Homenaje a la naranja.

Me sorprende mucho, pero que muy mucho que algunos ciudadanos norteamericanos de a pie, no sepan ubicar España. Sobre todo esa rara dirección que toman sus dedos regordetes por la comida rápida (ojo que esto va en serio y de broma, pero que diga esto no va a hacer que la atracción que siento por los Estados Unidos se esfume), al dirigirse sin ningún tipo de control y ubicarlo en el cuerno de África. Actualmente incluso resultaría irónico, porque nuestra situación es difícil, y según acabo de leer van a sancionar a nuestro señor presidente por doparse, ese ritmo, esos números, el porcentaje de paro es tan espectacular que es imposible alcanzarlo en tan poco tiempo.

Y mientras todo esto sucede, mientras la gente sale a la calle y no para de establecer diálogo abierto en la calle parece que las palabras se las come la rue, y aquí paz y después gloria, tras unos cuantos palos de aquellos que se han preparado para defendernos ante el peligro. Vaya.
Mientras las personas pierden su hogar, otros tantos se quedan sin trabajo y algunos niños no pueden disfrutar de la pequeña experiencia de comer junto a sus compañeros en el comedor de su colegio, se abre un gran agujero. Pero como Gallardón ya no es alcalde y no abre socavones por medio Madrid con sus obras de infraestructuras y bla bla tenemos a una mujer que ha sido votada de forma unánime por el pueblo, al que tanto aprecia. Digo unánime, es decir un dibujo animado japonés. Porque es todo ficticio. Y este agujero, al que me refiero rimando, se destapa al hacerse público las tramas de corrupción, el dinero en bancos extranjeros y las pensiones completas en lugares exóticos a todo gas. Mientras tanto la gente no puede vivir bien, y por ello recurrimos a la literatura, que en España eso es muy típico, acudir a ella en los malos momentos. Que se lo digan a los escritores del 98. Parece que las desgracias por escrito se hacen palpables, que no es suficiente con acercarse a la realidad. Por ello recordamos al mago Calderón, ”pues cualquier tiempo pasado, fue mejor, que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”. Estupendo.
Lo del tiempo pasado es porque dicen que es culpa de la población que se ha creído lo que no era. Como cuando estás con alguien y aquello se rompe ”porque no buscamos lo mismo, lo siento”. Parece que el idilio del pueblo con la democracia no ha ido bien… Y por eso hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades, mucho. Porque realmente, ojalá todo esto fuera vida y disfrutásemos del sueño después, que ahora es algo ocuro y parece pesadilla.

Todo esto, así tan reivindicativo y tan rojo flauta, puede que esté motivado porque mi padre me ha llamado esta tarde después de comer diciéndome que alguien ha decidido cargarse las becas Séneca, por la radio. Ya ni si quiera dan la cara. Adiós primer cuatrimestre de tercero. Simplemente con lo hurtado por el yernísimo se restaurarían, así a ojo.

Por otro lado, os preguntaréis, pues lo normal, ¿porqué este título?. Pues bien, no es por otra cosa que por las construcciones tan pésimas de oraciones de todos los párrafos de arriba, al tratar de decir que mientras se pasan la pelota, nos la pasamos, entre nosotros, España se ha quedado sola, y ya nadie piensa en ella. Nos vendemos muy pero que muy mal. Yo creo que somos algo más que un par de flamencas, un bocata de calamares y dos matados borrachísimos. España no es un paraíso fiscal, no es un sitio al que venirse de fiesta descontrolada y hacer gilipolleces, desde luego tampoco vamos en burro por la calle y por supuesto que tenemos telefonía móvil, yo soy la primera enganchada. Digo esto porque recuerdo una conversación con algunas amigas que fueron a Estados Unidos y les preguntaron que cómo es eso de ir por la calle con animales. Yo me pregunto lo mismo a veces… hay demasiado animal suelto.

España es algo más y quiero pensar que lo es. Se ha perdido la fe. La confianza en unos valores únicos, todo impregnado de ideas muy románticas y algo nacionalistas. Nosotros tenemos algo más que a Naranjito, tenemos la Expo, tenemos el Quijote, tenemos masas de jóvenes preparadísimos para conquistar el mundo, tenemos música, tenemos cine, museos, teatros, una cultura en definitiva arrolladora por no hablar del paisaje. Tenemos la Sagrada Familia, el jardín de Calisto y Melibea en Salamanca, la multitud de conventos y monasterios en la zona norte, las playas de Cádiz, la mezquita, la Alhambra que estuvo a punto de ser una de las ocho maravillas del mundo y nos tenemos ¡¡a nosotros mismos!!.
Yo creo que alguien se está empeñando en hacer de España algo menor, dejando de lado el querer y el sentir que recorre cada kilómetro. Yo no soy especialmente pesada con el tema nacional porque puede confundirse con nacionalismos y fascismos absurdos. Y es que parece que si llevas cualquier cosa de la bandera de España ya eres amigo o simpatizas con una ideología. Porque cuando alguien lleva la bandera americana o la de Inglaterra sin ir más lejos es de lo más chic, pero la española no. Aunque yo creo que esto depende más del gusto de cada uno, por eso prefiero guardar silencio y hablar de lo que me parece oportuno y creo poder opinar.

Es el momento de ser más en todos los sentidos, de apostar por el producto que formamos en conjunto. De ahí el título. Pensaba hacer una ”Oda a la naranja”, porque me recuerda tanto a Valencia, tanto a Orihuela, tanto a Miguel Hernández… Pero yo no me ciño a la métrica porque me parece muy complejo y prefiero dejárselo a los profesionales.

El otro día mi madre compró una caja de naranjas, que no pasan por ningún sitio. Vienen directamente del lugar donde se han cultivado. Tienen algunas imperfecciones, pero prometo que nunca he probado una naranja mejor en mi vida. Y eso que a mi la fruta últimamente nada, que me he vuelto de un niña pequeña… el caso. Lo que ocurrió fue que al tomarla me transmitió algo más. No era solo una naranja. Era el sentimiento de saber que por lo menos algo va bien.

Y que viva. Los cuadros de Dalí son imperfectamente imperfectos. Porque así somos.

Por cierto, si tenéis ocasión, leed a León Felipe.

Ya no hay locos.
”Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. Se murió aquel manchego,
aquel estrafalario fantasma del desierto y … ni en España hay locos.
Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo…”

Os dejo con una de mis fotografías favoritas, soy una pequeña loca de las fotografías de la guerra civil.

Robert Capa, La muerte de un miliciano. Cerro Muriano, Córdoba.

Robert Capa. ”Muerte de un miliciano” Cerro Muriano, Córdoba.

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