Sueños locos. Locos.

Se me ha ocurrido un por qué no.
Escribir de cuando en cuando las paranoias que soñamos. Yo escribo hoy la mía. Me he levanto y rápidamente he cogido papel y bolígrafo. Y he escrito hasta que me acordaba. Lo extraño de todo esto es que al ponerlo por escrito se me ha olvidado totalmente. Los sueños son divertidos. De hecho ayer , al acompañar a mi madre a comprar sábanas me di cuenta de que el sueño está hecho para el ser humano. Quien diga que no es capaz de soñar lo que quiere miente. Porque cuando cerramos los ojos nuestro cerebro da rienda suelta a nuestros deseos.
Podéis mandarme vuestros sueños, a la dirección de siempre.

andrea.tab12@gmail.com

He decidido titularlo: El bohemio.

3 de febrero. Horas de sueño: 5h más o menos.

El caso es que una amiga mía tenía un acosador vestido de rayas. No entiendo por qué, pero de pronto le metemos en el maletero de mi coche. Mis amigas aparecen y desaparecen de cuatro en cuatro. Cambian de posición como en un partido de volley. Cierro los ojos apenas unos segundos y aparecemos en casa de una amiga sólo cuatro de nosotras. Un piso céntrico justo encima del Bukowski. Entonces mis amigas desaparecen y me veo hablando con el acosador que se aleja por la calle bailando de forma extraña. Irrumpe en la escena un tipo que se dice poeta, y empieza a ligar. Pero todo esto en un bar que no tengo ni idea de cómo se llama ni dónde está. Miro a mi amiga de lejos, llegados a este punto confirmo que estamos de fiesta, y niega riéndose con la cabeza. El muchacho se hace un lío y me da un beso. Pienso en lo horroroso de la situación y me subo a una mesa y proclamo que yo solo beso a hombres altos. (Creo que no estoy muy bien de la cabeza).
De la casa de mi amiga sólo conozco algunas partes, y mientras lo pienso vuelven a aparecer las cuatro que he dicho antes. La dueña de la casa dice que sólo puedo quedarme yo y otra más. El acosador vuelve a buscarnos y tenemos que escondernos ahí. Al final me quedo únicamente yo.
Mi madre se pone triste porque ahora no vivo en casa y no tiene con quien hablar.
El chico- verso, por llamarle de alguna manera, viene a casa de mi amiga. La casa nueva. Sin embargo no tengo claro de que sea el mismo chico. Parece más alto. Desaparece. Viene mi amiga con alguien y me lo presenta. Minutos antes en el bar también me había presentado a un grupo de gente que representaban una obra de teatro… pero estaban estáticos.
Ahora viene lo sórdido. La persona que me presenta, dice mi amiga que me casará en un futuro. Yo me asusto, evidente. Sin embargo asiento aliviada, porque a lo mejor de pronto me gusta el matrimonio. Le digo que si lo hago será por el juzgado. Entonces se pone echa un basilisco y me dice que es muy fuerte que no prefiera casarme de forma cristiana. Por eso le explico mi fe ciega, y mi poca confianza en la Iglesia.
Se decepciona y me dice agarrándole el hombro al muchacho, que sigo sin saber quién es, si es el de antes uno nuevo, yo que sé, que no he entendido nada de lo que ha tratado de decirme. Pues ok.
La habitación de la casa en la que estamos es roja con una lámpara que tiene destellos naranjas. Un par de paredes blancas. Pienso que es guay. Voy por un pasillo de la casa y veo la puerta entornada de la habitación de mi amiga que está con un actor famoso, un madurito sexy de esos, pero no le pongo cara porque soy malísima para los nombres. Qué cosa más rara.
Luego me veo en una cama destapada durmiendo. Aún veo la calle cercana a Tribunal. El suelo estaba mojado y no sé si antes había estado lloviendo.

Los sueños son una fatalidad.

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