BLOQUE 2 de 3: Generación del 93. ¿Quiénes somos?

Antes de seguir la conversación, y a pesar de que me miraba en plan ‘puede que me interese algo de cotilleo‘ , una voz en off sonó en mi mente. Me acuerdo que pensé: ‘Mierda… no tenía que haber bebido tanta cerveza. Voy a hacer el ridículo’.

”El 13 de enero se firma en París el primer tratado para controlar las armas químicas. Con ello me refiero a la bomba de criaturas sin control que nacieron en ese año. Sería precioso afirmar, por ejemplo, que nuestra existencia se constituyó a raíz de un gran apagón, y que fuimos obra y gracia de un corto circuito, que años después haría que nuestras mentes adolescentes se colapsaran, pero no.

Muchos nacemos de la generación de la serie ‘’Sensación de vivir’’. De hecho hace poco le pregunté a mi madre el por qué de mi nombre, si había tenido un motivo secreto por el que llamarme así. Su respuesta fue literalmente: ‘’Era la chica feíta de Sensación de vivir, pero que con su encanto interior se llevaba a todos los chicos de calle’’. Mi cara de acelga recién sacada del escurridor del colador del colegio era patente. Más tarde comprobaría la poca verdad que se escondía tras esas palabras amables. También somos aquellos que pensamos que llevar gafas de sol es sinónimo de anonimato, y que cuanto más oscuras y más estrafalarias mejor. Que si llevamos piercing que sea en la tripa, y el mordisco en los labios. Somos los de después de Naranjito y los de antes de la muerte de Kobain, y la constitución de la Europa de los quince. Por eso me gusta pensar que estamos en tierra de nadie y que por lo menos, Audrey Hepbourn disfrutó o no, (no lo sé bien, en ‘’Desayuno con diamantes’’ no se expresa con claridad) de sus últimas horas de vida en ese año, mientras nosotros luchábamos por morder las primeras de nuestro soplido actual.

Como todo lo mordido es un corte, y por corte se entiende, al menos en mi casa, en mi nevera, un trozo de helado con cucurucho a ambos lados, me quedo con la parte del chocolate. El más sabroso, algo derretido claro. Más tarde alomejor llegaré a contar algo interesante. Lo contaré vamos. Es por eso quizá, por lo que escribo esto. Porque me parece una pérdida de tiempo no hablar de nosotros. Yo también soy de esta generación. Maldita generación del 93…”

No era ninguna voz de una peli de la Metro. Era yo, hablándome a mi sobre el prólogo que había escrito esa semana. ‘Quiero o necesito más bien, darle una utilidad a lo que he escrito… pero, ¿Cómo?’. Pues bien, me volvió a mirar y salí de mi ensoñación momentánea.

¿Sabes que la profe de Expresión me ha dicho que no sé escribir?

¿Perdona?

Que en la uni, tengo una asignatura que se llama Expresión oral y escrita, ¿no?. Pues me ha dicho que no sé escribir, me ha puesto un seis y se ha quedado de un ancho…Llegas pensando que escribes cual Cervantes y no eres más que una de esas celebrities que ahora se dedican a no escribir best-sellers sobre sexo o cualquier tontería. Que por cierto… ‘Los grandes best-sellers de hoy serán los pequeños olvidados del mañana‘, nos lo ha dicho hoy el de hispanoamericana y…

Pero cuéntame. Qué ha pasado con él.

Esto se está poniendo serio. Bueno, puede estar bien.

Me interesa mujer. Quiero saber cómo estás.

 Nos conocimos al principio. Yo no tuve necesidad de mirar ni hablar a nadie más a pesar de conocer a un par de ellos más. Durante algunos días hablamos, y la verdad es que encajaba en lo que yo tenía pensado. Quedamos y nos reímos mucho. No puedo estar con alguien que no me haga reír. Me habló de un autor, Tzara,  que había sido  la pieza decisiva del futuro en el que estaba yo viviendo.  Lo gracioso es que era futurista. Muy dadaísta, y luego otras cosas.

Y bueno pasan días y meses las piezas comienzan a chirriar. Todo chirriaba. Era como un gran robot que me iba persiguiendo. Cuando le planté cara y me di la vuelta le mire a los ojos, a ese gran robot, y se rompió ante mi. Se desplomó haciéndose cenizas…

Una rosa ha nacido entre mis manos…

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2 comentarios en “BLOQUE 2 de 3: Generación del 93. ¿Quiénes somos?

  1. Me encanta la manera en que hilas las historias, las frases, cómo pasas de un tema a otro sin que casi nos demos cuenta. La prosa ágil. Enhorabuena.

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