El patio.

El otro día estábamos tomando unas cañas en el Cien Montaditos, más bien unos tintos de limón. Cuando llegamos, tuvimos que aparcar bastante lejos, el caso es que teníamos que haber llegado antes, pero Irene tuvo que recogerme y a la Pauli también, así que no sé de qué nos quejamos, llegamos después de todo. Mierda, están todos los del colegio ¿Quiénes? ¿Son todos de vuestro cole?Vaya panda de niños . Nos sentamos fuera, no nos importaba ver el partido, total, los salvajes de delante nos iban a seguir chillando al oído ¡¡ÁRBITRO CABRÓN!! ¡¡PUTOS CULÉS¡¡… Madre mía, vaya golpes, van a acabar cargándose el puto cristal Mejor. así sacan huellas ¿Qué dices Jerez? Tía que luego lo puede recoger la policía… bueno dejadme, que hoy estoy empanada… Pues como máximo al llegar a casa ponte a ver la Bella y la Bestia, ¿eh?– Nos reímos todas, y el tinto también lo hizo.

Empezó a oler a tabaco muchísimo, y yo me medio enfadé y casi tiro el bolso contra el cristal, ‘ a ver si les ayudo a cargárselo‘. No había metido el tabaco en el bolso, porque era el mismo bolso que me había llevado esa mañana para ir a la Vaguada con la Oli, y claro, buena relación hay, y por lo tanto implica respeto Andre, ¿te gusta esta camiseta? ¡Ay! Mamá, no sé, la que a ti te guste… ¿o no? Qué poca sangre tienes de verdad Joder, tú también dices lo mismo Qué sosa eres…

Perdona digo a las chicas de la mesa de al lado ¿Tenéis un cigarro? Yo creo que nos vio con pintas de eszquizofrénicas agresivas y violentas (parece un grupo de heavy metal español), me miró raro y siguió hablando con sus amigas.  –Tía, ¿has visto? Vaya retrasada ¡MALEDUCADA! ¡Qué gentuza macho! Tronqui Pau, que está al lado. Me da igual, ¡¡feas!!. Nos volvimos a reir, ahora porque una nube de humo nos envolvía, y eso que estábamos en la calle. En una terracita, vamos, que ni en verano. Los criajos de delante se estaban fumando algo, que no tengo muy claro qué era. ¡Qué juventud! Vienen fuertes los chavales estos ¿eh? Me recuerda a cuando fumábamos en las gradas, antes de que nos dejasen salir a la calle durante el patio, ¿os acordáis?Tía, era muy agobiante, todo el rato… ahí… como yo que sé qué Si es que eráis tontas Éramos unas malotas…pésimas. Patético.

La gente de nuestro alrededor, y los que estaban dentro del bar, parecían concentrados en dos cosas: estar atentos a la pantalla de los televisores, y a la megafonía. ”El Cienmon” como lo llamamos habitualmente, suele llamar a la gente por un micrófono, pero no te enteras ni del nodo porque parece que te están hablando en un dialecto bereber. Nosotras a nuestro rollo. Después de todo… ¿realmente habíamos puesto como excusa para vernos, ir juntas a ver el partid0? Pues no. Después de todo. Después de todo este tiempo. Después de todo este tiempo juntas, no teníamos que poner ninguna excusa para vernos. Es más, nos solíamos ver con frecuencia, las excusas se habían convertido en algo secundario. Oye… ¿os acordáis… de cuando le pintamos la cara a Irene en clase de la de francés? (risa malvada de Rosa) Siiiiiiiii, habéis contando esa historia mil veces ¿Cual, cual? Pues mira Malvi, resulta que… estábamos en clase de francés, ¿no? Pues le empezamos a pintar a Irene la cara con rotuladores de colores, y la profesora le pidió la agenda Y se levantó tapándose el pelo con la cara, y le puso una nota en la agenda y nos dijo que parecíamos niñas pequeñas, todo esto… como en… ¿cuarto de la ESO? (Más humo, más risas) Y ¿os acordáis de las caras de Xupi en clase? ¡AY, AY, AY! Rosa se reclina en su asiento Cuando Xupi le dijo a Joaquín: ”Joaquín, no te voy a hacer caso y voy a pasar de ti, porque no me escuchas cuando te hablo, y yo quiero atender y me dices que no, ala”. (Momento de explosión, ni la bomba de Hiroshima). Vale, vale… y esa vez que a la de mates se le cayó la tiza…Y la cogió Irene… Tía no contéis eso… Y le dijo: ”Ana, Ana, cógela” Y se la lanzó a la bata, cayendo al suelo y le dijo muy solemnemente: ”Irene, la agenda” Se estaba riendo No mientas.

Mamá, no quiero ir a comer al colegio, nadie se queda. Oigo a mi hermano decir a Oli cuando llego a casa. A mi padre le ha dado por poner la televisión a todo gas, y está viendo Gandhi… Se piensa que vivimos en un chalet en medio de Montecarmelo sin vecinos y con paredes de tres metros de grosor, no lo entiendo. Encima tengo que hacer los ejercicios de morfología. Toma polvorones, como dice la de Aranjuez. Hay un ambiente extraño en casa cuando Irene me deja en casa después del partido. Diego, deberías quedarte a comer, yo los años en el patio del recreo los recuerdo como los mejores. Los que se quedaban a comer, daban dinero a los que se iban a casa. Esa distinción era mundialmente famosa. Y nos comprában chuches en el kiosko de enfrente, aunque alguien pensase que nos colaban… ¿droga? Enfin. Además, que en ese tiempo pasaban todos los cotilleos, y luego llegabas por la tarde y nadie se enteraba de nada. Recuerdo una conversación entre Irene y yo sobre si el hombre del kiosko tenía piernas o no, porque NUNCA le habíamos visto salir…y… Andrea, hay garbanzos y pescado Entonces me callo. Miro a mi madre con un gesto de: ”¿Le vas a dejar enfrentarse solo a las legumbres? Ya sabes el aparato digestivo del que goza tu hijo…ejem.” 

Me acuerdo de cómo bailábamos, de cómo nos reíamos, y de cómo montábamos los pollos por las escaleras para subir a clase. ¡¡JUMANJIIII!! De cuando hicieron un amago de poner un ”chiringuito” donde podías comprar comida para el recreo en el comedor, vaya bocadillos de queso…mmm… También de los chicos, porque claro éramos las chicas y los chicos, tiraban los balones a la piscina, que por cierto, ni puta gracia. No se cansaron ni en segundo de bachillerato. Eso sí, un punto a favor… juro que el pasillo al aire libre de los dos edificios de los mayores era lo mejor. Apoyarte en la barandilla… mirar las piscina, los árboles a lo lejos, las casas…Ahora sin embargo, estamos en un módulo, el VII concretamente, de la uni…la clase es muy grande pero se me escurren los papeles porque las mesas están inclinadas. Suelo ir cuarto de hora antes, hay bastante competencia en eso de coger sitio. Espero a Lola en la Renfe, hablo con Beurris por el güasá porque la de morfología se le ha quedado mirando en el vagón y no sabe quién es Mierda, los ejercicios… y poco más, el saludo a la cigarrita Ángela… y eso. Ahora bailamos el Oppa Gangam Style por los pasillos de la facultad, debemos hacer un día un baile entre todos, y me cruzo con los Modernos mientras me cantan el vídeo que les enseñé, que a su vez me lo enseñó Dolores, Lola o Cherry Cola, como queráis llamarla. ”Vamos a disfrutar mi sexy chambelán… comerte tu cuerpo azteca” . Os recomiendo verlo. Tomamos palmeras o trenzas de chocolate…son mis favoritas. El del bigote de la cafetería pequeña nos saluda y sonríe… el año pasado no, porque estábamos en nivel amateur, ahora somos algo más mainstream. Y por lo demás… también tenemos ‘enemigos‘, como Vendetta, el pelota que se parece a Luis, gente de la que chismorreamos, como La tetas, Boops, o simplemente Princesa Bultos. Luis viene con su gorro de barriero ahora a clase. Miro por la ventana y no es como esos días de invierno en el cole, en los que te aburrías y entornabas los ojos para ver si eran copos lo que caía por la ventana o los gritos del profesor o profesora de turno. Ahora me asomo, habitualmente en Medieval, porque prefiero mirar por la ventana que mirarle a los ojos y que me pregunte algo que no sé, y ver cómo los de filosofía están tocando la guitarra y fumando A la luz del Lorenzo, como Los Delincuentes. ¡Ay que ver¡, Cómo está el patio…

The love we share seems to go nowhere…

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