El género.

Hoy quiero hablaros desde un tono distinto. Como de mayor. Recuerdo hace algunos años que mi padre me decía:- Andre, tú que te consideras… ¿pequeña o mediana? . Por eso intuyo, que he puesto (¿inconscientemente?) que os voy a hablar como si fuese mayor, no por que lo sea.

Mi hermano últimamente no para de contarme las cosas que quiere hacer. Que si se va a ir a tal discoteca tal día. Que si ha quedado con sus amigos para ir a no sé dónde. Que si va a ir a las Fiestas del Pilar y que si le veo con sus amigos no le moleste… en fin. También he respondido a estas cosas, como es natural, con frases como: Las discotecas son un rollo, dónde cuando y con quién vas, o si te veo con algo en la mano no vas a tener Madrid para correr. Él no se queda callado y me termina de hundir con tres cartas: sota, caballo y rey. ‘Tú ibas con tus amigas todos los fines de semana’, ‘Y a ti qué te importa’, ‘Tú probaste el tabaco con 15 años, o menos’. Muerte y destrucción. Fin. Tocada y hundida. Houston tenemos un problema.

Los sábados recuerdo que eran días de gran emoción.  Te despertabas a las doce de la mañana, y sin desayunar te conectabas al messenger, por que no existía aún el tuenti, y repasabas tu lista de contactos. Seguidamente ponías la cámara del ordenador y chateabas con tus amigas, enseñando el modelito elegido, dejando espacio a modificaciones/opinión de la persona en pantalla. Los accesorios eran lo de menos, una vez cada dos meses por lo menos a los hippies de Goya a ver si habían traído algo ‘pijito’. Se llevaba mucho una especie de concha que apenas nos dejaba respirar de lo apretada que la llevábamos al cuello, o un elefante de plástico con un cordón a juego con la ropa que llevábamos ese día. Unos bolones enormes, tipo perlas en las orejas…Así tengo ahora las orejillas, con agujeros enormes. Y luego la Oli no me deja ponerme dilataciones.-Pero hombre, que eso da un aspecto de guarrindonga…ya tienes demasiados agujeros-.Se me olvidaba. Facilmente…la fila de pulseras empezaba en la muñeca y podía llegar hasta la mitad del brazo sin prisas. Todo para ir a petarlo a la discoteca light de turno. Esperar una cola enorme con nuestros flyers en las manos, firmados previamente por alguien que pensábamos que era super guay. A día de hoy probablemente esté repitiendo cuarto de la eso por quinta vez, yo que sé. – ¿Sabes qué mamá?- decía cuando subía al coche con los pies destrozados de esos taconcitosHe podido coger una camiseta de la discoteca esa Coco loco… es lo más, me la voy a poner para…– no me la llegué a poner. Solo para citarme con la almohada por las noches. Como el resto.

Sobre el alcohol y el tabaco y el resto de gilipolleces… pues como todo el mundo. Es gracioso después de todo, por que es verdad. Se empieza a fumar por chulería. No me digáis que no. Vosotros por que queréis ser rebeldes sin causa, y nosotras por que queremos ser Cruela de Vil, obviamente no para tener teñido el pelo a dos colores, si no por esa majestuosidad, ese poder, observar a los otros a través de un muro de humo…Y claro la primera calada es devastadora, una tos y un mal cuerpo que piensas; ‘Vale ya soy guay, puedo dejar de hacer el gilipollas‘. En la película La chaqueta metálica, hay un momento que me gusta especialmente, en el que los personajes mantienen un diálogo y se dicen algo así como:- ¡Eso son gilipolleces¡+ Ya, pero tú eres mi gilipollas favorito. Esta cuña cinematográfica me sirve para decir que sí, que el tabaco es una tontería, y que no es bien fumar si no mucho bien dejarlo. Analizándolo, llego a pensar que muchos momentos intensos de mi vida los he vivido al lado de ese palito bicolor. Pero distan mucho de ser gilipolleces esos momentos, ¿sabéis? Creo que es absurdo decir con diecinueve años que dejo de fumar, ni que esté enganchada ni nada de eso, ¿no? Pues sí. Es triste, pero me agarro a ello y lo dejo y lo retomo por épocas por que me hace sentir bien, por que me hace recordar cosas. Lo dejaré cuando quiera me digo a mi misma. Sabré cuando es el momento.

La otra cosa… esto del alcohol. Qué os voy a decir. Los niños cada día empiezan más jóvenes a beber en los parques hasta las nueve de la noche que tienen el toque de queda. En verano les ves algo más por que se está bien en la calle, pero es que en invierno es puto alucinante (vaya, no estoy tan desenganchada), con guantes y pasando un frío del círculo polar Ártico por tener un vaso con hielos(más frío) en la mano. Y es que yo hacía eso también. Eso que ahora veo lejano yo lo hacía. Existen muchísimas fotos, algunas de las cuales ni me acuerdo de lo que había bebido, y me parece tristísimo no. Lo siguiente. Sin embargo el camino que recorres hasta que te das cuenta de que por beber no eres más divertido, que por beber con tus amigos no te van a querer más, que por beber no vas a ahogar la semana de mierda que has tenido por que tu cuerpo adolescente está cambiando por dentro, rollo el experimento este del que tanto se habla y que no pasa… lo del Mentos en la botella de Coca-cola que explota. Eso. Y que tu amor platónico va a seguir sin mirarte por que prefiere a tu amiga. Somos monos de imitación. Hace relativamente poco, descubrí el encanto de la cerveza. Mi amiga Paloma que es estupenda, la ama. Y en el fondo lleva razón. El otro día quedé con alguien y fuimos a tomar unas cañas por ahí. Fue muy bien y lo cierto es que era algo distinto. A pesar de seguir siendo alcohol en sí. Es que no sé explicarlo, os dejo que lo descubráis.

Mi abuelo estuvo el otro día por casa. Se había comprado un GPS, y se lo estaba enseñando a mi padre y tal y cual. – Es que Madrid desde que están aquellos haciendo la puñeta no hay quién lo entienda– Yo me quedé en el marco de la puerta observando la escena. Bebían cerveza. ¿Lo vais pillando?. Mientras mi padre se lo explicaba como podía, el pobre hombre asentía, pero yo sé que no se enteró de nada. De hecho en el momento en el que puso ‘Avenida‘ con ‘b‘ delante de mi (falta de respeto), casi me da una taquicardia. Temí por todas esas personas que cogiesen el coche ese fin de semana, alomejor tendrían que aguantar a un señor con aspecto de caballero andaluz enfadado. No sé qué manía tiene de llevar siempre una mini navaja encima. (Risa malvada), No temáis.

A lo que voy. Nunca se deja de crecer, al igual que son malos tiempos para la lírica. Y yo sinceramente creo que nunca se deja de aprender, de descubrir cosas nuevas, pero que debería haber un orden cronológico en todo ello, que no hay que correr. Por que esos enanos que vienen detrás de nosotros, al igual que nosotros somos liliputienses para muchos otros, no vienen a reinventar el género pícaro ya existente(Me tengo que volver a leer El Lazarillo de Tormes. Para Barroco. Otra vez. Van 5). Como si pensasen que van a inventar algo nuevo. Yo también iba con mis amigos al chino de la plaza a comprar alcohol por que no tenía los años. Yo también pedía a un mayor que me comprase tabaco. Iba a los parques, salía, reía me divertía. Pero de la edad que tengo ahora no me mueve ni el tato. Solo el tiempo. O alguien que esté jugando con las tijeras en la universidad.

‘So I spent guessing on you, oh. You are a lover of the wild and a junker of the heart’. 

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En cuestiones de lengua, mucha modestia es poca.

Me levanto de la cama, con un frío que ni Walt Disney en sus mejores años. ‘Mierda, ya me ha quitado el nórdico, sabe cómo levantarme de la cama’. Apenas puedo hablar por que mis labios tiemblan un poquito y por que tampoco quieren gruñir en lugar de hablar. Medio encogidita me vuelvo hacia mi armario e intento evitar el espejo. ¡GROAAAAR! ¡Qué bien hermanos toca narices que te asustan¡. Mi padre vestido de traje ensaya en el pasillo unos gopes de golf. Maldita crisis de los cincuenta, qué familia. Cojo mi chaqueta negra de chico de H&M. Fue una buena inversión. Llego dando pasitos pequeños, como siempre, deslizándome por el pasillo. Mi madre me grita desde la cocina, así la casa parece más grande de lo que realmente es. El cerco de la puerta está iluminado, tiro del picaporte y me invade el vampirismo.

Pon los informativos- mientras me pongo una taza de nesquik en mi taza de Lorca con los versos del Romancero Gitano.

Voy coge el mando de la televisión, lo golpea un par de veces contra la mesa. Sopla. Se han caído las pilas. Sigo echándole chocolate a la leche. Joder…con el puto mando…

Mamá hija, esa boca (Me encanta decir lo de ‘mama hija‘, es como tan contradictorio, ¿no?). A ver si te voy a tener que lavar la boca con jabón, como en los viejos tiempos.

Venga, venga, que vais a llegar tarde los dos.

Me apasionan las palabrotas. Antes yo era de esas personas que metían el ‘puto‘ en cualquier lado. ‘Es lo puto mejor‘, ‘Es que me puto alucina‘, también en su versión femenina, nada que ver con la Celestina y sus ‘meretrices‘, si no ‘ Vaya puta basura‘, ‘No si al final resultó ser una…y lo que sigue‘. Digo me apasionan por que si ha habido un antes y un después( Ya me he quitado de decirlas tanto, las palabras vacías acaban gastándose. El amor se gasta de tanto usarlo), el antes era ese énfasis que añadía a cualquier cosa que decías. El después vino cuando el de gramática del año pasado nos planteó la estructura sintáctica de las palabrotas. Por que claro, no es lo mismo decir: ‘Es la puta ostia‘, que decir ‘La ostia puta‘. ¡Vaya!.

Oli (llamo a mi madre así, por que se llama Olivia. No. Mi padre no se llama Popeye) , ¿Puedes hacer el favor de cambiar de canal? No veo bien los números del mando. Las gafas están en el cuarto y…

Oye Andre, ¿Sabes qué? Elena, la chica de clase nos ha conseguido unos flyers para ir a Joy el sábado.

Eres pequeño.

Pues voy a ir con mis amigos por que ya somos mayores y punto, además niñata que tú también ibas. Ay que ver. Una se esfuerza por cumplir años para que su hermano le suelte un ‘niñata‘ con saña. Podría decirle que esa ‘ñ‘ según la de fonética es de tal manera y sale de tal órgano gracias al aire que tal, pero no me apetece.

Aprovecho para contar lo que nos dijo el otro día. Voy a tratar de reproducirlo, fue algo así como…que…mmm…’ ¿Os habéis fijado en los políticos y la facilidad que tienen para cambiar el fonema ado por ao? Es increíble…Podéis encontrarlo en frases como ‘El Estao español’, ‘Lo que ha pasao es lo siguiente’, ‘No es cierto que nos hayan rescatao‘. Y mi fuero interno empezó a hablar diciendo cosas como: ‘ Qué se creen estos políticos, de verdad. Que se dediquen a sus manualidades de recorti-pegui, que dejen la lengua a los profesionales. No era suficiente. Y si hablan ,que al menos nos cuenten que es lo que ha pasado realmente. Por qué sufre nuestro Estado. Y por qué debemos ser rescatados. ¿No?’ También nos contó que cierto político gallego, pone la lengua de tal manera para los sonidos que contengan la letra ‘s’ o ‘z’. Fue divertido ver, como no le importaba en absoluto hacernos una demostración de cómo teníamos que poner la lengua si queríamos imitarle. La posición exacta. No le importaba ponerse en una situación de ridículo relativo, delante de sesenta y pico y veintitantos de Erasmus. La figura anterior ya está demasiado deteriorada como para empeorarla más. Comentó también algo sobre el de las migas manchegas y su inconfundible Eje en estos momentos, España nos necessssita. Renunció a recibir unas clases de ortología por que su forma de hablar era su seña de identidad. Me pregunto si todos hablamos de manera especial, incluso tú, cuando me cojes el teléfono y me dices: ¿Otra  vez tú?. En fin. Sé que sonríes tras el auricular.

El mundo de los adjetivos es así mismo un tanto curioso. Me acordé mientras veía cómo mi magdalena se hundía como el Titanic sin piedad, con la orquesta sonando en el frío glaciar, de la mano de mi amiga en la manifestación del otro día. – ¿Te has fijado?¿Te has fijado?¿Te has fijado? Sí,sí me he fijado. Espera. ¿En qué tengo que fijarme exactamente? En mi jersey…. ¡ES VERDE EDUCACIÓN!. Le sonreí por que me emocioné. Creo que es un adjetivo estupendo, fenomenal, sin igual. Mientras caminábamos vi también voces de colores. Algunas eran fuertes, otras rasgadas, y la mayoría libertarias. El cielo estaba encapotado, pero reflejaba unos rayos débiles contra los medianos edificios de Madrid. Caminábamos con seguridad. Oye Andrewis, ¿Tú no notaste algo de tensión en la manifestación el otro día?¿Qué tal os fue? No era tensión amigo, a lo que olía el ambiente era a miedo. Hice numerosas fotos. Otro adjetivo. Casi tantas como carteles y pancartas con enunciados tan rotundos como: ‘NO‘ (cuidado con la contundencia de los adverbios de negación señores), ‘Pocos años de democracia, muchos de pillaje‘. Vaya, hasta aquí hay piratas. En realidad lo de las manifestaciones y todo eso…tengo que decirlo, disculpadme… yo creo que es bien ir con personas a las que estás empezando a querer mientras unas ideas comienzan a brotar en tu mente, aunque no las entiendas, tendrás toda la vida.

Seguí moviendo el nesquik. Ya no quedaban trocitos de magdalena. Magda. Es un nombre bonito. Muchas veces he pensado… Si llego a comprometerme con alguien alguna vez en mi vida…¿Tendría hijos?Lo cierto es que ya he tenido esta conversación con alguien que piensa que los nombres tienen colores. A mi me gusta Clara, por que es amarillo Yo lo tengo claro, escogí un nombre para chico y otro para chica: Eva o JoaquínNo me gustan Nadie es perfecto pensé.

Los pensamientos iban arremolinándose. La lengua, el habla, las palabras, incluso la gramática está ahí. Y nuestras relaciones con los demás también están condicionadas por estas cosas. Lola y yo caminábamos el otro día por su ‘barrio‘, la amiga vive detrás de Callao. Yo soy una provinciana, sé que al leer esto tú me entenderás te reirás y me dirás: ¡Qué topa!. He de decir que tienes una gran maestra.  El caso es que, una pareja no paraba de besarse en la tienda de la inversión esta que comentaba al principio, no quiero hacer más publicidad. Él le empezó a chupar literalmente la cara. Me pareció algo asqueroso. ¿Es que acaso no has visto el final de Casablanca o qué? Lo cierto es que por otro lado me resultó de lo más gráfico. Para que luego digan que las Humanidades están anticuadas. La lengua es lo más, por que tiene la capacidad de morderte.

Qué bien…hoy no llego.

”Rid me of the problem, do all that you can, 
Keep me in a daydream, keep me goin’ strong… ”

La pasión.

Podría decirse que en el mundo hay mil millones de pasiones, todas verdaderas y únicas, ¿verdad?. Pues bien, a mi parecer, es tan auténtico tanto aquel que ama los cómics como aquel que le gusta tirarse en el césped a contemplar las formas de las nubes o escuchar a Camarón desde su isla en una habitación con la puerta abierta. La pasión es un término extensivo, me explico, puede invadirnos de repente. Podemos leer algo como esto:

Tras algunas cervezas (muchas), acabamos en mi piso. Mis compañeras no estaban, por lo que no entiendo cómo acabamos desnudos el uno sobre el otro tan rápido. Recuerdo que la ventana estaba abierta, por que oí un par de pitidos de algunos coches, el ruido de las hojas al caer o volar y varias conversaciones de personas que pasaban por debajo sin culpa de nada. Culpa sobre mi facilidad a la hora de colgarme de un gesto de alguien, así soy yo, así siento, así quiero. 

Y ahora…¿Qué?- me preguntó.

Pues… no sé… ¿Qué?

¿Qué de qué?

¡Ay, no sé!

Pusimos el primer volumen de aquellas películas tan sangrientas de Tarantino, apenas nos soltamos el uno del otro. Me besó un par de veces y decidimos poner Amor a quemarropa. Solo por que me abrazaba y a mi se me ponía la piel de gallina. También ocurría cuando me miraba.

…Y podemos sentirla. Es curioso que la peli esta de Tarantino que se cita en el texto de arriba sea de 1993, ¿no? (Guiño, guiño). El cúmulo de sensaciones que experimentamos cuando sentimos pasión por algo es…onomatopeya. Eso pienso, por que es como…¡Buf!. Imaginemos a esa típica persona, que espera su autobus en la parada. Lleva una chupa negra de cuero y escucha algo de música. ¿Bryan Adams en Heaven? ¡Ay, porfavor que sea que sí!. Pica el abono o el metrobus en la dichosa máquina, saluda con una leve sonrisa al conductor y busca un asiento solo, cerca de la ventana. Los baches, el cielo con nubes y las conversaciones de la gente o sus silencios retienen toda su atención. Son micro universos en movimiento. ¿No es fascinante? ¿Acaso eso no es pasión por la vida?Esto me parece bonito, ‘es bien‘ como diría alguien guay, nos hace reflexionar sobre la fe que poseemos, sobre ese ‘yo aún creo en la gente‘.

En ‘La pirámide de cosas que amar‘ que construí, coloqué un enorme libro. Y esto…¿Por qué? Es sencillo. En el diccionario encontramos  numerosas definiciones sobre esta estupenda palabra, aunque mi favorita sea ‘ultramarinos‘. Decidlo en alto: ultramarinos. Precioso. El caso es que, de las mil que pone hay una que dice algo así como ‘capaz de introducir novedades‘. Y eso es para mi, un gran canal que me abre las puertas al mundo. Al leer experimento numerosas sensaciones que también observo en la vida real.

‘No me gusta’, ‘Me aburre’, ‘Pero por dios..qué barbaridad’, ‘Pero qué super fuerte, no me lo puedo creer…¿están juntos?’, ‘Pero qué crueldad…’, ‘Qué basto…’, ‘¡Oh por Dios! Cien años de soledad ¡¡¡NO!!!’ (Lo siento Luis, sigue sin gustarme Gabo). Y así podría tirarme media vida.

La lectura es pasión, y no hay problemática, ni una hipotética-hipótesis (doble hache) sin fundamento. Podemos encontrar todo lo que deseamos o sentimos pasión por.

Abrir un libro. Cerrar los ojos. Oler la tinta sobre el papel. Acariciar las tapas. La primera palabra. El primer beso. El último adiós. El primer engaño. El primer paisaje. La primera decepción que no será la última. La sensación que produce el alcohol, el cigarro en el callejón de la calle donde solíamos sentarnos tarde tras tarde…como ya digo es todo. ¿Y por qué es todo? Pues por que los libros poseen la cualidad de saltar entre nuestras manos, hablan sobre el mundo, sobre nosotros que habitamos en él aunque a veces caminemos de espaldas. Y contagian la vida, por que no son como las películas, lo que cuentan pasa realmente o por lo menos en nuestras mentes y en las de los creadores, que se puede considerar un lugar físicamente posible. La frase ‘Ala, parece sacado de una peli‘, debería cambiarse por ‘Es una historia digna de escribir‘ o ‘Parece recién salida/o de un libro‘. Pero yo no soy quién para hablar de estas cosas, ni para alterar el devenir histórico de las escenas de película. Ahora no me digáis que no hay pasión tras las palabras. No me digáis que no queréis ser princesas, que no pondríais a un Conde Drácula , no a un Cullen cuidado, en vuestras vidas. (La verdad es que mi conflicto interno libro-película empezó cuando vi a Gary Oldman en Drácula, así que decidí lerme el libro.)                                                        Que vosotros, sí, vosotros, no pondríais a la complicada María de El túnel de Sábato. Por que os encanta en el fondo que os compliquen.

Hace poco me dijo un amigo: Vosotros lo escritores tomáis muchas cosas de la vida real, de lo que os rodea. Estereotipáis a las personas que os llaman la atención y las lleváis al papel. No sé.

Me sentí halagada. Pero por otro lado también sentí tristeza. Yo no soy escritora, ni siquiera construyo historias. No me creo ni creo  pasiones (me encanta la polisemia).

 

 

CAUSE OUR LOVE WILL LIGHT THE WAY.

 

 

 

El fotograma.

Para dos personas que no paran de hacerse felices. A la princesa de Star Wars y al tío Ra.

Hoy colgaré una canción no porque quiera si no porque soy fiel a mis principios como ayer me dijeron que era…sí eso me dijeron, pues me leyeron la mano y eso que yo no creo en estas cosas. Bueno, menos en el horóscopo de la Cuore, que es capaz de combinar el color del esmalte de uñas de esa semana con mi ánimo. Lo digo por que preferiría colgar una foto, ya que hablan mejor que yo, pero he optado por describiros una escena.

La ceremonia fue preciosa. Nada de cursiladas. Nada de miradas al tendido. La luz entraba en la Casa de la Panadería desde la Plaza Mayor, atravesando un cristal invisible. Les iluminaba de tal manera, que la chaqueta-tapiz plateada de mi abuela iluminaba lágrimas en sus rostros de estrellas de cine. Estaba asistiendo al mejor comienzo cinematográfico, como espectadora privilegiada, ¡en primera fila! Parecía que en cualquier momento se iban a decir :

– ¿Deseas la luna? Dime solo una palabra la cogeré con un lazo y te la entregaré. Sí, es una buena idea, te regalaré la luna Mery…   

La acepto, y luego ¿Qué?.

Y que todos al unísono dijésemos emocionados con la mano en el pecho: – ¡Qué bello es vivir!

Acompañada de un chico que acaba de conocer me dispuse a pedir una copa en la barra del salón del Hotel en el que me encontraba. Traté de espantar a la mosca que no paraba de revolotear entre nosotros. Ésta vestía un …¿vestido? de flores con un fondo negro. En fin. Me pedí ginebra con limón, de la marca buena, dije:- Ya que estamos celebrando algo, celebrémoslo bien. El caso es que había pasado innumerables veces por la puerta de aquel Hotel, de hall oscuro con algunas pinceladas étnicas pero sobre todo chic, aunque intentase ocultarlo con esas estatuas y esos bambúes. Habíamos comido muchísimo. Primero en la terraza de arriba, donde nos sirvieron un cocktail estupendo, con comidas de ayer hoy remaste rizadas y ”bien buenas” como me dijo mi abuela mientras comía un canelón de morcilla …¿o fue cuando probó el sushi?No lo sé. – Isabeeeeeeel, que ya hemos casado a los muchachos– oí decir a mi padre una vez. O varias.

Pasaron también varias bandejas con copas de vino, zumo de naranja para los más atrevidos, de tomate para los que no vieron el vaso enorme de coca cola con limón y unos hielos que te derretían con solo mirarlos, cerveza….etc. El cielo desde allí arriba parecía de otro color, las nubes, las terrazas escondidas entre los edificios… incluso el ruso al que le estaban sirviendo una copa de champán rosado en la piscina, que estaba en la terraza también, parecía distinto. Se había quemado.

Más tarde ya bajamos todos al salón, comimos mucho, y también pedimos dos veces seguidas que nos trajesen otra ronda de sorbetes de mojito. ¿Quién puede resistirse a los tristes ojillos que se nos ponen al ver la combinación de nata y azúcar moreno juntos? Dos brindis después retomamos donde me auto interrumpí (esto según mi profesora de morfología, Olga, que dice que para nuestras futuras relaciones personales digamos que somos peluqueras, y ellos vendedores de seguros, es una palabra posible, pero no existente) la sala de baile.

Antes estuve hablando con ella, con la novia. Casi casi recién sacada de épocas anteriores, donde se fumaban cigarrillos largos, se llevaban guantes blancos, enfundadas en trajes verde botella con los botones metálicos preciosos. Con tocados o gorros muy bonitos, a juego con media melenita, algo ondulado. Y los labios rojos natural. Las personas que sienten la vida ,llevan ese color. Y quizá alguna cartera en la mano, y unos tacones. Le pregunté si iban a bailar algo, en plan rollo boda gitana, o de esas que se celebran en salones de boda como tal. Esto último creo que está algo desfasado, según me han dicho ahora se lleva el rollo alquilar una parcela o una finca o no se qué. Y por eso me gusta esta boda joder, por que es diferente. Me contestó: – Sí claro, bailaremos una canción nuestra.

Y claro, con mi espíritu ñoño que apenas muestro pensé:- No hay cosa más cuqui.

Luego fui directa a hablar con mi tío, simplemente para reírme, me da la sensación de que no sabe bailar. Una amiga, perdón vuelvo a empezar, una muy buena amiga y persona, una vez mientras nos tomábamos un helado, nos contó una anécdota sobre su padre. Resulta que estaban en familia, y hablaban de la novia, hoy esposa y futura madre, de su hermano. La madre de mi amiga o el padre le preguntó a la madre o al padre (creo que esta parte es confusa, pero es que no me acuerdo bien), sobre qué era lo que más le gustaba de ella. Él o ella (ya os digo, que no me acuerdo bien, estaba concentrada en un helado de chocolate con bizcocho y más chocolate), dijo sin titubeos:- Lo que más me gusta, sin duda, es la cara de mi hijo. Y pensé, es cierto. Lo siento de verdad por ser tan copiota, y prometo pedir los derechos de autor para la próxima, pero es que ayer sentí muchísimo esa frase. Lo que más me gusta de Araceli es la cara que se le pone a Raúl (Por favor si leéis Raúl poned acento canario, como el del maestro de ceremonias que los casó, Cerolo, es divertidísimo).

A veces crees conocer a una persona pero te das cuenta de que no es así, o que algo falta que no es lo que mismo que falle. También me di cuenta de eso, pero en sentido positivo. Creo que lo que más me gusta de mi tío es eso, que no se deja ver por completo, que siempre le cubre un halo de misterio, pero que aun así tiene una foto de Magneto en el Whatsapp y se mete conmigo por mis estados demasiado poéticos o por lo mucho que tengo que pasar aún en la vida.

Voy a lo importante que me enrollo. La gente salió del salón de comer a duras penas por lo mucho que habían comido, pusieron en la sala contigua una barra, una bola de discoteca y música de los ochenta-noventa, casi muero de amor. Pero de repente la música bajo un poco, miré al chico extrañada, y eché un rápido vistazo a mi abuela, gran mujer.

Se habían abrazado en medio de la pista de baile. He de admitir que busqué la canción que sonaba en un invento genial y maravilloso que tengo en el móvil. Total, que empieza a sonar la canción de One more kiss,dear de la banda sonora de Blade Runner. Aunque no supieran bailar ninguno de los dos, menos él que ella, esta volaba en el cuello de él, el sonreía y ambos despegaban sus labios una y otra vez para repetir bajito, muy bajito alguna frase o estrofa que ninguna persona de la sala pudo entender. Espero que fuese algo así como…

No, no lloré. Pero estuve a puntito. Porque yo nunca lloro.

 

”So in the springtime …like sweet memories,they will return as will I”

 

Relato 2 de la mini-serie. El mat-arte, disimuladamente.

Para el club de topas que se extiende por la faz de la tierra. Juntas somos más. 

Lo que nace del temor y del miedo nunca podrá convertirse en ira. Lo acontecido en la calle 31 con la séptima, no fue un asesinato. Quizá fue algo más. Algunos llegaron a tacharlo de obra de arte profundamente apocalíptica, otros hablaron del regreso de misterios del más allá. Era un purismo absoluto, como una eternidad resumida en un verso. – No entiendo nada, dos asesinatos en tan solo un semana, ¿pero qué clase de broma es esta?-.Era un hombre sentado en una mesa de mimbre con un pincel en la boca, frente a un caballete en blanco y una ventana al lado, con acceso visual a unas vistas para un actual día a día muy comercial. El lugar de los hechos  fue detallado con esmero por una policía muy metódica. Melissa. Y así lo escribió en el informe:

Calle 31 con la séptima. Hotel Affinia Manhattan. Planta 45. Alta, pero no tanto como el resto de edificios. Se ve el Madison Square Garden. Hoy no hay partido de basket. Sí de hockey. Al lado la Penn Station…me apetecen unos pretzels. Un café o un hot dog. Si te fijas puedes ver una esquinita de agua al final de la calle, la tienda de Madamme Bolatelli, B&H, la tienda de tecnolgía judía y algunas tiendas y oficinas. Eso si mirar a la izquierda. A la derecha la calle de la moda, en el suelo han firmado modistos tales como Ford y Smith. Al final Times Square. Debes inclinarte, girarte agacharte un poquito si quieres verlo bien. Derecha e izquierda. Como una costilla de esas que se rompen en dos y pides un deseo. Curioso. Qué buen gusto el tipo este…¡¡maldito!!. 

La mirada perdida, la tez de cristal hubieran dicho los que antes rimaban palabras doradas. – En toda mi carrera había visto nada igual, debo dejar de irme a dormir viendo crímenes imperfectos, me está afectando-.El pelo era un desorden visual armónico, con un color cobrizo. Representaba la muerte de un poeta, un artista en general. Joven.

Llegaron los policías, unos se asombraron tanto, que tuvieron que tragarse todas sus palabras de golpe. Como los días en los que no hay nada que decir. El pobre Jimmy se puso de un color… ¿blanco? Otros no aguantaron y decidieron gritar la inconformidad de su organismo al mundo. La escena era tremendamente sobrecogedora.

El hombre y su naturaleza sobre la madera, un lienzo, sin nada que decir y una ventana que iluminaba la estancia. No era una estatua, tampoco lo parecía, porque sus ojos eran de una belleza vidriosa inusual. De la inmovilidad nacía la vida. Absolutamente.

En el suelo, un hombre. Al descubierto. Totalmente desnudo, pero sin piel. Un forense había dicho en ese momento: Los restos humanos del suelo, pertenecen al hombre (señala) que permanece sentado. (Gracias a Dios, exclamaron algunos presentes). El poeta hubiera dicho: El arte fuera de sí. Pero al detective Tom Stevens se desajustó la chaqueta de cuero negra carbón y exclamó: Alguien quiere contarnos una historia. Verás cuando se lo cuente a Fiona…

Ayer dije: ”Os presentaré o hablaré sobre este veterano más adelante”. A ver, no sé si mis palabras son exactamente esas u otras pero la idea con la que os dejo es clara, ¿no?

Pelo desordenado, lector de Ray Bradbury. Amante de la hija de la hermana de su esposa. Pero…¡eh! No es ninguna chiquilla. Amanda tuvo a Lisa cuando tenía diecisiete años. – Si hubiera habido una serie como las que hay ahora de las de madres adolescentes hubiera sido líder de audiencia…- dijo Amanda un día. Lisa le miró, y se giró hacia Tom divertida. La edad de él tampoco importa. ¿Qué os parece si os digo que podría catalogarse de madurito sexy en la Vogue? Fiona es algo ingenua y… bueno ya os cuento.

Ni si quiera se llamaba Tom. Si no Thomas. Pero quería parecer impactante, recordado…como un crimen. Solía resolverlos eso es la verdad. Era una pasión. Un día se lamentó, por que pensó:- Si mi pasión es descifrar enigmas de los criminales, éstos pueden amar el asesinato, el crimen perfecto, obras de arte, historias…-. Mierda.

Por cierto si os estáis preguntando lo típico. Sí, es un cabrón.

¿Qué culpa tengo de que seas tan fiera…?

TRES MARUJAS Y UNA BOLA. PARTE 2 DE 2.

A Paloma, que es como la música, que no sé lo que tiene, que me ayuda a escuchar al mundo aunque no quiera. 

Veréis no es nada habitual ver a tres señoras perfectamente ataviadas de turistas. Quiero decir que no es lo normal, ver a tres viejecitas en medio de la gran manzana, perdidas, sin gafas una, y sin entender los carteles la otra.

Es cus mi, mister, yu nou …güer is …- se puso el papel tan cerca de la cara que casi asustaba- Madamme Bolatelli?-.

– Hablo español señora, no se precupe no más, búsquelo en las guías y verá usted como lo encontrará. (Recomiendo que leáis esto último con el acento de América latina que más os guste, es más interesante).

– Ves como es mejor preguntar en nuestro idioma. VES. Si ya lo decía Franco.

– Qué antigua eres mari

Como esa tarde no habían hecho nada especial salvo visitar todos los museos gratis, pasearse por la city, y hacer un concurso del mejor helado de la ciudad, pues nada. Cogieron la guía y como E es aficionada a Esperanza Gracia, creyeron que era lo mejor. Ir a ver a una adivina. -¡Qué gracioso¡- penso la misma joven ancianita. -Se parece al morenito de al lado de casa, pero este habla más gracioso.

Ca, si en la guía ponía la dirección, pero es que era raro por que eran como dos calles distintas. Algo así como la calle 7 con una t y una hache, y luego ponía con la 31, que no puede ser. O en una o en otra. Mira en España eso es mucho más fácil por que…

Entonces P, que siempre es muy así le mira con una cara de inquisidora, que ni la católica. S sin embargo empieza a mirar a todos lados, y se agarra bien el bolso. Todos sabemos que las abuelas se ponen el bolso al lado del pecho y lo agarran muy fuerte. Y que las manos, esas manos que nos desgarran los mofletes con las uñas pintadas color carne, son un verdadero mecanismo de defensa. Casi tanto como las armas de destrucción masiva. Como las que buscaba Bush. Pero estas son físicamente reales.

El joven se encoje de hombros. Saca su iTouch, que tiene mapa. Se sitúa mira hacia uno y otro lado de la calle, saca un ticket del bolsillo, un boli que tiene en la mochila y les apunta cómo deben ir. Lleva puesto un pantalón vaquero así como desgastado.- Qué vergüenza señor madre mía de mi vida, de mi alma bendita, ven que te lo cosa-. Unas zapatillas enormes blancas con dibujos de graffitis negros como de alguna banda- Qué guarrería lo lavaba con acetona y lo dejaba como los chorros del oro-. Una camiseta roja enorme que parecía la bandera que ondea en Colón los días en los que a alguien se digna a soplar, un pañuelo con los dibujos esos raros que todos tenemos en un cajón de nuestro armario, y una gorra negra- Pero a este muchacho se le ha olvidado quitarle la etiqueta, pobrecito-.

Tras muchas vueltas, un taxista hindú- ¡¡QUE NOS HA ENGAÑAO’ CON EL PRECIO MARUJA, QUE NOS HA TIMAO’, INMIGRANTE!!, y algún trozo de pizza, llegan.

El local tiene una especie de toldo verde con las letras en púrpura. Mi profesora de este año de la uni diría: ”Un verde clorofila fenomenal. fantástico. Qué bonito, ¿no?”. El tono de voz ya es otra cosa. El cartel reza así ”Madamme Bolatelli, ask me”. .

– Venga venga, vamos a entrar.

La puerta es metálica, y el cristal es tintado. Dentro un panorama se extiende ante las tres mujeres. Las paredes llenas de pósteres, estrellas que parecen haber sido recortadas por unas manos infantiles, telas de terciopelo granates con brillos de colores…

Se sientan en las sillas, que contrastan. ¿Qué hacen unas sillas de madera ahí? Como de pueblo…Lo cierto es que son familiares.

Mientras esperaban empezaron a oír una especie de música. Como con tambores o no se qué. Ruido.

Se apagan las luces. Pero huele a humo. Se vuelven a encender. Una mujer…con el pelo larguísimo, rizadísimo, blanquísimo. Con los ojos negros, negrísimos, pintados como los de Cleopatra. No tan geniales como los de la Taylor. Además estaban cerrados.

Io so Bolatelli…- se pasó el dedo índice y el pulgar por la boca, extendiéndose el carmín. Abrió los ojos.

– ¿¿¿¿¿¡¡SOLEDAD!!??????

– Qué pasa Josefa Catalina, te acuerdas de mi, ¿eh? Manolo también se acordaba. Todos los días. Hasta que murió. Hace poco.

Cogió la bola de cristal y hasta que se hartó. Incluyendo así en la decoración de las paredes el color sangre traición.

– Ala, ya nos hemos hecho las americas. – ¡¡AÑOS!! Me he callao’ años sus engaños. Y la gran mentira hoy ¡¡ADIÓS!!.

Tanto P como E le miraban atónitas. Lo realmente importante era… ¿Cómo estaría el marcapasos de P?. ¿Y sobre las cartas del tarot que encontraron entre los dientes de E y su estómago lleno de velas pequeñitas?.

Lo único claro es que S salió sola del local. O al menos eso dice Jimmy el policía que se acaba de incorporar al cuerpo, a Tom, un veterano experto en asesinatos del que hablaremos más adelante. Un par de donuts después seguían mirando las grabaciones de vídeo del restaurante asiático de al lado.

 

Si os he dejado con el maestro, con él me marcho.

 

”Lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rose…”

Tres marujas y una bola. Parte 1 de 2.

A mi amiguísima, compañera de bravas, de helados (se los pide ella ya a la Oli con toda la confianza), y de ”¡Ay! que no sé dónde bajarme pituti”. Ella sabe. 

Sí, empezad a cerrar los ojos. No por que os lo esté pidiendo yo, que también si no por que si cerramos los ojos es más fácil imaginar. En realidad a medida que vais leyendo podéis cerrarlos cada ratito, será divertido. Lo prometo.

No quiero entrar en detalles, pero Encarna, Pili y Sole eran tres abuelas de lo más enrolladas. Quiero que sepáis que he escogido estos nombres cuidadosamente, y que no son Claudia, Julia y Paula, no por que unas adorables abuelitas no puedan llamarse así, si no por que me es más cómodo, tradicionalmente hablando para imaginármelas mejor. La primera lleva una especie de perlas en las orejas muy brillantes, casi tanto como su dentadura, que todos sabemos que es postiza. El collar de perlas de su cuello…juraría que es de verdad. Siempre se jacta de haber estado de jovencita con fulano, mengano y el de más allá. Toda una multitud. La  tercera lleva las uñas muy largas.

Anaïs, la chica de las uñas, sí hombre sí, la que … la que… tiene…el este…espérate que me acuerde…¿La tiendecita con florecitas esta de la calle al lado del metro de Oporto?Ésa, ésa. Pues este mes me ha hecho unas florecitas así como con colorcitos.

¡Perdón! Me he saltado a la segunda. Tiene un gesto como serio, pero es por que lleva unas gafas de sol que le compró su nieta en un puesto jipi de la playa.

– Abuela, te quedan fenomenal, estás de un moderno– Ja ja ja.

-¡Ay nieta! Me parezco al que sale en la televisión ese de las gafas. No sé esta costumbre de llamarse abuela y nieta. Qué raro.

Lleva los labios pintados de rojo también, y el pelo liso y con mechitas rubias. Tiene el pelo bonito. Siempre ha sido presumida. Lleva una especie de pinza de un gatito rosa.

Hello kitty abuela, Hello kitty.

-Pues eso nieta.

Un martes E, propone acercarse al centro cultural de al lado de su casa. Es sencillo, bajas al portal, recorres unos metros con setos a ambos lados, giras a la izquierda te metes por debajo de una especie de garaje que no lo es, y sales a una especie de plazoleta llena de bares donde los jóvenes van a dejarse el fin de semana, y luego hay que recogerlos con cepillo. Continúas andando, y ves una boca de metro donde vende periódicos ”un joven muy majo morenito”, que ”siempre me ayuda con las bolsas” y llegas al centro. Entonces, es cuando conoce a P, por que se apuntan  a la misma clase de inglés básico, para principiantes. Super básico. Como el primer día les gusta la experiencia rescatan a S, que es vecina de E y se acaba de quedar viuda. Por no perder la costumbre, ya que es gratis, se apuntan a yoga, a manualidades y a clases de memoria. Y por continuar, ya que he empezado, digamos que acaban en la agencia de viajes del nietecito querido de P, comprando un billetito para las americas.

–  Alomejor nos quedamos allí con unos yonkis de esos- dijo E. Aficionadísima a ver las películas del oeste de telemadrid. Y los clásicos con Juan Baine, Marilin, Clin Isgud y otros tantos.

– Yankis, mujer, se dice Yankis- dice P, que es una internauta con un novio chino por chat que se llama Win Yao.

S asiente a todo lo que dicen sus amigas. Les mira con los ojos muy abiertos, parece que se le van a salir de las órbitas. Se ven enormes, incluso con las gafas.

También estuvieron a punto de salirse cuando despegó el avión, cuando a P dijo que le dolía el pecho y no podía respirar (la muy bruta se estaba clavando la bandeja de la comida por que había comprado todo tipo de souvenirs en el aeropuerto y no tenía otro sitio donde ponerlos), cuando E estuvo a punto de ahogarse con el Cristo de Medinaceli al cuello… en fin.

Continuará…

Os dejo con el maestro.

Sin embargo un rato cada día te engañaría con cualquiera, te cambiaría por cualquiera…

Asesinatos en la 7th con Times Square.

Buenas noches, preciosos.

Esta semana escribiré algunas entradas, una serie de textos no muy largos, para que no os aburráis. Las historias que contaré se me fueron ocurriendo este verano y entre aviones, lugares de tránsito, conversaciones (cortas y largas), y playas los fui perfilando, al igual que sus personajes. Se desarrollarán en la ciudad de las ciudades. Cada entrada aparecerá precedida de unas palabras dedicadas.

– Los iré combinando con canciones en español de grupos o cantantes que merecen la pena. Son de ayer y hoy. Creo que la combinación va a resultar interesante.

Nos vemos mañana mismo. Gracias. 

Tori.

Vows are spoken to be broken, feelings are intense…

BLOQUE 3 de 3: La generación del 93. ¿Qué queremos ser?

No pude continuar, no por que me embargase la tristeza (bueno creo que mi corazón estaba algo encogido en ese momento), si no por que era mi cabeza la que estaba triste. Después de todo, un día llegué a reflexionar, es con lo que pensamos. El corazón es algo mucho más romántico. Y las cosas románticas no pueden pensar, ni ser pensadas.

– Bueno… ya. Suficiente. A esta edad de cualquier grano hacéis Cumbres borrascosas.

– No me gusta la literatura inglesa.

– Sigue siendo literatura…¿no?Después de todo, en general, esa es la verdadera filosofía.

El teléfono vibró en mi bolsillo del pantalón, me disculpé un momento para ir al servicio, y se quedó en la barra del bar. Cerré la puerta sigilosamente para no dar un portazo, por que la cerveza me había subido algo, y las tonterías mentales que me abrazaban estaban haciendo lo suyo, paralelamente. ¡Estupendo! Ocho mil llamadas perdidas de mi tocalla. Se me había ido el santo al cielo. Por cierto, vaya azulejos cu-tres.

Salí del baño y volví a disculparme. Estaba de un reiterativo yo ese día… era la cuarta vez que iba a examinarme del carné de conducir, pero eso lo contaré en otro momento.

– Me tengo que marchar, ya nos vemos en otro momento y hablamos mejor.

– Estupendo.

Intercambiamos el teléfono, fue algo así como conseguir el número del SOS filológico. No sé si ésto último se entenderá bien.

Salí pitando, se me cayó la chaqueta al suelo, pude golpear sin querer a una señora en el hombro y saludar a mi portero. Tiene parte de escritor hispanoamericano. Sin embargo, éstos reposan sobre las estanterías que se ha construido en la garita mientras nos saluda todas las mañanas con un: – ¡Buenos días!-. Lo cierto es que, aunque no lo sean, parecen algo mejores.

Llego a coger el bus de milagro. Quiero decir, el ascensor. Este tipo de dislexia me ocurre con frecuencia. Y mi vecina, Maricarmen también. Lleva metida en la droga más de lo que puede recordar. Hoy no sé si es uno de ésos días en los que me preguntará por mis estudios, o será de esos en los que emite gruñiditos y palabrotas. Me sorprende con un remix. Me ha pillado arrugando la nariz.

Nos despedimos rápido, total ella vive puerta con puerta. Echamos una pequeña apuesta pactada entre ambas, a ver quién es la más rápida del oeste y mete la llave en la cerradura antes. Creo que ninguna de las dos estamos para trotes, y de repente siento lástima por las cosas tristes de la vida. Así en general.

Mmm..(gruñido) Cuídate.

– Espero que tú… también lo hagas-. Suenan dos portazos. Estamos empatadas.

Me voy a saltar el rollo que es, contar como me peino, me pinto y me maquillo. Como llamo a la muchacha de las llamadas, cómo quedamos, compramos alcohol, pasamos por el bar a por tabaco y quedamos en el metro junto el resto de la tropa para ir a uno de esos garitos que cree reinventarse todos los septiembres. ¡Qué cosas tienen…!

Al llegar a la puerta, todo parece marchar bien. Entramos sin problemas, nos dan la típica consumición-sablazo de bolsillo adolescente . La música es comercial. Ni fu ni fa, por que es lo de siempre. Me agobio por que quiero salir, y quiero salir por que quiero fumar pero nadie quiere, por que no fuman. Salgo a trompicones. No veo bien la salida.

– A ver niñita, si sales sales pero no te quedes a medio camino.

Ya está el subnormal de turno tocándome los cojones. Cuando me di la vuelta, podría haber sido Hulk, el Gigante verde de las latas de maíz o quien hubiera querido ser. Me llevé un bofetón en la cara y le solté acto-reflejo un puñetazo. Quiero apuntar, que yo no hago este tipo de cosas, aunque algunos piensen que soy un poco macarra.  El piercing de la nariz no tiene nada que ver. Y el golpe le resultó una caricia. Estoy segura.

– Como me vuelvas a poner una mano encima, juro que llamo a la policía. Tienes el garito apestado de niñatos del 95. Se os va a caer el pelo. Y mira, el aforo lo tenéis fuera, no dentro.

– Que te largues.

– Desde luego que me voy de esta mierda de sitio.

Me fui indignada, que últimamente está de moda, y me senté sobre un capó, mientras esperaba cruzando los dedos, a que mis amigas leyesen los tres mil whatsapp que les acaba de mandar para que vinieran a rescatarme, y a llevarme a un lugar mejor llamado mis sábanas. ¡Vaya, las cajas de tabaco llevaban razón! Fumar mata. De asco.

Y esto… es lo que choca contra las paredes de mi cabeza.

 

BLOQUE 2 de 3: Generación del 93. ¿Quiénes somos?

Antes de seguir la conversación, y a pesar de que me miraba en plan ‘puede que me interese algo de cotilleo‘ , una voz en off sonó en mi mente. Me acuerdo que pensé: ‘Mierda… no tenía que haber bebido tanta cerveza. Voy a hacer el ridículo’.

”El 13 de enero se firma en París el primer tratado para controlar las armas químicas. Con ello me refiero a la bomba de criaturas sin control que nacieron en ese año. Sería precioso afirmar, por ejemplo, que nuestra existencia se constituyó a raíz de un gran apagón, y que fuimos obra y gracia de un corto circuito, que años después haría que nuestras mentes adolescentes se colapsaran, pero no.

Muchos nacemos de la generación de la serie ‘’Sensación de vivir’’. De hecho hace poco le pregunté a mi madre el por qué de mi nombre, si había tenido un motivo secreto por el que llamarme así. Su respuesta fue literalmente: ‘’Era la chica feíta de Sensación de vivir, pero que con su encanto interior se llevaba a todos los chicos de calle’’. Mi cara de acelga recién sacada del escurridor del colador del colegio era patente. Más tarde comprobaría la poca verdad que se escondía tras esas palabras amables. También somos aquellos que pensamos que llevar gafas de sol es sinónimo de anonimato, y que cuanto más oscuras y más estrafalarias mejor. Que si llevamos piercing que sea en la tripa, y el mordisco en los labios. Somos los de después de Naranjito y los de antes de la muerte de Kobain, y la constitución de la Europa de los quince. Por eso me gusta pensar que estamos en tierra de nadie y que por lo menos, Audrey Hepbourn disfrutó o no, (no lo sé bien, en ‘’Desayuno con diamantes’’ no se expresa con claridad) de sus últimas horas de vida en ese año, mientras nosotros luchábamos por morder las primeras de nuestro soplido actual.

Como todo lo mordido es un corte, y por corte se entiende, al menos en mi casa, en mi nevera, un trozo de helado con cucurucho a ambos lados, me quedo con la parte del chocolate. El más sabroso, algo derretido claro. Más tarde alomejor llegaré a contar algo interesante. Lo contaré vamos. Es por eso quizá, por lo que escribo esto. Porque me parece una pérdida de tiempo no hablar de nosotros. Yo también soy de esta generación. Maldita generación del 93…”

No era ninguna voz de una peli de la Metro. Era yo, hablándome a mi sobre el prólogo que había escrito esa semana. ‘Quiero o necesito más bien, darle una utilidad a lo que he escrito… pero, ¿Cómo?’. Pues bien, me volvió a mirar y salí de mi ensoñación momentánea.

¿Sabes que la profe de Expresión me ha dicho que no sé escribir?

¿Perdona?

Que en la uni, tengo una asignatura que se llama Expresión oral y escrita, ¿no?. Pues me ha dicho que no sé escribir, me ha puesto un seis y se ha quedado de un ancho…Llegas pensando que escribes cual Cervantes y no eres más que una de esas celebrities que ahora se dedican a no escribir best-sellers sobre sexo o cualquier tontería. Que por cierto… ‘Los grandes best-sellers de hoy serán los pequeños olvidados del mañana‘, nos lo ha dicho hoy el de hispanoamericana y…

Pero cuéntame. Qué ha pasado con él.

Esto se está poniendo serio. Bueno, puede estar bien.

Me interesa mujer. Quiero saber cómo estás.

 Nos conocimos al principio. Yo no tuve necesidad de mirar ni hablar a nadie más a pesar de conocer a un par de ellos más. Durante algunos días hablamos, y la verdad es que encajaba en lo que yo tenía pensado. Quedamos y nos reímos mucho. No puedo estar con alguien que no me haga reír. Me habló de un autor, Tzara,  que había sido  la pieza decisiva del futuro en el que estaba yo viviendo.  Lo gracioso es que era futurista. Muy dadaísta, y luego otras cosas.

Y bueno pasan días y meses las piezas comienzan a chirriar. Todo chirriaba. Era como un gran robot que me iba persiguiendo. Cuando le planté cara y me di la vuelta le mire a los ojos, a ese gran robot, y se rompió ante mi. Se desplomó haciéndose cenizas…

Una rosa ha nacido entre mis manos…