El que no corre vuela.

Ayer llegué a casa algo desmotivada, después de un mojito en compañía de algunos amigos. Quizá fuese porque estaba algo desencantada porque el maldito frío ha vuelto, y se instala rápidamente en todos y cada uno de mis huesos. Me produce escalofríos.

Al entrar, estaba mi madre en mi cuarto viendo una entrevista a Revilla, que es un grande. Contaba cómo tenía un coche desde hacía doce años, y no había tenido necesidad de cambiarlo, estaba agusto y le tenía cariño. Y de pronto tiró un par de dardos contra Ana Mato, ella solita se ha encargado junto a su ex marido de envenenarlos. Dijo que claro, que él llegaba a su casa con un jaguar y su mujer, la mujer cántabra, que es de naturaleza algo machista, le diría: ¡Pero hombre Revilla! ¿Te has vuelto loco? Claro, dije yo. Es una buena explicación.
Tras esto salió Beatriz Talegón y también Ada Colau. Una por la polémica que había levantado, que no provocado como dicen en los medios de comunicación, debido a su participación en la manifestación contra los desahucios, convocada por la plataforma que lleva la catalana y otros grupos. La otra por haber conseguido, gracias a Dios, que se materializase una enmienda popular, ¡ojo! NO del grupo popular, que es muy distinto. Sinceramente pienso que la situación del partido será ir dando palos de ciego, al chocarse con bolsas de aire, que son los ciudadanos y sus voces. ¿A dónde va a ir España? Y si el gobierno se encuentra tan ausente de la vida del ciudadano y sus razones para saltar y olvidarse, ¿Quién está remando ahora? De todas formas, gracias Ada Colau, aunque no a ti en concreto, pero a ti me dirijo por ser la cara más visible actualmente, gracias por ser las manos que impiden el abandono.

La representante de las juventudes socialistas a nivel internacional sin embargo, se ha convertido gracias (mejor no gracias) a la catapulta en la que le han puesto los medios de comunicación, en una figura pública, y como se usa mucho habitualmente, eventiva o anecdótica. En el congreso celebrado por la Internacional socialista, de no recuerdo qué fecha, ni tampoco pretendo buscarla, de ahí el rigor periodístico que quiero poner sobre la mesa, realizó una intervención planeada en primer término e improvisada…¡de pronto! En resumidas cuentas vino a decir que las juventud a la que ella representa no está de acuerdo con una promoción de unos ideales falsos, y que evidentemente no se puede remover la conciencia ciudadana ni exaltar los valores socialistas desde un hotel de cinco estrellas y a todo gas. Pues olé, muy bien dicho.
Ambas figuras digamos… ¿heroicas? ¡Heroínas! Entran en conflicto en medio del panorama televisivo. Para hacer un bosquejo rápido de la situación diré que la plataforma en la que Colau participa abucheó e increpó a Talegón hasta el punto de conseguir una presión cuan, por parte de los manifestantes, que le hizo llorar. Llegados a este punto creo que es la proyección perfecta de lo que vivimos. El llanto del pueblo por la democracia. A esto, Colau, dice que fue así por pertenecer a uno de los grupos políticos imperantes, que a pesar de trabajar ahora desde la sombra, ensombrecieron la sociedad durante su mandato y que bueno… que qué le iba a hacer, ¿no? Después de todo cuando los socialistas llegaron al poder se dedicaron a poner trapos calientes allá donde la política se había vuelto de hierro en el gobierno de Aznar. Una política de complacer al ciudadano e ir tirando. Y así pasaron cerca de ocho años.

Beatriz se defendió diciendo que a pesar de pertenecer a la juventud socialista, ella apoya de manera incondicional la iniciativa ciudadana, y que como persona tiene el derecho humano a asistir a cuantas manifestaciones se convocasen, y no sentirse como alguien ajeno a la efervescencia del pueblo que pide un cambio real.

Si los grupos que afloran, difundiendo un ¡Sí se puede! Y algo de esperanza no se ponen de acuerdo entre sí ¿qué haremos? Puede que continuamente aparezca en algún evento (palabra que o debe ser nombrada con regularidad, a cualquier cosa le llaman evento ahora), un tipo o una tipa que planteé unas ideas reales y verdaderas pero que al darnos la vuelta se enfrente a otras quizá tan buenas como las suyas.
Me da mucha pena que vuelva el caínismo hispánico. Esa actitud que nombró Unamuno si mal no recuerdo en la Tía Tula o Cela en el Pascual (leedlo, eso y la Colmena, Y ya no más), y que tan de modée estuvo en la Guerra Civil.

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Puede que el mojito que me tomé no llevase el azúcar suficiente como para que me impidiera pensar que se está fraguando una situación de desconcierto total, llevando al ciudadano a la apatía. Por ello cada vez más gente compra flores, ni sale a dar un paseo por la Gran Vía una tarde de domingo sin sol. Todos tenemos frío.

Pd. Un último llamamiento, si es que todo lo escrito lo es. Redacción del programa de Telecinco, La Noria. Dejen de llevar a gente que en lugar de hablar escupe. Como un diputado que ustedes llevaron ayer, que ante una pregunta de uno de Izquierda Unida, y el abucheo del público se puso tan nervioso que no supo contestar, tan sólo dijo: – Por Dios, no llevo mucho tiempo en política, yo no puedo decir que…- Disculpe. Pensaba que era usted diputado, y eso, si mi inteligencia no me vacila es importante. Si usted no tiene la experiencia suficiente, plantearse cambiar de oficio por la vocación y tal no estaría de más. A mi no me gustaría que en un futuro un profesor de biología le enseñase a mis hijos las cosas a medias. O que un médico me vendase un hueso roto ya que no tiene experiencia en poner escayolas.

Gracias.

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