¿Qué tiene usted en la cabeza, agente?

Cuando miré el reloj del móvil, vi unas cuantas llamadas perdidas de mis amigos. Les llamé y les dije que estaba bien, que no se preocuparan, ellos me dijeron que ya se habían ido a casa, no sin antes preguntarme si me había quedado sola.  Miré a Mario mientras hablaba con Arri riéndome, y también a Andrea. Vaya muchacha, siempre fumando. Cuando colgué, abrí y cerré los ojos unos instante, estaba algo cansada y me apetecía mucho hacerle una visita al país Micolchón, concretamente, a Minórdico. Pero la noche no quiso dejarme coger el primer vuelo, mientras en mis oídos se escuchaba perfectamente: ”Pasajeros con destino Micolchón…”. Es ese instante que os cuento, la gente comenzó a subirse al muro que teníamos al lado.

Parece ser que un chico, bastante idiota, todo sea dicho, había cogido tres bolsos que no eran suyos y había salido corriendo. Los policías estuvieron rápidos, le echaron la mano al cuello en un pispás. Todos mirábamos la escena algo sorprendidos, bueno, en realidad no. Aquí en España el cotilleo es fiesta nacional, deporte y ley, así que quizá,  a mi me cuentan que ese chico ha hecho tal cosa, y el rumor en diez personas más allá es, que en realidad, no eran bolsos, sino bolsas cargadas de dinero del Banco de España. De esa manera sí hubiera entendido la cantidad ingente de policía nacional y anti-disturbios que más tarde cargaron contra todo lo que se movía. Todo hasta aquí, más o menos normal. Cogen al chico entre diez policías, yo creo, francamente, que era peligrosísimo, un muchacho bajito y delgado, aparentemente sin apariencia de llevar armas de destrucción masiva, medio borracho, que yo creo que apenas se daba cuenta, claro. Se entiende. Es normal. Tratémosle como lo que es, ¿no? Un animal. Le cogieron, le tiraron al suelo, le inmovilizaron con las porras y luego un par de patadas de propina después y algunos puñetazos, estuvo bien. Seguro que se integra perfectamente en la sociedad, y al llegar a casa lo primero que les dice a sus padres es: ”Quiero meterme en la Academia de Policía, para ser una buena persona que mire por el bien de todos.” Con un par de policías hubiera sido suficiente. Por eso se malinterpretan muchas cosas actualmente. Como que los pandilleros de siempre, que van hasta el culo comenzasen a tirar botellas.

Algunos titulares que he leído al levantarme eran ”lluvia de botellas”, ”algunos agentes recibieron botellazos desde gran distancia”, y un largo etc. Es más que evidente que la respuesta en Twitter fuese ”la actuación policial de ayer es una vergüenza” y ”correr para que no me disparen a la cabeza”. Volviendo al tema, sí es cierto, porque si me pongo a escribir la verdad, es lo que ocurrió realmente, que lo que digo, se pusieron tontos a tirar botellas a la policía, arrinconándoles en la caseta de graffitis del lago de la Vaguada. Los insultos iban increscendo, o como se escriba, y los policías salieron corriendo para la comisaria, la del Barrio del Pilar, que está al lado. Pero no se marcharon para quedarse rellenando formularios, si no que volvieron con escudos y con porras más grandes (¿Eso es posible?), yo creo que en realidad venían con una valentía mayor. (Qué leche, los botellazos les habían Hinchando las narices). Empezaron a cercar, la maniobra de dispersión se pareció muchísimo a lo mismo que hicieron el día de la MTV, ¿Os acordáis?. Pues bien, comenzaron a subir para la zona del bosque, este año han puesto unos focos terriblemente mortales para nuestras caras de llevo aquí desde las once y media. Estaban cada vez más cerca, si hubiese visto a Leónidas por allí gritando: ‘Espartanos, ¿cual es nuestro oficio?‘, muchos chicos hubieran respondido a su jefe sin dudar. Estábamos preocupados, no queríamos irnos a casa, pero tampoco queríamos quedarnos allí, cuando hay jaleo de este tipo, es mejor buscar las llaves de casa en el bolsillo e irse.

El día anterior Kiko Rivera había estado pinchando ahí, donde nos habían desplazado y esperábamos que nuestros ojos nos contasen qué estaba pasando. A lo lejos, entre los árboles vimos cinco furgones de policía muy rápidos, derrapando en el barro, efectivos bajándose y …venían hacia donde estábamos. Es increíble cómo en un mismo lugar, en cuestión de 24h, se pase del júbilo-fenómeno-friki-fan, a que en tu cabeza retumbe la marcha de las valkirias de Apocalipsis Now. La luz se filtraba entre los árboles, una nube de polvo se había levantado. Ahora la gente corría, y sin darnos cuenta, ya estábamos totalmente fuera del recinto, a escasos tres minutos de casa. Si mirabas en dirección a la churrería, una masa de chicos corrían internándose en las plazitas de los laterales. Escuché algo así como: Esto parecen los San Fermines. Y no le faltaba razón. Cuando recibes un comportamiento irracional, respondes con otro igual de distinta magnitud. Recordemos que tienen pistolas de pelotas de goma, y bombas de gas lacrimógeno. Nosotros dos piernas para correr. Nos movimos en este orden: de cruce en cruce. Mientras tanto, mis amigos preguntándome si estaba ahí, si lo estaba viendo. Pauli me dijo que me fuese. Y eso hice.

En la Ilustración, donde hace unos años montaron un circuito de obstáculos de tanta obra, para finalmente un par de túneles fue el escenario. Hay tres cruces. Pues bien, a medida que avanzábamos con cuidado respetando los semáforos, la policía se alineó protegiéndose con escudos. No entiendo muy bien por qué, no teníamos nada, teníamos miedo y queríamos irnos a casa, también frío. Al llegar al último, nos paramos. Miramos con asco y tristeza aquello. Diecinueve años viviendo en el mismo sitio, bajando a la misma explanada riéndonos con la misma gente, y este año pasa esto, que no tiene ni pies ni cabeza. De repente pareció que los policías se retiraban, pero nada más lejos de la realidad. Es como cuando el mar se retira de forma extraña de la orilla, para luego volver con más fuerza, convertido en ola gigante de treinta metros. Un tsunami. Aparecieron más furgones, venían desde los arcos. Estábamos más relajados, seguro que irían a dar una vuelta por la zona. Un camión paró a dos metros escasos. Abrió la puerta con pistola en mano, yo muerta de miedo no podía ni moverme, una mano me cogió y me dijo ”Por lo que más quieras, corre”. Corría sin saber muy bien por qué, unos ruidos sordos marcaban los angustiosos segundos, escuchaba las pelotas de goma golpear a los que corrián detrás de mi ( ¿Has visto profe de morfología? Me he quitado de decir detrás mía.) Ese camino yo lo recorría los veranos al volver de la piscina, conocía la valla blanca, que ahora a la luz azul de los coches, se volvía más negra que nunca. Al llegar a la esquina de mi casa, me dí la vuelta, cada vez más cerca. La giramos corriendo y nos metimos al portal. Cortaron la calle, estaban ahí. En ese momento, me acurruqué en mi jersey navideño gris y rojo.

Tenía miedo, y a quién iba a acudir. ¿A la policía? Si son los que están repartiendo. ”No mire señor agente, un coche ha parado a mi lado y se han bajado siete policías armados de arriba abajo con pistolas. ¿Puede hacer algo usted por mi?” En los monólogos de Goyo Jiménez, gran genio, habla sobre la sociedad americana y creo recordar, que le dedica una parte al cuerpo de allí. Aunque lo haga desde la ironía y el humor es cierto. Los policías allí son figuras de confianza, que aportan seguridad, allí ves a un policía con  su chapa en la que pone su apellido, ‘Smith‘, y piensas, es Superman. Aquí ves a Pepe y a Manolo, quizá Alfredo, dispuestos a enchufarte. Quiero llamar a la lógica, al raciocinio. No está bien tirar botellas a la policía, pero volvemos a lo de siempre. Gandhi dijo: Ojo por ojo y el mundo acabará ciego. Y así es. Ayer a un chico le atendieron los servicios sanitarios por un golpe tremendo en un ojo por culpa de una pelota. Si querían tratarnos como ganado eso hicieron. Si quieren que pensemos como animales, no lo tendrán. Lo interesante de todo esto, son los de arriba. Dar luz verde para cargar contra chavales, es despreciable. Los que digan lo contrario deben dormir fatal por las noches. Como yo hoy. Por que a partir de ahora ya puedo decirlo. Estuve en el 25s, también en la MTV, y ahora en el portal de mi casa. 

Este tema, es de lo más adecuado. 

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