NO QUIERO CREÉRMELO.

No me creo que haya gente que al menos no crea en nadie o piense que alguien cree en ellos. No soporto que en este país las personas que están remando se sometan al remolino de fuerza que los lleva a hundirse sin remedio, y encima sin saber a cuento de qué. No entiendo porqué jóvenes emprendedores no tienen trabajo, personas que se han preparado durante muchos años para estar pidiendo trabajo ya de cualquier cosa. Porque el sueño que emprendieron cuando comenzaron a hacer lo que más les gustaba se ha roto al tener que supeditar la libertad a la de otros que manejan el barco a su antojo. Que esto parecen las galeras, y si no sabéis que es que te condensasen a galeras buscadlo porque la situación no es mejor que la de ahora. No soporto ver cómo en la universidad te hablan de grandes valores, te animan a ser un grande en el futuro y lo primero que hacen es cortarte, en algunos casos no en todos, las alas para que te estampes y caigas al mismo agujero al que se está yendo todo esto que otros con cariño construyeron. Me enfada que por otro lado den la oportunidad de recuperar horas perdidas de clase y que muchos salgan huyendo como hacen otros tantos metiendo la cabeza bajo el ala al ver la que se nos viene encima, que lleva ya bastante con nosotros, porque prefieren estar en casa no sé haciendo qué. Y me da igual que sea aprovechando el tiempo, porque se supone que tú has elegido una carrera porque el sistema educativo cree que eres lo suficientemente maduro como para saber qué puedes hacer o qué quieres, para que en un futuro seas alguien de provecho y sobre todo ÚTIL para el mundo.

Porque las personas tienen que ser útiles, tenemos que serlo unos con otros, ayudarnos y entendernos y no montar la guerra, que con una civil ya fue suficiente. Que has elegido TU carrera porque te gusta, porque la disfrutas, porque esto ya no es el colegio y no has tenido que escoger entre ciencias o humanidades. Porque claro que yo soy la primera que preferiría estar en mi cama leyendo tranquilamente o pasando apuntes o haciendo cualquier otra cosa, pero no, yo sé que tengo una responsabilidad primero conmigo misma, y después para con los demás. Y no es justo como tantas otras cosas que están pasando y que a nosotros no nos está importando.

Odio profundamente a todos aquellos que hacen como que no pasa nada, como que no han despedido a miles de profesores, como que no van a quitar filosofía de las aulas, y van a crear una generación de borregos. Porque yo doy gracias, doy gracias por haber podido cursar una asignatura en la que se me ha brindado la oportunidad de pensar quién soy yo y cómo actúo frente a mi realidad. No desprestigio el resto de asignaturas ni mucho menos, todas tienen su función pero no creo que la solución sea aumentar horas de matemáticas en detrimento a las horas que se quitan de filosofía. Y todos aquellos que piensen que está bien, que no importa, que así muchos otros no tendrán que estudiar esa ‘asignatura’ porque era aburrida estarán equivocados. Puede que fuese aburrida, pero parad un segundo, pensad, y si lo hacéis preguntaos porqué.
La educación, sea del tipo que sea, debería defenderse y no ser lapidada, como está ocurriendo ahora.

Yo no digo que el mundo deba ser maravilloso, ni que todos vivamos en amor y compañía, porque para mundo ideal ya podemos viajar al de Alicia en el País de las maravillas, y os aviso desde aquí que ya han anunciado recesión y que el sombrerero por fin se ha vuelto loco y no solo en la cabeza de Lewis. Solo digo que podría ser más auténtico si nos quitásemos la mentira de encima, y se nos dijera cual es la realidad que nos la parecen dar con cuenta gotas maquillada con los resultados de los partidos de fútbol. Que hasta el deporte se ha metido en otros ámbitos. Y con todo el respeto del mundo, qué hace Sergio Ramos escribiendo un libro. De verdad que me parece estupendo que alguien se anime a coger un libro, pero esto qué es. ¿Podemos llamar libro a lo que ha escrito Sergio Ramos?, entonces ”Tiempo de silencio” de Luis Martín Santos, ¿Qué es? ¿Un súper-libro? Pues claro que lo es, pero lo de este señor no merece la categoría que se la ha dado. Y es que parece que aquí ahora cualquiera puede sentarse a escribir un libro. Porque muchos decís que si el fútbol fuese fácil, se jugaría a las cuatro y media a la salida del colegio en un descampado. Pero si la literatura fuese sencilla, se llamaría propaganda.

Me desespera que el amor se esconda. Me pone furiosa que las personas se hagan daño continuamente, que pasen buenos momentos con otros y que a las veinticuatro horas pregunten aquello de, ¿te conozco?. Me pone negra la cuestión de azar, el ser la vida tan arbitraria el no saber dónde vamos a acabar. No me gusta empezar a querer y tener que dejarlo porque la otra parte se ha ido de fin de semana a París con otra persona y me ha mandado recuerdos. No me hace gracia pensar como cada día muchas parejas se rompen porque a veces lo difícil es darte cuenta de que amar no es fácil, que cuesta y que cuando comienzas a hacerlo eres tú solo claro, pero también dos. Y que comienzas a tener cuatro ojos en lugar de solo un par, y de que a lo mejor no llevas gafas pero te das cuenta de que sin ellas te faltan algunas dioptrías.

Me duele ver cómo gente muere todos los días en accidentes de tráfico por culpa de alguien que cuatriplicaba la tasa de alcoholemia. Cómo estás personas que pierden a sus hijos se levantan y ven que ya no están. Cómo alguien puede dejar a su hija en la boca de un metro y recibir una llamada de teléfono ya entrada la madrugada diciendo que no va a volver a verla más porque ha muerto asfixiada en un túnel de una macrofiesta. Porque a los del Madrid Arena debería caérseles el pelo a todos, deberían irse a dormir pensando que una chica que quería ser abogada ya no lo será, que una que sus amigas consideraban pilar fundamental ya no está y la casa se viene abajo, y de cómo otra que estudiaba químcias ya no dará clases a mis hijos, que vendrán enfadados porque no entienden los compuestos inorgánicos.

Porque parece que nadie toma cartas en el asunto, que no hay responsabilidades, y que todo es un gran problema que parece que nos ha sentado mal. Pues es verdad, no vamos a negarlo. Pero es la vida, y en lugar de remar todos a destiempo y mal deberíamos empezar a saber dónde esta el norte. Y empezar a impedir que gente se suicide porque pierden el hogar donde han criado a su familia, lugar donde guardan sus mejores recuerdos. Y no me importa que mis palabras huelan a demagogia, ni a indignación. Estoy enfadada y creo que debo expresarme, que para eso tengo voz, aunque parezca que no tenga ya ni voto.

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