Noticia breve

Total, que ayer fui a ver a mi abuela a su casa. Qué importa que esté en la otra punta de Madrid, ojo, así es más divertido. Paso por la facultad de veterinaria, esas vacas de dos colores, qué si no. Luego un túnel en el que sólo puedo conducir a setenta, pero qué horrible, y mientras conduzco a velocidad tres pies, anciana y bastón, veo la Almudena sin iluminar porque es de tarde. Que no es de noche , pero tampoco de día, es la hora de unas pastas con zumito. Y por encima de mi coche negro y yo el teleférico verde, verde, con cabinas que dan miedo miedo, a pesar de no tener vértigo.

En la radio ponen Supertramp, ya vienen avisándomelo desde hace semanas. Son una radio que pone rock, sin presupuesto, sin neuronas, por eso se llaman Rock fm. Lo mejor es no complicarse. ¿Nací con cara de Andrea? ¡Ay mamá, que no quisiste complicarte! Es por el lunar de la palma de mi mano izquierda, que lo sé, que soy determinista, que por eso he suspendido sintaxis, porque en la parada de al lado de casa no hay quien coja uno a cualquier hora del día.

Conducir es divertido, más si has suspendido seis veces el carné de conducir y han acabado dándotelo en una comunidad autónoma vecina por compasión, y eso que yo en Toledo, o mejor, yo de Toledo poco. He desarrollado una resistencia digna de un megalómano a los ”no aptos”, por eso Marina, sí tú, mi ”suspensora”. No me importa, es decir sí pero ¡Basta! Soy fuerte. Mira que te la juegas con alguien de mi talla. Seis veces y un sarpullido intenso por el estrés durante dos meses. Arriquitaun.

Que digo, que llego a casa de mi abuela antes del equinocio y me mato, de forma literal. Llegamos y me bajo del coche, porque se me ha olvidado aparcar. El transporte público me motiva más. Mi madre aparca por mí, ella tampoco sabe manejarse con mi cochecito, con la pequeña Lola, es que tiembla cada vez que le pongo a los Kinks, yo que sé, debe ser algo mágico. No lo mete a la primera, sino a la quinta. Si cuela bien, sino espero. Espero. Espero que en julio apruebe, a que sí. ¿A que sí? Que tuviera que coger a Cernuda ayer a las dos y treinta porque no me podía dormir… ¿Qué tienes Luis, que invoca la paz en la purpúrea pared de mi cuarto? ¿Qué? ”Sobre la tierra estoy, déjame estar. Sonrío; a todo el orbe, extraño no le soy porque vivo”. Dí que sí, y así pasen cinco años.

Y no viene de pronto un macoy en un coche amarillo, como Raquel del Rosario en Eurovisión, y se estampa contra una verja rompiendo todos los setos verdes lluvia e incendiando el motor, como Raquel del Rosario en Eurovisión, y no para de echar barro con las ruedas que no arranca ni para atrás ni para alante, como Raquel del Rosario al principio de su actuación. Nos asomamos los tres, porque somos unos cotillas. Diego, mi madre y yo. La de la cara que merece mi nombre. Total, que el coche es robado. Ha dejado la calle hecha un cristo. Justo arriba del ¿estropicio? una mujer no para de tocarse la cara, algo así como en el cuadro de Munch y un montón de humo blanco, blanco, blanco. Ay, es verdad, que ya tenemos Papa, fuera palomita, fuera. Mensajera.

Ha roto, es decir, se ha llevado por delante tres cubos de basura y dos pitotes, no sé cómo se llaman, de metal. Le doy una patada a uno que está cerca mientras contemplamos la escena. Me he hecho daño. Están duros y hay que ver qué golpe se han llevado mis zapatillas nuevas. Pero cuánta inteligencia. ¿Marina, qué pasa, no ves que de mi mente salen pepitas de oro? El tío erre que erre, que lo saca por su narices. Le echan una mano levantando la parte delantera del coche. Me hago la inteligente y me invento algo de que se le ha roto el eje delantero que si tracción trasera a cuatro bandas que si mp3 integrado de última generación, pastillas de freno incluidas, parachoques anti-personas… ¿De qué estábamos hablando? Bien, pues, sale del seto. Sigue por la calle. Le da igual haberse llevado la casa de David el Gnomo por delante, así que un par de niños con uniforme son el menor de sus problemas. Una furgoneta de minusválidos espera que termine la faena. ”El maestro le clava las dos banderillas al cabestro, buena tarde en el palco de las Ventas, olé que ole”. Mi hermano se echa las manos sobre la cabeza, el coche está de siniestro, pero sale huyendo en una calle de quince kilómetros por hora a setenta. Volvemos a los setenta. Qué rápido y qué lento a la vez. Cuando murió Franco todo fue más deprisa. En los setenta.
Sal, sal, azúcar, sale, sal, sacarina baja en grasas, sale, las ruedas van dándole patadas al depósito de agua del motor que está enganchado por una correa como un perro. Parece un futbolista, metiendo gol al llegar al semáforo en rojo del final de la calle ante la atenta mirada de todos los cotillas, que éramos muchos. Realmente robar, destrozar mobiliario público y darte a la fuga son juegos de niños ante un semáforo en rojo. Realmente al macarra le impone tanto respeto que decide esperar. Eso sí, luego sale flechado.

Después de esto, vamos al portal de casa de mi abuela. La maceta tan viva y tan floral de la puerta ya no está. Vaya. ¿Lo recordaba así? Ah no, no Pone un letrero, que mejor que robar, los vecinos regalaban la planta directamente. ¿Lo habrá leído el ladrón? Mi abuela vive en un primero, pero tomamos el ascensor porque sube un vecino chino muy simpático. Al plimelo, al plimelo. Sí, al segundo.
¿Dónde te vas abuela? ¿A Grecia? Opa, opa. ¿Tú también te marchas al exilio?
Y qué pasa. ¿Hoy nadie está triste por Paz? No la paz mundial, que esa ya la piden las supermodelos en el certamen Miss Universo. Es un cliché. Hablo de esa mujer excepcional que no sabía el sinónimo de sombrero de copa que empieza por la letra ”g” y que supuso su derrota ayer en Pasapalabra. ¿Qué deseo más nole, aparte de comprar un libro de Martín Gaite a cinco euros, puede existir que una mujer que quiere ganar el concurso para volver a sentir la magia de Perú? Pero hombre, pero hombre. Estos juegos de la tele… realmente consisten en saber y ganar. Mirad sino a Jordi Hurtado, ni vótox ni deporte. Salir en un programa sin audiencia, con preguntas de literatura y algún que otro hombre o mujer con carrera y trabajo-excepcional- rejuvenece. En una palabra: Fuenteovejuna. De la juventud.

AToribio.

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Sí Christoph Waltz, mi amado. A mí también me pica el ojo. ¿Me rasco? Bien, bien.
Que por cierto… ayer pensando, que digo. ¿No es más interesante crear?

Pero cómo mola volverse un pensamiento absurdo a veces, ¿Eh? Que a lo mejor lo que os acabo de contar ni ha sucedido ni nada. O sí.

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