Día 1

Últimamente el banco de la parroquia se ha vuelto algo así como un lugar donde recibo revelaciones esté o no centrada en lo que tengo que estar. Resulta que el viernes asistimos a la ceremonia de una boda, se casaba nuestra animadora de comunidad, dicho así suena algo raro porque ni lleva pompones ni nos ha hecho carteles de Go! Go! Go!, pero eso es al fin y al cabo. Total, estaba yo sumergida en una nube de estupideces mientras el sol se colaba por las cristaleras de colores con imágenes cuando de pronto escuché que alguien decía que el amor transformaba al ser humano, que sin él podemos volvernos cínicos y no vivir plenamente, pues sin amor no hay ser humano. Luego no sé por qué pero salió Unamuno a colación de algo que no recuerdo- evidentemente mis amigos me miraron- para terminar diciendo no se qué de Dostoievski, de un libro suyo, en el que al parecer le decía a un muchacho que era un tremendo error él en sí mismo, que era lo fatal, porque creía aún en la gente. Mira, Señor, a mí no me mandes señales contradictorias, que no estoy yo para bailes flamencos.

La verdad es que con el tiempo me he vuelto algo cínica, y pensé que no importaba, total, qué más da. Pero es que sí que importa. Tengo veinte años por lo tanto es una verdadera tragedia. Cuando hablo de algunos temas parezco una tía de cuarenta y no tengo ni una sola cana, ni patas de gallo ni críos. Así que sí, es un problema. Y yo creo que la mierda de asignatura que me ha quedado va a hacer que me quede calva, y sería una pena porque para una cosa que tengo bien, tal cual. No contento el karma con todas estas cosas bellas por las que me levanto todos los días, después de ir al dermatólogo esta tarde me ha dicho que no son nervios las heridas que me han salido en los párpados como el año pasado en los labios, es Blefaritis aguda. No busquéis en imágenes de internet. Los esmaltes de uñas me dan alergia. No, no, no hay solución porque sea del chino de la esquina o de Yves Saint Laurent. Son formaldehidos, por lo tanto no. No contenta con molestarme hace dos años la química vuelve. Aquí es cuando coloco el icono de la bailaora flamenca del Whatsapp. Qué flamenca estoy.

Disculpad, ¿Tenéis una mantita eléctrica? Mi gato se llama Guantes.
Menos mal que me voy de cañuquis con los filólogos hoy.
Gracias a la lectora de Russian Federal Republic. Qué chachi.

Andrea Toribio

¿Qué pasaría si volase a un lugar llamado cinco años antes?

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