me he sentado en el módulo VI, que parecía el único lugar en el que podía estar sin que oliera demasiado a temperas y a pintura de dedos. He sacado el libro electrónico para terminar 2666. Parecía la subnormal de Filosofía y Letras. Temblandome las manos… cuando se me ha acabado he decidido coger el teléfono y mirar si me había hablado el compi. Casi corriendo he llegado a la cafetería y apenas me he sentado. He salido corriendo a ver mi nota. Dios, dios bendito, Señor, MIL GRACIAS. Un seis setenta y cinco. Gracias. Ha llegado y le he abrazado mil veces. Ha pasado la profesora y ha puesto cara de acelga. Lo dije y lo he cumplido. Si suspendía iba a pedirle una trenza de chocolate a Luis, y si aprobaba me la iba a tomar igual. Ya he dicho que soy una princesa, así que también me han invitado a un zumito. Deberíais verme. Tengo una cara ahora mismo…
He informado convenientemente a mis amigos. Ahora soy más libre que nunca y sé que es una estupidez, pero era importante para mí. Ahora estoy incluso mirando los libros que leeré el año que viene y los estoy apuntando muy emocionada, a lo mejor incluso lloro. POR FIN, DESPUÉS DE DOS AÑOS Y TODA MI VIDA, EL AÑO QUE VIENE ESTUDIARÉ MI PERIODO LITERARIO FAVORITO: PRE-IN MEDIA RES- POS GUERRA. Soy tan feliz… Y ahí estará Luis… esperando…

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Ayer envié dos manuscritos a dos editoriales de mi libro. Golpearé las puertas que haya, lucharé y seguiré en ello. Me hace muy feliz, la verdad.

Bajé a la piscina con mi querida vecina y allí también estaba ”my princesa” la de verdad, otra buena amiga cuidando de una pequeñita. Una cotilla con la parabólica estuvo muy atenta de todas las tonterías de las que hablamos. Espero que fuera entretenido.
Ya esta tarde voy a verme con unos amigos para coger todo lo del Camino. Es un buen proyecto, sobre todo inminente. Nos vamos el martes y ya está todo, sólo falta poner la jita.

Tirada en la camilla negra de cuero del hospital, con un papel continuo debajo, arrugado, y rompiéndose por momento, mirando a la luz cegadora de los fluorescentes, pensé en la soledad. Si a mí me hubiera pasado algo más serio, ¿Hubiera alguien pensando en mí? ¿Hubiera alguien pensado en mí de forma diferente? ¿Esa persona? Decididamente no. Pero ya llegará, y espero saber apreciar todo lo bueno que tenga que venir. Ahora mismo no me importa. Estar sólo, sentirse así, sólo implica no valorar el alrededor, no sentir el ambiente. Yo no estoy sola. Tengo y estoy construyendo poco a poco, muchas cosas buenas en mi vida. Y me gusta. Y me hace sentirme bien. Tengo a un grupo de personas a las que quiero con locura, y eso para mí es lo más bonito. Mientras tanto aquí seguiré escribiendo… jugando…como dice Bolaño… a creerme inmortal… a tratar de serlo de alguna manera… seguiré emocionándome igual. Seré una princesa macarrónica y manifiestamente perroflauta indignada. No me importa. Es lo que quiero.

Que vivan… que vivan… que vivan eternamente los buenos abrazos de buenos brazos. Aliteración y chimpún.

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De de donde soy, foto desde el CBA, con la Loli, anteayer, julio 2013.

Tenéis que ver esto. Me he hecho pis.

Qué malito está el mundo…

Andrea.

Día 9. Hospital y registro.

Cuando yo hablo de maldiciones gitanas, de karma, de mala suerte, de mal fario, de todo y de nada no me equivoco. Está bien claro que a mí me ha mirado un tuerto o una tuerta en algún momento de mi vida y que el remedio o no quiere aparecer o simplemente no existe.
Volvía de ver a Lola ayer en mi autobús favorito, el 133. Coincidí en la parada con la hermana de alguien. Esa misma tarde volví a verla en la Vaguada. ¿Nunca os habéis planteado semejante estupidez? Yo continuamente. Sabes quién es alguien. Ese alguien sabe quién eres. Pero los individuos sólo se miran, ni abren la boca siquiera. Oye, ¿Eres fulanita? Sí, ¿Tú eres Menganita de tal que vas a (un sitio al azar) con (cualquier persona)? El mundo es un pañuelo llenito de mocos.
Me bajé en la parada de arriba de casa, que me gusta más. Esto no tiene importancia, pero me apetecía decirlo. Más que nada porque cuando llego a la esquina y espero que me dejen pasar los coches por el paso de cebra ese infernal sin semáforo, pongo cara de intelectual muy intensa, como si alguien fuese a hacerme una fotografía como la de los Beatles de Abbey Road, y otro pusiera un pie de página: Chica joven cruzando la calle.
Por la tarde fui a dar una vueltecita. La sección de discos de El Corte Inglés es lamentable. En el número uno, tienen un CD de una muchacha que se llama Violetta, con dos ‘t’ porque debe ser más chic. El disco está firmado por Disney (Risa de Goofey, Ahia, ahia, ahia). En el número dos Pablo y en el tres Alborán. Qué acaparador… También encuentras cosas del tipo ”Cantaditas verano 2013”, donde varias muchachas, escoria de Mordor, gambas, salen sin vestir. Inquietante.

La sección de libros da pena. Mucha lástima. Por Dios.

Ya en la planta alta, donde los restaurantes fui a comprar un McFlurry, que me encantan, especialmente el de caramelo y MM’s, pero decidí salir por la terraza e ir a Cullera, una heladería de toda la vida. El antojo de dulce fue más que nada porque como mi cuerpo es una atrocidad, es un monstruo, es inestable, se rebela cuando quiere o se revela y se hace fotos, sentí que me estaba dando un bajón de tensión de esos guapos que me dan a mí. Fui por la escalera esa medio Jumanji de la Vaguada, ¿Sabes cuál te digo? Total que…
Me lo tomé y todo muy bien. Me senté en el césped del parque de la Vaguada y unos idiotas con guantes de boxeo se quitaron la camiseta para exhibir la ausencia de abdominales y su culo doble. Adorables. Antes de esto volví a ser atacada por un perro, al menos él lo intentó y casi se me cae el helado. De esto que de pronto me empiezo a sentir mal, mal, mal. Aguantando estoicamente. Me fumo un cigarro, qué malota soy joder, y qué inteligente también, ¿Eh?
Saco el teléfono después de estar tres horas sin mirarlo, puñetero milagro, y marcho para casa. Andando encorvada, medio muerta y de pie. Las súper nenas-abuelas en el semáforo. Una mujer que trata de esconder su edad vistiéndose como una joven. Gente rara. Personas tomándose un café. Yo más mareada que la china de mi barrio cuando van los niñatos a pedir alcohol. Llego a mi portal, me despido rápido y mal. Los abrazos deberían ser no durativos como los predicados marcados con una partícula de polaridad negativa como ‘hasta’. Perdonadme, mañana es la revisión y lo tomo como un síntoma de la enfermedad.
Subí doblada en dos en el ascensor. Me miré al espejo, que tantos defectos saca. Vi a una chica con el rostro totalmente pálido, los labios secos y blancos, el pelo hacia atrás y todo el maquillaje corrido del sudor frío que me estaba cayendo por la nuca. Abrí la puerta del ascensor de forma violenta y ahí estaba mi madre. Dice que me puse a llorar como un bebé. Fui corriendo al baño, dije adiós al helado de nata y oreo y me tiré en el suelo encogida con un dolor ”en la zona abdominal” que suena más científico que creía que me estaban matando. Como si me estuviera alguien apretando las vísceras y haciéndose un zumito. Mi madre me dijo que como le dijera eso al médico se iban a reír de mí. Bueno. Es divertido. Diez años estudiando para que una niñata venga: Doctoooooor me dueeeele…. ¿Dónde? Aquiiiiiiií….
Llegué a urgencias rota en dos, vino una enfermera con una silla de ruedas que me llevó a una sala donde había mucha gente enferma. Me tumbé doblada en una cama y me pusieron una cosa en el dedo y un medidor de tensión. Enfermera, ¿Cómo está la tensión? ¡No hay tensión doctor! Me alegré porque recuerdo que pensé que iba a ir rápido. Estuve más de media hora aterida de frío, porque como es verano me gusta ir semidesnuda, sin que nadie me dijera nada, más que una enfermera que me preguntó que me había pasado. Verá… es que estaba dando una vuelta y de pronto empecé a notarme mareada, como cuando me dan bajones de tensión… decidí tomar algo de azúcar y me pegó un golpe increíble. Frío y náuseas. De lo que le dije nada sirvió. Cuando le preguntó el médico le dijo: Se ha tomado un helado. ¿Quién iba a tomarme en serio señorita? De repente vino una enfermera, cuando yo ya estaba en el limbo y me dijo que me iba a poner una vía. Mierda, con lo poco que me gustan las agujas. Parece que mi brazo derecho no es muy amigo de los pinchazos y no se dejó. Tres o cuatro pinchazos buscándome la vena, ¡Yuju! Se fue al brazo izquierdo y a la segunda fue la vencida. Pero con una aguja para niños, que tengo las venas muy finitas, ¿No te lo habían dicho nunca?- me dice. Pues no. Juro que cuando empezó a gotear el antium dije A L E L U Y A. Me he muerto y esto es el cielo. Me trajo un bote de los de hacer pipí, mal lo llevamos. Me sacaron sangre, yo desfallecida ahí… exagerando y todo. Sola. Con un señor en la cortina de al lado con una afección similar a la apendicitis pero en el otro lado, hay que ver cómo nos engaña la máquina que movemos a diario. Al otro lado una señora hablando con su nieto que estaba de Erasmus en Glastonbury o como se escriba. También estaba su hija. Era no se qué de un riñón. La ”hija” no era joven, a pesar de su edad le dijo: Mami, recupérate pronto que tenemos que ir a la playa.
Al rato se acabó la droga, hice pis y me fui a casa con un papel y una recomendación para el médico de mujeres. Qué fenomenal. El médico se llamaba Jesús. Es curioso porque tenía cara de Juan.
Llegué a casa, hablé por el móvil, leí a Bolaño y a dormir.
Me he levantado esta mañana prontito y he corregido el manuscrito de mi ¿Libro? para ir al registro de la propiedad intelectual. Lo he llevado a imprimir. Me lo han encuadernado. He ido andando por la calle con mi madre como si fuese una anciana. Fuimos en coche al centro y andando hasta el edificio enfrente del Congreso. Nos hicieron pasar un control y una señora me preguntó ¿Va a registrar usted una obra literaria? Hombre… yo no diría tanto. El color que perdí ayer lo recuperé. En la salita, un hombre raro, raro, raro con una chica joven extraña, marciana, original. Un escritor cuyo libro estaba sin paginar y una familia. Ella se parecía un poco a Almudena.

Una vez dentro, el funcionario me atendió de mil amores. ¿Es una obra de teatro? No. ¿Es una novela? Bueno, podría decirse que sí. ¿Qué es? Es una especie de… bitácora… es diferente. ¿Es un guión? No, no, es la vida de alguien…
La extraña pareja se sentó al lado con otra compañera de este hombre. Tenían en las manos una especie de manuscrito que ponía algo sobre un proyecto de vida confirmando su pertenencia a una secta. Como iba diciendo, el señor un encanto. Su hijo también estaba tratando de publicar. Viven cerca de casa.

Al salir del edificio me he sentido feliz. He llamado a mi amiga Irene. Había que poner en marcha la operación ‘Camino de Santiago’. Ahora contamos con dos viajeros más.

Ahora mi hermano como ha venido de unas convivencias se pasa el día cantando: ”Nada nos sepaaaararáaaaaa… nada nos seeeepararáaaaaa… del amorrrrr de Dioooos, (coro) del amor de Diooooooos”. Fantáaaahtico.

Andrea.

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Lola y extraña, interesantes 2.0, Azotea del CBA, Madrid.

Día 8 y algo guay.

Ayer… en fin. Ayer. ¿Qué podemos decir cuando quedamos con amigos? Todo puede ser fatal, pero es que en mi vida creí que iba a encontrar a gente tan especial como mis amigos de clase. Cenamos y bebimos cerveza en un bar de Pueblo Nuevo, adonde nos vimos arrastrados por tres actores de esta compañía. La hora de vuelta mereció la pena con creces. El bar en cuestión se llama A’Conchiña o algo así… en Irlanda sería un O’Callahan o algo por el estilo deduzco… esto con las zamburiñas es bien. Nos invitaron literalmente a cenar por pedir un par de cañas. Luego fuimos al chino a comprar cerveza, claramente, y fuimos a un parque, según me dijeron: Vamos al Calero. Se puso a llover, pleno verano. Hoy me he levantado con mucha alergia, pura primavera.
Es un parque de barrio, los mejores. Sin embargo el agua en las noches de verano no está tan bien y tuvimos que refugiarnos en los soportales de un colegio ¿Perelló? ¿Obispo Perelló? No sé. Ahora me viene un recuerdo de ayer, que aún no sé si es recuerdo, no sé cuánto tiempo tenemos que esperar como para considerar algo pasado. ¿Existen recuerdos futuros? El aspecto verbal me importa lo mismo que un cuadro de Caravaggio.
Un componente del trío mencionado nos enseñó su colegio. Señaló un pequeño patio con rejas de colores y nos dijo que ahí había nacido. Torcimos la esquina y una puerta negra le permitió pasar durante seis años de un mundo a otro. Si seguías girando podías sentir una juventud entre aulas y la calle, cerveza y felicidad. La noche estaba sobre nosotros y había ropa en las esquinas de alguien. Olía raro, los callejones no suelen oler bien.
Resguardados, hablamos de la hipocresía academicista, de la idealización de la literatura, de mujeres gamba,de futuros viajes (¿Japón, París, Alemania, Londres?), películas, canciones, percusión, de la canción de Nena de 99 luftballon… El actor que sabía alemán nos leyó la letra, no tenía sentido. Un hombre aparecía por el horizonte con muchos globos de colores mientras que una mujer cantaba: Este es nuestro momento.

Llegué a las cuatro a casa, y no me fumé un cigarro en el portal, que siempre lo hago. Estoy tonta. Cada día queda menos, el mundo de 2666 se deshace. Pero he sacado otros libros de Bolaño de la biblio…WIIIIII.

Ésta mañana vi a mi amiga Dolores. Mientras le esperaba en Callao, como siempre, han aparecido una pareja de novios vestidos de forma muy rara. El vestido de ella no era del todo feo, si salvamos el hecho importantísimo de la cinta esa naranja de la cintura. A juego con una pashmina del mismo color. Y unas gafas de aviador. Las llevaban ambos. Lamantable. Hemos ido bajando para abajo, a la altura de Gran Vía le he dicho que estábamos yendo al CBA, ya se había dado cuenta. Me ha gustado mucho.

Nos quedaban diez minuticos y hemos ido a la Central. Espero que en Londres sea muy feliz. Que se descubra, que viva y que invente e imagine.

Anda que vaya veranito espera. Y con la incertidumbre del jueves. Me dan la nota de sintaxis. Poned velas. Muchas velas. Iluminarme. O si no esto será una chingada mamavergas con muchos escuincles.

A mis amigos.

Y qué importa que hoy sea ayer, si ya estamos en mañana.

Mis amigos
Son esa clase de
Personas que te invitan
A pensar, qué no es poesía.

Mis amigos
son hermanos,
son sufridos, han luchado.
No hay rastro de lo extraño, de lo raro.
Humano. Abrazados en sentimiento alegre.

Son costumbres,
etapas, son vidas
que han peleado durante el camino.
Han hecho del saber su fuerza
y del mañana la alegría de vivir.
Son barro, polvo, patria.

Mis amigos
Son los planetas, souvenirs que toco,
tierra que no conozco.
Giramos y parecemos una galaxia,
no saben que somos un Imperio, reunido
alrededor de un libro
cerrado en una sala abierta.

En silencio, observamos.
Jugamos a creernos inmortales.

Andrea Toribio.

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”…Eso sí, sopas, mucho sopas por aquí y sopas por allá, mucho híjole, mucho chale, mucho sácatelas, pero a la hora de la verdad aquí nadie tiene memoria de nada, ni palabra de nada, ni huevos para hacer nada”.

2666, Roberto Bolaño.