Voz social.

libertad

Cacofonías futboleras casi líricas, anestesiantes hiperbólicos casi humanos.
Dicen ser estrellas del cielo caídas al suelo resolviéndose en un gran golpe.

Terroristas apócrifos de un testamento terráqueo
Arrancado página a página para ser devorado,
Tiempo explicado, mentirosamente arreglado.
Activistas a medias son estos chalecos verdes, sin entender qué ocurre.
Seguirán predicando.

Cultura de masas y cables, alargadores temáticos de conversaciones diáfanas,
Vacíos,
en un mural abstracto que nos incomunica
Rellenos,
de sabiduría conversa casi herejética.

Aparatos móviles, parásitos celulares.
Ondas que no son navegables sacuden con su timbre amelódico
Desprestigiando cualquier paso doble.

Levantamientos pasionales, imágenes exageradamente
Innobles siendo nuevos dioses en una cúpula azul que se tiñe
De rojo al atardecer demostrándonos que el mundo bipartido,
Y que mezclados resultan religiosamente anticuados.

Transeúntes ex convictos de palabras que no les pertenecen,
Siguiendo a todavía encarcelados en una pantalla invisible,
Ocularmente vibrante.
Falsos moralizadores salen a las calles vociferando la nueva religión del yo
Que ya no es colectivamente privada.
Ineptamente inútiles teresianos que en prisiones habitan sin vivir en sí.
Dejad la parafernalia para las bufandas burdeos chaqueta que ya pidieron
La paz y la palabra.

Que acaben:
Los modismos estrambóticos,
Articulatoriamente imposibles
Sintácticamente inefables.

Wagnerianos tunantes, Salamanca os compone trovas
Desde que el mundo es mundo, y desde que la rana es calavera
Que se busca.
Multitudinarios ejemplos eventuales para hablar de neologismos
Raperos, cantantes, malos músicos sin ahondar en generalidades.
Y esto es arte.

Ramos florales de cabezas humanas junto a prados de planos encefalogramas.
Meteorólogos astutos que traman vidas paralelamente organizadas,
Presentando sonrientes cumulonimbos que amurallan la vida,
Impidiéndonos silabear el lloro de la democracia.
El lamento de un ser hundido imperceptiblemente secuestrado al nacer para
Silenciarse y diluirse en la nada. Silencio.

Esta canción es de la película 500 días juntos, o en inglés ”500 days of summer”. Es una buena película para todos aquellos que quieran ver cómo las comedias románticas americanas se han salido del dibujo con los colores. Y leed ”Tiempo de silencio” de Luis Martín Santos, pero ya.

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