Colores.

Hace poco me dijeron que yo era algo así como una especie de cámara de cine. No tanto como un guión, ni como el guionista que con su ingenio trata de llevar lo escrito a una gran pantalla, y que se enfrenta al miedo de cara. Al gran público, la masa de espectadores armados con una caja de palomitas y esas pajitas que solo sirven para hacer ruido sorbiendo el refresco. Pero hay algo peor que todo esto, y es la gente que compra nachos con dos salsas a falta de una. Esperad no. Que existen unas criaturas peores que no deseo ni a mi peor enemigo encontrarse. Son aquellos que cogen prestados los vasos haciéndose los locos en el cine, que se sirven agua, y salen de la zona de comprar sin más. Con una pajita en la mano. ¿Vas a beber agua con pajita? – Acomodador, llévese a este impostor. Y apúntele con la linternita. QUE LE ESCUEZAN LOS OJOS. Con crueldad.
El caso es que me vi un poco forzada a pensar que era largamente aburrida, no por mi metro setenta, del cual estoy bastante orgullosa, pues la genética anunciaba lo contrario, si no por las descripciones que hago, el ambiente, como cuento las cosas. Pero como he empezado a quererme un poco deseché la idea, y pensé algo así como que de mis manos podían salir tantos detalles que a lo mejor podía estar contándote algo, hablándote, o leyéndome, en este caso tú, vos o usted, y que pudieras llegar a tenerlo delante. Pero no es una brujería que se somete a mi deseo de querer contar lo que me parece que es bien, no. Yo estoy experimentando.
Hoy quería hacer algo distinto, como ha venido el señor Antonio Martínez Sarrión a darnos una conferencia, pues he pensado que su surrealidad podría dejarme hacer algo nuevo hoy, comentar una fotografía por ejemplo. No me he muerto de la originalidad, pero al menos sigo viva escuchando a Suede. Os pongo un poema de alguien que nos ha dicho, mejor, nos ha sorprendido, fascinado con cosas como: ”Debemos atrevernos incluso a desafinar”, ”Ya solo me gustan las anédotas”, y que ha escrito un ensayo fantástico (aún tengo que leermelo, pero me fio bien de la persona que nos le ha presentado hoy): ”Sueños que no compra el dinero”.

Riquezas

Unos sostienen sus huertos oreados,
sus panales, sus eras y sus viñas,
mas no conocen las fases del mosto.
Yo no te tengo más que a ti.
Otros tienen sus flotas y arsenales
y capean temporales en la Bolsa
durmiendo entre unos brazos mercenarios.
Yo no te tengo más que a ti.

Los demás tienen prisas y negocios
y tratan de llegar pronto a una cita
para que esta demencia continúe.
Yo no te tengo más que a ti.

“El centro inaccesible” 1975 – 1980

Es increíble imaginar, por ejemplo, que todas estas personas poseen un mismo ideal de calle. ‘Lugar transitado, que divide ciudades, que organiza zonas, paisajes y monumentos’. Podría hasta incluso imaginar que comparten unas nociones básicas de voz, como podría ser, ‘método de expresarse frente a iguales’. Puede que me esté equivocando, porque según algunos titulares de prensa, toda esta gente no eran más que alborotadores, gente que no se conforma con el sistema. Grupos violentos de jóvenes en paro, que trabajan otros por un sueldo que de la palabra vivir solo les da para comprar la v, y no precisamente de vivienda. Estas personas, mis amigas detrás del objetivo de mi cámara también, piensan y como existen escriben, y al hacerlo mejor que sea sobre un papel grande, blanco, teñido de colores, como las banderas que se ven a lo lejos, cerca, y entre medias, adoro la perspectiva múltiple que los ojos con o sin gafas pueden percibir, tienen pancartas en la mano. Son de cartón, de papel, de papel pinocho, con adornos o sin ellos. Pero sinceramente no creo que sean armas con las que defenderse de pelotas de goma, insultos, violencia y algo de gas. Tampoco son escudos que son excusa, si no caras cargadas de sentimiento que piensan que cambiar es progresar, conversar es avanzar y cogernos de la mano significa ir siempre hacia adelante.
Es curioso por otro lado, la pegatina de la señal. Actores. Actores. Acción-escena. Escuela de actores. Claro que son actores, si entendemos personajes, si entendemos personas, si entendemos vida como principio básico a vivir viviendo. Lo que pasa que es muy diferente poseer un guión propio, donde nosotros mismos marcamos las anotaciones a los márgenes, elegimos el vestuario pero no el escenario y hablamos con aquellos a los que nuestras palabras están destinadas a ser marionetas de un simple guiñol. Que el lobo se aproxime a nosotros no es nada nuevo, los tres cerditos y Caperucita ya lo padecieron pero no con esas orejas, ni con esos dientes. Es hora de decir basta, feroz, feroz, vale ya.
Me gusta esta foto, porque se confunden las personas a lo lejos, y se van haciendo más y más claras si desplazo la mirada hacia adelante. Es lo que yo quería expresar, lo que yo quería decir, lo que yo vi. La idea, el concepto por el que se camina es el mismo, y se va haciendo más nítido a medida que pasaban los segundos. Tic, tac, tic. Queremos ser escuchados para hablar. Por cierto…si adivináis a ver el cartel del restaurante Vips, no es casualidad. No lo creo. Toda esa gente es muy vip.


‘We’re the lovers in the street…”

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